Los Escaloneros de la Santa Cruz de la Peña de Bernal, cumplieron con su misión 2024
Por Luis Montes de Oca
Noticias
Era temprano y el frío se sentía, pero era soportable. El son jugueteaba a ocultarse y Los Escaloneros de a Santa Cruz de la Peña de Bernal, ya se esmeraban en la fabricación de bastones de vara prieta, con cucharilla, romero flores frescas, para las ofrendas. Los alberos con sus guangoches estaban preparados.
Para quienes leen esto y no están adentrados en el tema, los alberos son los encargados de llevar los cohetones que han de usarse y los guangoches es una forma de costal que se emplea para cargar, y es de gran utilidad.
Miguel Medina, el Capitán Conchero, afinaba su mandolina y Andrea Leal, la Sahumadora Mayor, también prepara sus enseres, para limpiar el camino y sanar a quien lo necesite.
Enrique Reséndiz, Guardian de la Peña, sostenía una charla interesante sobre los ruegos y peticiones a Dios y a la Santa Cruz, argumentando que lo primero es hacer las cosas correctamente, pera recurrir a ellos cuando en verdad es necesario.
Noticias va de un lado a otro, se entrevista con el Escalonero Mayor, Armando Martínez, El Lobo, para enterarse desde ahora, de los preparativos para el año que entra, porque ayer, dejarían a la cruz descansar, mientras seguían con algunas actividades y sobre todo la programación para las festividades de mayo, después de la primera bajada un domingo antes del Miércoles de Ceniza.
No se sentía correr el tiempo entre risas y bromas, porque le sentido de humor de Los Escaloneros es especial, entre pícaro e inocente. El Ex mayordomo Miguel “cara de niño travieso”, disfruta de todas las ocurrencias y aporta otras. Al filo de medio día se concluyeron las labores del amarrado de la rosa o de la flor, quedaron listos los 14 bastones y se pasó a la Capilla de la Santa Cruz, donde se realizó el ritual hacia los cuatro rumbos los puntos cardinales, hacia los cuatro vientos, una fusión de rezos y letanías católicas con una serie de movimientos que obedecen a las culturas prehispánicas, a su origen y orgullo de ser, por eso las ofrendas se elevan al cielo, a la tierra y al Mictlán, se hace siguiendo el periplo del Padre Sol, hacia oriente, al norte, el poniente y el sur y se repite por tres veces en cada punto.
Ahí el abanderado ya porta el lábaro tricolor, pero en lugar del águila sobre el nopal, se encuentra la Santa Cruz de la Peña de Bernal.
El repique de campanas y los primeros cohetones, avisan que la Santa Cruz saldrá de su capilla, en andas, con el rostro de Jesús al frente, siempre al frente, sin importar si entra o sale no deja de ver a su pueblo.
Las campanas y cohetones alertan a la población, niños, mujeres, hombres y ancianos, se paran en la banqueta, sacan sillas, otros en los balcones, pero el camino de la Santa Cruz por la calle del Descanso se nutre de gente que se persigna, otros se suman a la procesión y una patrulla de la SSPMEM precedida por algunos mascarados (auxiliares de los Escaloneros) dirigen el intenso tráfico de autos, camionetas, cuatrimotos y vehículos todo terreno, para que no interfieran con el paso de la Santa Cruz.
Después de dos kilómetros de camio, se llega a la Ermita del Descanso y ahí en un acto íntimo, la Santa cruz es separada del taburete y las andas que se quedan con los arcos de flores de aluminio decoradas.
Se hacen oraciones se agradece y se emprende el camino del ascenso, con la Santa Cruz vestida con su milagrera amarilla y su cincho y estola, cargada por el Escalonero Mayor, El Lobo.
Ya en la entrada del camino original, de la ruta de los Escaloneros, alejada de las rutas turísticas, quienes no subirán se despiden del Maderito Sangrado y tras algunos rezos, se inicia el ascenso, se va partiendo el paisaje, todo brilla, hay un brillo diferente y se nota en las fotografías, cuesta trabajo el ajuste de la cámara, pero avanza y los rezos parecen adelantarse con Andrés que va limpiando el camino con el Sahumador y sus perfumes para alejar malas energías y permitir el aso libre de la Cruz rumbo a su sitial.
La tarde se anuncia, pasan de las 15 horas, el sol esta tibio y el viento es frío, pero nada detiene a Los Escaloneros en su fe y Palabra dada y tras una o dos parades breves de descanso, se retoma hasta alcanzar el Mal Paso, ahora llamado Mirador, donde se aprecian los deslaves, de los que ya las autoridades municipales de Ezequiel Montes, acudieron y tomaron nota de la situación para organizar los trabajos —qué así sea, por la seguridad de los visitantes, del turismo que gusta de subir a la peña.
Librado el Mirador, al camino se va tornado agotador las laderas se empeñan en poner grados de dificultad y hay un tramo donde la ruta se angosta, es esfuerzo se multiplica y de pronto y jadeando se ve la Capillita, lo que regresa la fe en cumplir con el compromiso. La capilla es Sahumada, una fila espera para agradecer el haber llegado con bien hasta este punto. Se descansa.
Minutos después, Los Escaloneros y un grupo de invitados inician la subida hacia lo más escarpado, con algunas grapas de apoyo en algunos tramos y riscos que parece, que la naturaleza los dejó para detenerse, pero lo que realmente detiene a quienes ascienden, es la fe la fe en la Santa Cruz de la Peña de Bernal, que mano a mano va ascendiendo, cuidando que tanto la milagrera como la estoma y el Madero Sagrado no toquen el piso.
El Escalonero Mayor, La Figura, Emiliano, José Luis Martínez “El Manotas” entre otros organizan la subida, colocan a las personas con cierta distancia, y que estén seguros para hacer la Escalera Humana, Juan Carlos, Vigila que no se cuelen quienes no tienen autorización, para evitar accidentes.
Mano a mano va subiendo la Santa Cruz, los rostros de los afortunados en tenerla cambian, se ven sonrientes, detenidos con los talones, de espalda en los riscos y pasando la Cruz a otras manos que la sujetan con cuidado, pero seguridad, la dejan pasar, como si el peso de 35 kilogramos que tiene, se aligerara.
Un pequeño descanso a la sobra de unas rocas gigantescas y el último estirón, anunciado por los alberos y una andanada de cohetones que anuncia se hizo cumbre.
Regularmente la Figura, Emiliano, es quién la sube, quién la lleva hasta su sitial, donde se fija.
Se hacen algunas oraciones, se pide por la salud de los enfermos, de quienes se encuentran en los hospitales, se pide por la paz en México y el mundo y uno a uno pasan a despedirse para iniciar el descenso. Ahí, la voz de algunos Escaloneros que se queda grabada: “hasta la próxima Maderito Sagrado”.
Las vistas son vastas, San Antonio del Cal, Tetillas, la Villa de Bernal, luego brechas, rústicos escalones, risas, ocurrencias y llegar a la Ermita del Descanso, para tomar las andas, el taburete, los arcos y regresar otros dos kilómetros donde ya la noche se pasea y en el patio de la Capilla de la Santa Cruz, esperan los guisos de las señoras de los Escaloneros y de la Mayordomía para dar alimento a todos quienes estuvieron en la última subida. La Carretera enseña la noche temprana y al dejar de ver la Peña, también decimos: “hasta la próxima Maderito Sagrado”.


