Por Enrique Zamudio

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En el marco de la XXXV Asamblea Diocesana de Pastoral, el Obispo de Querétaro, Mons. Fidencio López Plaza, llamó a la feligresía queretana salir al encuentro de los hermanos y a descubrir en cada uno la imagen de Dios, para que así se despierte la necesidad de vivir la fe en comunidad.

Por primera vez en la historia de la Diócesis de Querétaro, la Asamblea de Pastoral se llevó a cabo en Amealco, un lugar distinto a la Ciudad Episcopal y al Seminario de Querétaro, específicamente en el que se erige la denominada “Casa de la Espiritualidad de ‘El Buen Pastor’”, un espacio de 26 hectáreas destinado para retiros espirituales.

Don Fidencio afirmó que este espacio es el lugar más apropiado para la nueva etapa evangelizadora que revitalizará la Diócesis de Querétaro.

“Los crecimientos no se dan sin crisis. Las crisis son necesarias para crecer. Nos hemos entendiendo poco a poco. Y entrando en este proyecto de “Guadalupe al Redentor”, tiene sorpresas a corto, mediano y a largo plazo

Inspirado en la pregunta, “¿Qué quieren que haga por ustedes?”, realizada por Jesús, Don Fidencio manifestó que Dios siempre tendrá oídos para escucharnos, una palabra para iluminarnos y un remedio para sanarnos de nuestras cegueras.

En este sentido, el señor Obispo enlistó 5 breves súplicas o respuestas a la pregunta realizada por Jesús nos hace:

En la primera de ellas, Don Fidencio urgió a la Iglesia queretana a ver salir y ponerse de pie a la enfermedad del encerramiento.

“Queremos ver pasar a esta generación del `yo` al `tú` y del `tú` al `nosotros`, encontramos el remedio para salir del individualismo y la autorreferencialidad que el Papa Francisco describe como la enfermedad típica de una `iglesia encerrada`”.

Asimismo, Don Fidencio llamó a ver a los Consejos Parroquiales de Pastoral como ojos, oídos, manos y pies de Dios al servicio de los hermanos. Consejos en los que no falte la frescura, la alegría y la fuerza transformadora de los jóvenes.

También exhortó a convertir a la Diócesis de Querétaro en una Iglesia que promueva lo realizado por el buen samaritano y promover el paso del individualismo a la cultura del encuentro, es decir, propiciar la cultura del encuentro que vayan de la comunidad eclesial a la fraternidad universal.

“La fe solo se hace cultura si ésta es en sí misma cultura del encuentro”, sostuvo Don Fidencio.

Finalmente, Mons. Fidencio López Plaza llamó a convertir este nuevo espacio ubicado en Amealco en la nueva Casa de Comunión, en la casa de todos, en un taller de Sinodalidad que se manifieste en cada letra de la actualización del Plan de Pastoral.