Son das difciles para el ftbol. No hace falta que lo diga Ancelotti, seor en la sala de prensa, con la verdad que todos compartan, todos menos la Liga, pero extraviado en el banquillo, sometido por un Milan que nada tiene que ver con aquellos en los que jug o dirigi. Ese Milan desconocido, sin italianos, bail en un Bernabu que pareca un paisaje lunar, lleno de crteres, al son que marcaron Morata y Reijnders. [Narracin y estadsticas (1-3)]

La carga emocional era inevitable en el Bernabu, reverencial en el silencio de homenaje a las vctimas de Valencia. A las emociones que importan se iban a unir, una vez rod la pelota, otras que importan menos, por la vuelta a la escena de Vinicius despus del no Baln de Oro y el regreso de Morata a un lugar donde lo han querido y lo han pitado, pero para la condicin humana, en general, es ms comn el recuerdo de lo malo. Est en su derecho Morata, despus de un exorcismo emocional que lo ha liberado, y est como nunca. Hiperactivo en todas partes, tambin en el gol, llev al Madrid a los lmites en los que vive peligrosamente, despus de encajar siete goles en el Bernabu en los dos ltimos partidos, ante Bara y Milan. Morata pas, marc y hasta tacone al larguero frente a un Madrid que tambin le result desconocido.

La rabia concentrada por la decepcin del Baln de Oro llev al Bernabu a pitar el himno de la competicin que da sentido a su historia. Son esas contradicciones de las que es peligroso emborracharse. El caldo de cultivo, aadido al 0-4 de clsico, como cuatro puales, propiciaba la salida del Madrid como una salida de toriles. La presin alta apareci donde no siempre lo hace, hecho que provoc prdidas iniciales en el Milan, con un riesgo excesivo por parte de Maignan con los pies. Si no obtiene su fruto y el rival la supera, entonces el Madrid repliega de forma defectuosa, corre ms de la cuenta, sin tener muy claro cmo y dnde presionar, lo que ofrece muchas alternativas de pase a los oponentes.

Pitos para Tchuoamni

Con un tipo como Reijnders enfrente, mejor santiguarse. El gol que logr el holands, tercero de su equipo, despus de recorrer medio campo y combinar con Leao para matar a Lunin, retrata los males del Madrid. No es la primera vez que sucede esta temporada. Ah aparece un trabajo pendiente por parte de Ancelotti.

Lo sabe el tcnico, que ha hecho de su centro del campo esta temporada un tiovivo. Modric volvi a la titularidad, con la intencin de que el croata encontrara los pases verticales para Vinicius y Mbapp, y diera equilibrio a la lnea. En el descanso, visto el fracaso y por debajo en el marcador, cambi al unsono a sus dos acompaantes, Valverde y Tchuoamni, pitado en el Bernabu. Ms tarde retirara tambin al croata.

No es habitual en el italiano, con toda una parte por delante, hecho que converta la decisin en un mal sntoma. Camavinga y Brahim fueron lo sustitutos, en busca de ms dinamismo y profundidad. El peligro era el espacio, convertido el campo en un pramo para que corrieran Leao y Theo. Con una desventaja mnima y mucho tiempo por delante, sorprende que el Madrid no tuviera otro plan que el de tocar la corneta.

Rifirrafe entre Mbapp

Rifirrafe entre Mbapp y Thiaw, el martes en el Bernabu.AFP

Alineados por Paulo Fonseca en la izquierda, Theo y Leao anunciaban por dnde deba llegar el peligro del Milan, un equipo de buen pie. Morata, en cambio, tiene un rol mucho ms coral, retrasado hasta en acciones defensivas, con movimientos que dan alternativas, pero sin perder el sentido del gol, como ocurri para rematar el despeje de Lunin en el segundo gol visitante. El primero, en cambio, no lleg por ninguna de esas vas, sino a travs de una accin a baln parado. Thiew cabece entre Tchouamni, paralizado, y Militao.

Vinicius buscaba las rplicas, pero quien tuvo las ms claras fue Mbapp. En la mejor encontr a Maignan bajo los palos. Intermitente el francs, sus apariciones dependan de que el Madrid lo encontrara. Lo hizo Modric en la segunda mitad, pero el disparo sali desviado. El francs, muy ansioso, necesita utilizar ms recursos para estar presente. Lo hace Vinicius y lo hizo Morata, pese a tener el gol como misin. El brasileo, sin embargo, no estuvo preciso. Apenas encontr una opcin clara en la que fue objeto del penalti. El lanzamiento, a lo ‘Panenka’, le daba al Madrid la igualada, pero nada ms. Un disparo de Rdiger quiso activar la pica, pero el VAR dijo no. La pica no se cena todos los das, aunque ahora esta Champions va a necesitar sus atracones, ya que Ancelotti no encuentra el men.