Texto y fotos: Laura Valdelamar
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Un viaje en el tiempo a través de calendarios que datan de 1903 hasta la época actual, es lo que muestra el Museo del Calendario (Mucal), asentado en el corazón del Centro Histórico de Querétaro, en la calle Madero desde el 2015.
Priscila Contreras Rivera, directora del Museo del Calendario, entusiasmada por el tema, relata una semblanza de este sitio lleno de arte, de pinturas que fueron plasmadas en calendarios.
Roberto Landín expresa, fue el fundador de este Museo, al adquirir la casona en el 2005, con el propósito de exponer su colección privada de calendarios, el fundador de la empresa calendarios Landín en Jurica, era un apasionado de los calendarios y se fue extendiendo cada vez más y quiso compartirla al público a través del Museo, el cual fue inaugurado en 2015, ya que tuvo una restauración por 10 años a cargo del arquitecto Fernando Pérez Landín Palacio, además de que se contó con la investigación de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y el INAH por los materiales de la época que se encontraban en el lugar.
“La casona se encuentra en pleno centro histórico, en la calle Madero data del siglo XVII, era una casona familiar, donde habitaba el doctor Pozo que era el hermano del señor Agapito Pozo quien fuera gobernador de Querétaro y estuvo aquí su familia por muchos años y la última propietaria fue la señora Conchita Pozo y su familia Espinoza Pozo”.
En lo que respecta a sus exposiciones apunta que el Calendario Azteca o Piedra del Sol, que se ubica en la sala tres, es una pieza única tallada en madera por un artesano de Guanajuato y cada año le da mantenimiento, con el objetivo de que no se deteriore y conserve su brillo. “La pieza original está en el Museo de Antropología, se le puede notar ciertas piezas que se han deteriorado por el tiempo, por la antigüedad, a diferencia de la que está aquí en el Museo, se puede apreciar mucho mejor, para darse una idea de lo que es la pieza original en aquellos tiempos”.
Apuntó que la Piedra del Sol el calendario Azteca, representa la humanidad, según la cosmovisión del pueblo Mexica sobre las diferentes etapas que tuvo la tierra, hubo varias eras en donde los dioses hacían al ser humano de diferentes tipos materiales, una fue el hombre de barro, entre otros y al final con la era solar que es la que estamos viviendo hoy en día, el hombre fue hecho de maíz, como pudo funcionar el ser humano.
Al realizar el recorrido por este hermoso lugar lleno de historia, de arte, de vida, plantas de todo tipo, una fuente preciosa enmarcada por la escultura del Sagrado Corazón de Jesús. Nos sumergimos en el tiempo con una colección interminable de calendarios elaborados en pinturas y otros en fotografía, que muestran el México de todos los tiempos, la vida familiar, el enamoramiento, bellos paisajes, el ferrocarril, en fin, un sitio para visitar no solo sus salas, sus amplios pasillos, los pozos cubiertos que se encontraron con la restauración y se conservaron, así como algunas vasijas antiguas.
El calendario empezó desde el inicio del hombre durante la agricultura que ellos pudieron descubrir que hay un cierto tiempo para el periodo de lluvias, de sol, de frío, de calor, entonces a partir de la agricultura pudieron descubrir su tiempo de siembra y cosecha, porque también geográficamente hablando los tiempos de lluvia no es igual de un país a otro, por eso cada quien tenía su propio sistema de medición de tiempo, a partir de ahí descubrieron que esto se repite cada 365 días y los distribuyeron por periodos.

Los calendarios muestran el ir y venir de México y el mundo, en la colección del Museo el primero data de 1903 de la empresa tabacalera mexicana, es de los más antiguos, elaborado en lámina de acero y se conserva bastante bien.
Está el almanaque de Bayer de 1934 porque desde entonces ofrecían el medicamento de cafiaspirina y aspirina, que todavía existe, también de la Torre Latinoamericana, promocionando los seguros de vida, de 1946 de Chema y Juana promocionando Sal de Uvas y tenían su programa de radio. Otros más de refresco, tabaco como los faros y delicados.
Menciona que utilizaban las imágenes de Jesús de la Helguera, quien pintó la leyenda de los Volcanes, una pintura muy popular y cuentan con los derechos comerciales de estos cromos para el diseño de los calendarios.
El Museo del Calendario cuenta con 19 salas de exposiciones, la primera de Tiempo y Espacio para los más pequeños quedan entusiasmados al contar con el sistema solar, astronomía y planetas y el tiempo y espacio que es esencial para elaborar un calendario, que actualmente se utiliza el calendario Gregoriano, gracias al Papa Gregorio quien adecuó el tiempo a 365 días y el año bisiesto, debido a que existían otros calendarios a través de la historia como el egipcio, francés, chino, persa, hindú, cómo cada quién medía su tiempo a su manera al no existir la globalización tenían su propia cultura y su propia forma de medir el tiempo.
En la sala tres se encuentra el Calendario Azteca o Piedra del Sol, con una semblanza grabada para que los visitantes escuchen su historia y sus formas.
De la sala 5 a la 9 está la zona de galería, con lo que se hacían los calendarios de antes, con pinturas de Jesús de la Helguera, Santiago Sadumi, maestro Limón y el maestro Raúl Vieyra, éste último reconocido por ser el dibujante del libro Vaquero, además de elaborar cromos para calendarios, y el Mucal cuenta con varias obras de estos destacados artistas.
Para concluir este recorrido por el tiempo, visitamos la sala 10 a la 15, excepto la 13, en donde se observan los calendarios que datan de 1903 hasta la época actual de 2017.