Diego González
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Como parte de las reflexiones en torno a la Palabra de Dios de este domingo, Mons. Sacramento Arias Montoya destacó la invitación que esta hace a la feligresía para que, como Iglesia, sea luz, ofrezca regalos al Niño Dios y, además, crezca como adoradora —de Dios.
En el marco de la homilía dominical celebrada en la Santa Catedral de Querétaro, Mons. Sacramento se refirió a la invitación que hace la Palabra del Señor para que, como Iglesia, sean luz, al expresar que el mundo necesita testigos o cristianos auténticos que sean señal para otros, a fin de que conozcan, busquen y se convenzan de que Dios existe, ama y está presente en el mundo, “pero eso a través de nuestro testimonio”.
“Entonces, necesitamos dar más testimonio, ser más luz, empezando por la familia, que tú, papá, mamá, seas luz para tus hijos, que los guíes hacia Cristo, que los ayudes a encontraste con Cristo como esa estrella que guió a los magos hasta encontrase con Cristo…”.
Por otro lado, dijo, también entregarle regalos al niño, “no solo esperemos regalos, ya Dios nos regalo lo más grande que es su hijo Jesucristo, y cada día son bendiciones…”
“¿Qué vamos a ofrecerle al niño Dios? Pues ser mejores, yo creo —que— el mejor regalo para tu familia es que te portes mejor, que dejes los vicios, que dejes de ser flojo, que dejes de estar mintiendo… ese es el regalo que hay que darle a Dios”.
En los sentimientos del inicio del año debe estar el deseo de seguir madurando en la vida cristiana y no estancarse, de acuerdo con Arias Montoya.
Por último, comentó, crecer en ser adoradores, saber buscar a Dios no solo cuando “tengamos una crisis… siempre es bueno buscar al señor”.

