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El Bota de Oro, que ha cerrado la temporada con 52 goles en 53 partidos, jug una discreta final y ha marcado un tanto en sus ltimos ocho encuentros

Haaland atiende a su pareja, Isabel Haugseng, en Estambul.
Haaland atiende a su pareja, Isabel Haugseng, en Estambul.FRANCK FIFEAFP

Si para algo sirvi la final de la Champions conquistada por el Manchester City en Estambul fue para corroborar que el ftbol va por un camino, y los analistas por otro. Tan complejo es este deporte que, de todas las situaciones previstas, slo se cumpli con una, quiz la principal. Venci el gran favorito y Pep Guardiola alz por fin esa tercera Copa de Europa que le enlaza con su pasado en el Barcelona. Pero ni el Inter fue una comparsa -por mucho que acabara tercero en la Serie A a 18 puntos del campen Npoles-, ni Simone Inzaghi fue inferior tcticamente al tcnico de Santpedor -el entrenador nerazzurro logr que sus futbolistas se impusieran en casi todos los rincones, menos en el rea rival-, ni los hroes fueron los esperados. Rodri, pese a su horrible primer tiempo, y el portero Ederson, contradictorio incluso en la grandeza, tomaron el papel principal que deban tener estrellas rutilantes como Haaland, De Bruyne o Bernardo Silva. No hay genio que pueda descifrar del todo este deporte.

Guardiola, supersticioso como pocos pese a que l mantenga que no lo es, repiti esa indumentaria negra con la que se dispuso a encabezar la delegacin que iba a tomar contacto con la recin conquistada Champions. Detrs suyo, casualidad o no, se ubicaron los dos jugadores a los que el entrenador del City agradecer por siempre su papel en la inmensidad del Estadio Olmpico Atatrk. Ederson alcanz la copa y se amorr al metal. Los segundos parecieron horas. Justo despus, Rodri, con la cara propia de haber vivido el mejor momento deportivo de su vida, pos tambin sus labios en el trofeo. Unos metros ms all, y ante la mirada perdida de los destrozados jugadores del Inter, Haaland dibujaba una extraa sonrisa. Ya haba derramado unas cuantas lgrimas una vez acabado el partido, pero quiz no recuerde su primera gran final por lo hecho sobre el campo. Alexander Ceferin, presidente de la UEFA, se recre con el fornido delantero noruego y estuvo un buen rato hablando con l en plena entrega de premios, con las palmas de las manos posadas sobre esos hombros que nunca se acaban. Era el gesto de la felicitacin, pero tambin del consuelo.

Haaland dispar una sola vez a puerta en todo el partido. Fue mediada la primera parte, y gracias a un pase interior brindado por De Bruyne pocos minutos antes de que el belga cayera lesionado. El ariete, escorado, remat con fuerza a la posicin que defenda Onana. Ya no hubo ms opciones para el ex delantero del Dortmund, que haba amanecido en la noche con un martillazo alto que el rbitro haba anulado por fuera de juego.

Guardiola, antes de la final, se haba encarado con un periodista que se haba atrevido a insinuar un repentino apagn de Haaland en el momento determinante de la temporada. El tcnico del City invit al informador a que repasara las estadsticas de un delantero que ha marcado 52 goles en 53 partidos en su primera temporada como jugador citizen, incluyendo los 36 tantos en 35 encuentros en la Premier League que le han otorgado la Bota de Oro. Tanto se haba escrito hace dos aos en la final perdida por el City ante el Chelsea en Oporto sobre la ausencia de un goleador de referencia que la presencia de Haaland en Estambul invitaba a pensar en otro escenario. Pero si algo demostr el equipo de Guardiola es que, por encima de cualquier cromo, su gran fuerza reside en los futbolistas que ayudan a que el engranaje funcione.

Ha cerrado Haaland el curso marcando un gol en sus ltimos ocho encuentros. Ni vio puerta en los dos partidos de semifinales contra el Real Madrid, ni en la final de la FA Cup que el City gan al Manchester United en Wembley, ni en la final de la Champions contra el Inter, donde apenas toc la pelota. Contact con el cuero slo 19 veces en 90 minutos. No hubo manera de que los volantes encontraran una rendija por donde hacer llegar el baln a su delantero, incrustado entre los tres centrales y sin espacio alguno por donde exprimir su potencia en carrera.

Paradigmtico fue tambin el partido de De Bruyne, que no ha podido acabar ninguna de las dos finales de Champions disputadas. En Oporto se lo llev por delante Rdiger, y en Estambul fue su propia musculatura, siempre delicada, la que le apart del duelo. Y De Bruyne, de excelso rendimiento esta campaa y futbolista fetiche para Guardiola, no pudo respirar hasta que se vio por fin ganador, aun sin haber podido hacer mucho ms que un pase no aprovechado por Haaland y un disparo desde la frontal detenido por Onana. De Bruyne derram cuantas lgrimas le quedaban junto a sus hijas sobre el csped turco.

Ederson salva bajo palos en la final.
Ederson salva bajo palos en la final.T. STAVRAKISAP

Una celebracin mucho ms placentera tuvo Ederson, que pisaba el confeti como si levitara. Se senta en el sptimo cielo. Motivos tena para mirar arriba despus de lo ocurrido antes de emular a Courtois en Pars. En el primer tiempo, el portero brasileo, ante la imposibilidad de encontrar compaeros que estuvieran libres de las correas nerazzurri, ofreci un par de pases que a punto estuvieron de costar un disgusto. Especialmente uno al que dio continuidad Barella, que no impact bien el baln. Ms dramtico fue el episodio que pudo haber marcado el destino de la final, y tambin el de la carrera de Lautaro Martnez. Ederson y Akanji no se aclararon. Guardiola, desesperado, se ech al suelo. El central del City, que despus sera decisivo en el gol de Rodri, haba dejado de correr hacia atrs pensando que su compaero saldra a por la pelota. Pero Ederson se qued clavado. Y Lautaro, mudo. El campen del mundo con Argentina, que llegaba a la final en el mejor momento de su carrera, dispar al bulto para gloria de Ederson, que acabara zanjando la final con cinco paradas. Y donde no llegaron sus manos -salv el empate en el minuto 96 tras cabezazo de Gosens-, lo hicieron el larguero y Lukaku, obstinado en continuar con su tormento.

Guardiola, el entrenador espaol con ms ttulos europeos, no slo se ha rodeado de personas que cuidan tanto de sus necesidades emocionales –Manel Estiarte o Joan Patsy, que incluso le acompa esta vez en el autocar-, como de sus necesidades laborales –Ferran Soriano, Txiki Begiristain o el gur de la preparacin fsica, Lorenzo Buenaventura. Tambin sabe que puede contar con un equipo en el que cualquiera puede reinar por un da.

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