Lupita Murguía / Secretaria de Gobierno
Frase: “La visión patriarcal de las cosas no sólo es privativa de hombres; las mujeres, desafortunadamente, a veces nos descalificamos”
Por Tina Hernández
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Como política mexicana, y con la apertura del discurso de equidad de género, la secretaria de Gobierno, Lupita Murguía Gutiérrez puntualizó que ya es tiempo que una mujer ocupe la presidencia municipal de la capital; expresión que declaró no para encartarse, sino como una realidad que debe entrar al discurso político en la entidad.
Para la ex senadora de la República ya están dadas las condiciones para que los cuadros femeninos ocupen alcaldías y gubernaturas a nivel país, por ello Querétaro debe avanzar y romper el “techo de cristal” en política al impulsar a mujeres a ocupar la alcaldía del municipio con mayor peso en el estado, con respaldo firme de los partidos.
Respecto a la lucha de las mujeres en el “círculo rojo estatal”, la militante panista compartió que como mujer su trabajo por ocupar cargos públicos y electorales es firme, pero no ha sido libre de la resistencia emanada de los prejuicios, pues recordó de manera personalísima que durante 2005 y 2009, determinó abandonar la titularidad de la Secretaría de Educación del Estado de Querétaro (SEDEQ) para competir en la elección interna de su partido y ser favorecida con la candidatura a la presidencia municipal de Querétaro, sin embargo en las dos ocasiones se privilegió a un hombre.
No obstante a 16 años de su primera aspiración, reconoció que hoy las condiciones están dadas para que una mujer por la vía de las urnas ocupe la alcaldía de la capital.
“En mi caso yo no tuve un apadrinazgo porque yo fuera esposa de alguien que me impulsó o hija, hermana o un padrinazgo que me ayudara a ir saliendo; entonces siempre entendí que si yo quería ir ascendiendo y destacando tenía que trabajar con mayor compromiso y dar mejores resultados. Que mi trabajo y los resultados fueran los que hablaran por mí, porque solo así (se podía).
“Lo de las presidencias municipales cuando quise participar, hace ya muchos años, y uno de los principales cuestionamientos que me hacían a veces eran de las mismas mujeres, porque entiendo que esta visión patriarcal de las cosas no solo es privativa de hombres, las mujeres desafortunadamente a veces nos descalificamos, y en ese asunto era de si yo podía tener la capacidad de ser presidenta municipal, y yo les decía: ya soy secretaría de Gobierno y estoy a cargo de la seguridad; soy secretaria de Educación y se han logrado tales y cuales resultados, pero en ese momento no fue posible por una visión más conservadora el que se abriera el espacio, porque no había el antecedente de mujeres presidentas municipales, pero hoy es el tiempo de las mujeres.
“Yo creo que sí están las condiciones para que una mujer ocupe la alcaldía, y no es que me esté encartando, sino que simplemente hay condiciones a nivel estado, a nivel nacional, porque este es un siglo donde a las mujeres se nos han abierto oportunidades”.
Uno de los principales obstáculos a los que se enfrentó al ostentar cargos ejecutivos, gerenciales, directivos o de coordinación en el servicio público fue el cuestionamiento “a voces” de su capacidad por resolver y ejecutar, solo por ser mujer, prejuicios que –dijo- derrumbó con su trabajo.
“Recuerdo que había una actitud como de reserva de ¿Por qué esta esa señora? ¿Qué capacidad tiene? ¿Va a dar resultados? ¿Esto está en sus manos? ¿No sé si tiene la capacidad, los elementos para resolverlo? Pero también tengo que decir que si bien hubo esta resistencia inicial de grupos o instancias, cuando acredité mi empeño y compromiso con resultados y me fui ganando el respeto de estas mismas personas que en un primer momento pensaban que el puesto te podía quedar grande solo por el hecho de ser mujer”.
Entre las actitudes y capacidades que identificó debe tener una mujer como titular de la SEGOB es firmeza para lo que se tienen que hacer y claridad para lo que se tiene que expresar, pero no se debe olvidar la “mano tendida” y las disposición de escuchar, para entender cuáles son los puntos de vista.
Respecto a la lucha actual de las mujeres, quien dirige hoy la política interna estatal expresó que esta ha ido evolucionando de acuerdo a los logros obtenidos y las décadas que les tocó vivir a las mujeres, hasta llegar a este punto en que el discurso contra la violencia de y la igualdad sustantiva están en el centro de las exigencias.
Recordó que aunque la lucha aún está vigente, años atrás, el principal requerimiento era las posiciones dentro del ámbito laboral, principalmente la necesidad de mujeres en cargos ejecutivos, directivos y gerenciales, realidad que muestra un avance en sector público, pero no en el privado.
“Es romper este techo de cristal que nos agobia, en el que podemos ir avanzando pero hay un punto en el que ya no se puede ir más allá, no importa el esfuerzo, no importa el trabajo, no importa el compromiso. Creo que en este punto ha habido un avance importante en el ámbito público y en la participación electoral, hoy por modificaciones de carácter constitucional los gobierno federales, estatales y municipales están obligados a buscar la participación de las mujeres en cargos directivos”.
Sobre la legitimidad de la causa de las mujeres, Lupita Murguía aseveró que su responsabilidad desde el sector público es garantizar los elementos para la libertad de expresión, al indicar que los edificios para el gobierno estatal no serán más importantes que las causas persiguen las mujeres, pues las exigencias son legítimas, al tiempo de cuidar la “tranquilidad” de la ciudad.
Desde su cargo como Secretaría General de Gobierno identificó dos grandes responsabilidades: la primera cumplir con las atribuciones y facultades públicas; y segunda en su calidad de mujer imprimir en el trabajo un sentido humano a las acciones en particular en realidades de atención a víctimas, a quienes están obligados a atender con sensibilidad y tomar como “suyas” las causas y exigencias de justicia.
“Creo que algo a lo que no podemos renunciar como mujeres, servidoras públicas o ejecutivas de empresa –y es algo en lo que estoy convencida- es a no perder esa visión sensible de las cosas y siempre dar respuesta desde el lado humano, pues si lo perdemos se va gran parte de la esencia y valor que las mujeres podemos aportar desde el trabajo”.


