Espaa ha acudido a 16 de los 22 Mundiales disputados, y ya casi podemos dar por seguro que se clasificar para el siguiente. De los que falt, uno fue el primero de todos y lo hizo por voluntad propia. Una lstima, porque tenamos un gran equipo.

Ya cont la semana pasada en este espacio que Jules Rimet, con justicia deportiva y buena visin de futuro, decidi que el primer Mundial se jugara en Uruguay, doble campeona olmpica en Pars’24 y Amsterdam’28. Aquello se vot en el XVII Congreso de la FIFA, celebrado en 1929 en el imponente Saln del Consejo de Ciento de Barcelona. Junto a Uruguay llegaron como aspirantes Hungra, Espaa e Italia, tras ceder Holanda y Suecia sus pretensiones previas en favor de la tercera. Curiosamente fue el conmovedor discurso del representante argentino lo que provoc un voto final unnime a favor de Uruguay. Pero pasado el calor de aquel emotivo alegato, los europeos empezaron a repasar inconvenientes. El principal, claro, la distancia.

Para saber ms

Para Espaa Uruguay era, s, un pas hermano, pero un hermano lejano y desconocido. Jugar all supona cruzar el ocano, y an rebulla en las cabezas la tragedia del Titanic (1912). Uruguay era visto como un pas en el que una clase criolla minoritaria trataba con dificultad de instalar el modo de vida europeo en un mundo de epidemias, indios, bandidos, descendientes de esclavos y aventureros. Como hemisferio sur que era, se jugara en invierno, con un trnsito desde el verano espaol (en realidad sera gradual, pues la travesa tomaba 15 das) que podra producir efectos desconocidos en los jugadores. El Mundial exigira dos meses: medio para ir, uno para disputarlo y medio para volver. Para los pocos amateurs que an quedaban, supona solicitar un permiso extra en sus trabajos, o perderse unos exmenes. En el caso de los profesionales, y esto fue decisivo, sus clubes solan aprovechar el verano para jugar amistosos y recaudar ingresos extra con que pagarles.

Uruguay, feliz con sus dos ttulos olmpicos y teniendo el campeonato como elemento central de las celebraciones por el centenario de su fundacin, en 1830, hizo una oferta muy generosa: pasaje en barco gratis en primera clase para 20 miembros por delegacin (entonces no haca falta ms) y alojamiento y comida en Montevideo durante todos los das que durase la competicin y ocho ms. Tambin una dieta de dos pesos por persona durante la travesa y cuatro durante los das en tierra. El propio hijo del presidente, Juan Campisteguy, encabezaba el operativo.

Espaa dijo no, por todos esos argumentos ms uno de tono patriotero: a los aorantes del Imperio les pareca inapropiado sumarse a los festejos por la independencia de un territorio que haba sido nuestro. Tampoco faltaron razonamientos temerosos: podamos exponer nuestro futbol al ridculo. Uruguay y Argentina haban sido las finalistas de Amsterdam’28. El ftbol del Ro de la Plata era temible y as se haba comprobado en la gira de una seleccin vasca en 1922, con un fracaso que an escoca.

Pero Espaa era una seleccin muy buena, la mejor que habamos tenido hasta la del periodo 2008-2012. Precisamente acababa de soltar un trueno en todo el mundo futbolstico, el 15 de mayo de 1929, al vencer en el viejo Metropolitano a la seleccin profesional de Inglaterra, que nunca antes haba perdido en el continente. Los ingleses inventaron el ftbol, llevaban 40 aos practicndolo cuando empez a calar fuera y sacaban esa ventaja a todos. Los pross, como se les conoca, slo tenan rival en su propia isla, Escocia. Por el continente se asomaban poco, displicentemente, goleaban y se volvan.

Aqu vinieron para cerrar una gira en la que apabullaron a Francia (1-4) y a Blgica (1-5). Espaa les enfrent un equipo con varios nombres que han atravesado el tiempo: Zamora, Quesada, Quincoces; Prats, Marculeta, Pea; Lazcano, Goiburu, Gaspar Rubio, Padrn y Yurrita. Puedo recitarlos de memoria por tantas veces como se los escuch a mi padre, que presenci aquello con 16 aos y lo tena como la fecha ms feliz de su adolescencia. Espaa gan 4-3 y los ingleses arguyeron luego en la prensa que les perjudic el calor (se jug a las 17.00 horas), la dureza del campo, la ausencia de Dixie Dean, al que no dej viajar su club, el Everton, y los consejos que Mster Pentland, acreditado entrenador ingls que trabajaba en Espaa, le haba dado a Jos Mara Mateos, nuestro seleccionador. As colocaban parte de nuestra victoria bajo patente inglesa. Espaa dio una campanada similar a la que en 1953 dara Hungra con su 3-6 en Wembley, en el Partido del Siglo.

La selecci

La seleccin inglesa, aquel 15 de mayo de 1929.ARCHIVO MARCA

Otro ejemplo de nuestra vala: un mes antes, los mismos que luego ganaran a Inglaterra, salvo Bienzobas en lugar de Padrn, batieron por 8-1 a Francia, que s acudira al Mundial, donde hizo un papel aceptable: gan 4-1 a Mxico y perdi por 1-0 ante Argentina y ante Chile. Sirva como referente para lo que pudiera haber hecho Espaa en aquel campeonato.

Aquel partido de Zaragoza produjo una ancdota simptica. Poco antes Espaa haba ganado 5-0 a Portugal en Sevilla, los cinco antes del descanso, y el pblico se enfad por la pasividad del equipo en el segundo tiempo. Entonces Jos Mara Mateos plante un desafo al grupo: 100 pesetas por cabeza por la victoria y 50 ms por cada gol de diferencia. A todos les pareci de perlas y salieron a golear con ahnco. Ya estaban 8-0 cerca del final del partido cuando Mateos se situ tras la portera de Zamora, que se puso a charlar con l, y entre bromas y veras le dijo: Si me da cincuenta duros [250 pesetas] me dejo meter un gol. Salen ustedes ganando, porque as se ahorran sesenta duros [300 pesetas]. Estaban en esas cuando lleg un contraataque y mientras Zamora recuperaba la posicin le cay el 8-1. Luego hubo bronca en el vestuario, con todos reclamndole las 50 pesetas perdidas por cabeza.

En fin, que, ancdota aparte, Espaa tena equipo para haber pisado en Uruguay, pero nos quedamos. Al siguiente, Italia’34, s nos apuntamos. Al ser el segundo y adems en Europa, se inscribieron ms de los 16 fijados para la competicin, que se habra de desarrollar en octavos, cuartos, semifinal y final. Quisieron acudir justamente el doble, 32, as que hubo que hacer una eliminatoria previa. Se escogi, con buen sentido en aquellos tiempos de viajes todava penosos, un criterio geogrfico. As que nos toc enfrentarnos con Portugal.

Aquel doble choque fue la consagracin de un grandioso delantero, el guipuzcoano Isidro Lngara, de carrera desdichadamente leve en Espaa. El partido de ida fue en el viejo Chamartn, cuyo solar ocupaba parte de lo que hoy es el Bernabu. Estuvo precedido por una concentracin en El Escorial, algo indito, prueba de la importancia que se dio al asunto. Hubo lleno de gala (24.000 espectadores), recaudacin rcord (150.000 pesetas) y presencia del mismsimo presidente de la Repblica, Niceto Alcal Zamora. Se disput el 11 de marzo, con llovizna, y el csped resbaladizo perjudic a los portugueses, que an jugaban mayoritariamente sobre tierra en su pas. Aquello acab en un espectacular 9-0, con cinco tantos de Lngara. La vuelta fue una semana ms tarde, en el seco y pelado Lumiar de Lisboa.

Isidro L

Isidro Lngara, durante un calentamiento.ARCHIVO MARCA

No contaban los goles, cada victoria vala dos puntos, de modo que en caso de ganar Portugal habra desempate. Empezaron adelantndose los lusitanos en el minuto 8, pero Lngara replic en el 13 y en el 25, dando una nueva victoria a Espaa. Una vez en el Mundial, marc el primer da dos a Brasil, eliminndola, y en cuartos cay lesionado en el dursimo partido contra el anfitrin. Fue el gran archigoleador de nuestro ftbol. Por desgracia, slo jug en la seleccin de 1932 a 1936, dejando un imponente saldo de 17 goles en 12 partidos.

Naci en Pasajes, Guipzcoa, aunque se crio en Andoain y jug en el Tolosa, donde le descubri el Oviedo, que le incorpor en Segunda en la 1930-1931. Al tercer ao subi a Primera, con 59 goles suyos en 54 partidos. En sus tres temporadas en Primera hasta la guerra marc 82 en 63 partidos. Obviamente, fue mximo goleador del campeonato las tres. La guerra le encontr de vacaciones en Andoain y tuvo un apretn tremendo. La Revolucin de Asturias de 1934 le haba pillado en la mili, como soldado tuvo que acudir a los disturbios y hasta se publicaron fotos suyas, de uniforme y con su casco, disparando a los mineros con el muser tras un parapeto. Al producirse el golpe de Estado fue detenido e internado en el Bizcargui-Mendi, un barco prisin del que le rescat Eduardo Iturralde, abuelo del conocido ex rbitro. Le tuvo refugiado en el hostal-restaurante de una prima hasta que pudo enrolarse en la seleccin vasca que emprendi una gira por Europa y Amrica a fin de recaudar fondos para la Repblica.

En Amrica, el grupo, cuyos resultados fueron espectaculares, se dispers entre varios equipos. l fue al San Lorenzo, donde tuvo un debut estrepitoso con cuatro goles al River Plate nada ms bajarse del barco. Alfredo di Stfano me cont que estuvo en aquel debut de la mano de su padre y que era capaz de identificarse entre la masa del gradero en una de las fotos lejanas que muestran al jugador celebrando uno de sus tantos. Jug all cuatro temporadas derrochando goles hasta que tras una gira del equipo por Mxico le fich el Espaa para el estreno de la liga profesional mexicana.

En 1946 le pudo la nostalgia y atendi una llamada del Oviedo, que le ofreci 100.000 pesetas de ficha ms 1.250 de sueldo, un gran contrato. Viaj en barco hasta Bilbao, y de all en tren hacia Oviedo, pero se concentr tal multitud en la estacin que le apearon en Colloto, a 10 kilmetros. Su regreso fue un trueno en la ciudad, que se colm de hablillas sobre l y su novia abandonada, sobre si le haba o no guardado ausencia. En su reaparicin el Oviedo gan 6-1 al Racing y l marc cuatro, negando las primeras impresiones de los que le haban visto fondn, con grandes entradas y aire de seor mayor. En la primera Liga marc 18 goles en 20 partidos e incluso fue convocado a la seleccin, aunque de suplente de Zarra. En la segunda, 35 aos, se qued en nueve partidos y cinco goles. Regres a Mxico y all se qued, con frecuentes viajes Espaa, siempre con el mismo recorrido: Madrid-Oviedo-Andoain y vuelta. Cuando le atrap el Alzheimer, en 1990, se asent en casa de una sobrina, en Andoain. Muri en 1992.