Miles de familias se congregan en el Centro Histórico para disfrutar de la Cabalgata Navideña

Nayeli Hernández

Fotos: Sixto Picones

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Las campanas del Centro Histórico apenas dejaban escuchar el murmullo creciente de la multitud de cientos de familias que, desde antes de las siete de la noche, comenzaron a rodear las principales calles del corazón de Querétaro. 

Adultos mayores, niñas y niños sobre los hombros de sus padres, jóvenes con celulares en alto, todos buscando el espacio más cercano para presenciar una de las tradiciones más antiguas y queridas de la ciudad: la Cabalgata Navideña.

Organizada por el Patronato de las Fiestas del Estado de Querétaro, la cabalgata inició pasadas las 07:00 de la noche, desde la esquina de Morelos y Corregidora, para recorrer lentamente esta calle y posteriormente dar vuelta en Arteaga, para continuar sobre Ezequiel Montes y concluir en Hidalgo, convertida ya en un río humano que aplaudía, bailaba y celebraba el inicio de la Navidad.

La edición de este año tuvo un sello particular, al contar con la presencia de las ciudades hermanas de Querétaro, tanto nacionales como extranjeras. Bajo el lema “Tradición que une pueblos y hermandad que fortalece naciones”, la Cabalgata de Navidad estuvo dedicada a Querétaro y a sus ciudades amigas, como una forma de compartir la riqueza cultural, histórica y simbólica que une a la capital queretana con otras regiones del país y del extranjero, a través de acuerdos de cooperación y colaboración.

El desfile abrió con princesas y bufones sobre zancos, quienes, entre música y risas, invitaron a los asistentes a sumarse a la celebración. 

El primer carro alegórico estuvo encabezado por la reina de la Navidad 2025, Fátima Vargas García, acompañada de sus princesas, marcando el inicio de una noche cargada de color y simbolismo.

Uno a uno, los carros fueron desfilando ante los aplausos de la multitud. Colima apareció representada por el imponente volcán que da nombre a la ciudad, recordando la colaboración que mantiene con Querétaro en materia de seguridad, protección civil y políticas sociales. 

Siguió Playa del Carmen, una de las ciudades hermanas más recientes (con carta de amistad firmada en mayo de 2025), que desfiló entre ruinas mayas, mar, peces y palmeras, reflejo del trabajo conjunto en turismo, promoción económica y gestión ambiental.

Guanajuato llegó con la imagen del Teatro Juárez y las tradicionales rondallas que recorren sus callejones, símbolo de una relación basada en la cooperación cultural, turística y académica. 

Desde Oaxaca, Huajuapan de León mostró el orgullo de sus tradiciones artesanales y culturales, destacando un vínculo que impulsa la cohesión social y el talento local.

El recorrido también cruzó fronteras: Goiânia, Brasil, estuvo representada por bailarinas de carnaval y la figura del Cristo Redentor, evocando una relación económica, cultural y académica que promueve el intercambio técnico y la atracción de inversiones. 

Holland, Michigan; Orange y Bakersfield, California, recordaron los lazos construidos a partir de la cooperación entre cuerpos de bomberos, el intercambio de protocolos, capacitación y donaciones de equipo que fortalecen la atención a emergencias en Querétaro. 

San Antonio, Texas, destacó por su colaboración económica, cultural y educativa; mientras que Viterbo, Italia, evocó el vínculo histórico y religioso que une a ambas ciudades a través del templo de Santa Rosa de Viterbo, único en Latinoamérica.

Cada carro era recibido con gritos, aplausos y sonrisas. Los artistas, desde lo alto de las plataformas, respondían con saludos y agradecimientos, mientras la música envolvía a quienes esperaron durante horas en filas sobre las banquetas de Corregidora.

Este año, entre 60 y 70 mil personas, muchas de ellas turistas de distintos puntos del país, abarrotaron el Centro Histórico para presenciar la cabalgata, una tradición completamente queretana que nació en 1926 y que, desde entonces, se ha realizado de manera ininterrumpida, con una asistencia anual cercana a las 140 mil personas.

La costumbre de cabalgar y celebrar en Querétaro es incluso más antigua que la propia cabalgata, ya que el jesuita Francisco Antonio Navarrete ya daba cuenta de una tradición similar en su libro Relación Peregrina, publicado en 1739, un año después de concluido el Acueducto. 

Fue en 1926, cuando los carros bíblicos cumplieron cien años, que la cabalgata se transformó en escenografías y cuadros histórico-costumbristas de Querétaro y la región, razón por la que se realiza un día antes del desfile de los carros bíblicos del 24 de diciembre.

En un camión de bomberos llegaron los Reyes Magos para repartir dulces entre los presentes y pelotas, mientras que una de las tradiciones más emblemáticas de Querétaro: el tradicional Gallo, fue el último carro alegórico en aparecer en escena, escoltado por automóviles clásicos, ataviados por cientos de luces, los cuales, dieron cierre a esta tradición queretana.

Cuando el último carro se perdió entre aplausos, la ciudad quedó envuelta en una certeza compartida: la Navidad había llegado, cabalgando entre historia, tradición y hermandad.