TAMPA – En la mente de Max Fried , el sencillo que Jake Mangum
conectó al outifeld en el octavo inning representó el final de su intento
de completar un juego sin hit ni carrera. El zurdo de los Yankees no
sabía que había ocurrido un cambio de anotación apenas unos
minutos antes, convirtiendo lo que inicialmente se había dictaminado
como un error en el sexto episodio a un hit .
Conocido por su temperamento tranquilo, Fried miró la pizarra y se
encogió de hombros, menos preocupado por la columna de hits que
por la que mostraba a su equipo al frente. Los Yankees esperan
muchas más actuaciones dominantes como la que Fried tuvo la tarde
del domingo, guiando a su nuevo equipo a una victoria por 4-0 sobre
los Rays en el George M. Steinbrenner Field.
“Solo trato de ser yo mismo”, dijo Fried. “Cuando tomo la bola, solo
quiero asegurarme de que tengamos una muy buena oportunidad de
ganar ese día. Cuando me preparo, solo quiero asegurarme de dejar
todo en el terreno, sin importar cómo me sienta o cuáles sean las
circunstancias”.
Salidas como esta eran lo que los Yankees imaginaron cuando
firmaron a Fried con un contrato de ocho años y US$218 millones el
17 de diciembre. Pero planeaban juntar a Fried con Gerrit Cole en la
parte superior de la rotación. Con Cole fuera por el resto de la
temporada, Fried ha asumido la responsabilidad con aplomo, y ahora
tiene récord de 4-0 con una efectividad de 1.42 en cinco aperturas.
“Es increíble”, resumió Aaron Judge. “Todo lo que la gente ha dicho
sobre él desde lejos, es de verdad. Lo ves de cerca, especialmente al
perder a un caballo como Gerrit Cole, a quien no puedes reemplazar, y
luego insertas a Max Fried para que sea ese as para nosotros. Ha sido
divertido de ver”.


