La inercia, la confianza y, sobre todo, la calidad desnudaron la realidad de Celta y Valencia en el estreno de 2026 en Balados. Con la esperanza de entrar en la pelea europea y sin lastre, los gallegos despedazaron a un rival ruinoso y desgraciado que se encontr con mil muros que no pudo saltar y que ponen en duda, una vez ms, todo el proyecto que Peter Lim decidi dejar descansar en la espalda de Carlos Corbern. Solo tres victorias en 18 partidos, una en los ltimos 13, son un balance que no sostendra a otros entrenadores. [Narracin y estadsticas: 4-1]

Es incapaz el Valencia de dominar un partido, menos an lejos de Mestalla, y adems, lucha contra su propio infortunio. No fue el Celta avasallante y pegajoso. Le bast con esperar tanteando al rival hasta que lleg el momento de aprovechar sus armas. No le pesan las botas a los gallegos, que viven con la cabeza alta, mirando cmo progresar y no en una huida permanente de las cloacas.

Al Valencia la necesidad le apremia. Como en la yenka, si da un paso adelante alguna vez, lo retrocede con una facilidad desconcertante en un mismo encuentro. En Balados fue efervescente. Busc contener al Celta arrebatndole la pelota y manejndola con intencin. A los seis minutos, Almeida, colndose en el rea, fue trabado por Aidoo y De Burgos no dud en sealar un penalti que marc el listn para el resto del partido. Pepelu, con efectividad 100% esta temporada, se plant ante el parapenaltis Ionut Radu. La fama del rumano hizo que se jugara un lanzamiento tan ajustado que se estrell en el poste, y con l la ventaja de un Valencia que sufre un calvario para marcar goles.

No tard en responder el Celta, primero con un derechazo de Mingueza desde la frontal que hizo estirarse a Agirrezabala y despus con un cabezazo de Aidoo a la salida de un saque de esquina. No le perdieron la cara a los valencianistas al duelo, y Jess Vzquez, como pretenda Corbern dndole la titularidad en lugar de a Gay, puso un centro raso al punto de penalti que no alcanzaron a empujar por centmetros ni Hugo Duro ni Thierry en el segundo palo.

Hasta ah lleg la amenaza. Hasta ah asom el Valencia, un guion que cansa al valencianismo de tan repetitivo que es. Apenas diez minutos de ataques con intencin que se esfuman. De repente, el Valencia ya no encontraba la manera de pisar el rea, ni siquiera teniendo el manejo de la pelota. Y es que de nada sirve amasar juego si, cuando se logra progresar, no hay calidad ni chispa que lo catalice en peligro. Necesita el Valencia ir al mercado, cierto, pero en Vigo Corbern poda mirar a su banquillo, con Rioja, Diego Lpez o Danjuma. Tres de los jugadores ms desequilibrantes no tuvieron sitio en el once.

No senta el Celta que el partido se le fuera complicando. Aidoo volvi a burlar a Vzquez en otro crner, pero caz mal el centro de Bryan Zaragoza. Se precipit el lateral valenciano con un disparo que se le fue alto, en un claro ejemplo del ansia que domina al equipo cuando pisa rea y le aboca a decisiones equivocadas.

Mientras, Girldez esperaba lo que se dibujaba en el horizonte. Borja Iglesias, que se haba medido poco con Diakhaby, cay en el rea por un toque mal medido de Foulquier. De Burgos, como en la primera parte, seal el penalti que el Panda no desaprovech para agarrar ventaja.

El gol asent al Celta antes del descanso y provoc zozobra en un rival al que se multiplicaban las tareas: tena que amenazar y, al tiempo, sujetar las aceleraciones que los vigueses empezaban a multiplicar. Demasiado para un equipo que arrastra muchas dudas.

El inicio de la segunda parte cambi poco y Corbern tuvo que tocar arrebato. Sin deshacer la defensa de cinco, con el refresco de Trrega por Foulquier, busc colmillo con Rioja, Ramazani y Danjuma. Un minuto despus, en tres toques, el Celta ampli su ventaja. Pared de Mingueza con Pablo Durn -con el hombro daado- para que se colara en el rea y burlara a Agirrezabala regalando la asistencia a Borja Iglesias al borde del rea pequea en el minuto 59.

Pareca imposible que el Valencia levantara el resultado, pero Pepelu aliment la esperanza. Centr Danjuma, toc Ramazani en lucha con Marcos Alonso y el capitn, en la media luna, dispar con el alma en el minuto 70. El gol fue un espejismo, porque de nada sirvi. Ni siquiera se percibi que el Valencia hubiera podido empatar. De hecho, el Celta recuper en un ataque comandado por Rioja en la banda derecha para poner un baln buscando la espalda de Diakhaby, que fall el despeje y perdi la carrera con Jonas El-Abdellaoui. El tercer gol fue un mazazo, pero llegaran ms. El joven marroqu fue protagonista de otra contra que provoc la salida desesperada de Agirrezabala y le provoc una seria lesin en el isquiotibial.

El guardameta vasco se mantuvo cojo bajo los palos y nada pudo hacer cuando Iago Aspas encar y le regal el cuarto tanto a Hugo lvarez en el tiempo aadido. Con la goleada en el marcador, Pepelu acab de portero en la mejor demostracin de que el Valencia ha perdido el camino. La derrota, dura, deja secuelas para el duelo ante el Elche, que el equipo afrontar sin Hugo Duro, Copete ni Agirrezabala.