A veces el ftbol es impaciente y pide imposibles. A veces el deporte reclama que un tcnico que lleva 14 das y que no haba debutado en la liga venza a uno que acumula 14 aos y ocho ttulos. Pero este juego es tan bonito e impredecible que todo pudo ocurrir en San Sebastin. Finalmente, el empate fue justo. Algo tambin raro. No siempre ocurre lo que uno merece, pero hubo alternativas tanto para el gigante que quiere seguir el ritmo a los transatlnticos como para un equipo que pudo mostrar seales de resurreccin. [Narracin y estadsticas (1-1)]
Lo cierto es que los donostiarras evocaron a aquella Real asfixiante de los primeros aos con Imanol Alguacil. Kubo volvi a ser un pual por la izquierda y Oyarzabal mantuvo el nivel de esta temporada, que est siendo estratosfrico. Faltaban muchos nombres, pero estaba aquella energa alentada por un Reale Arena que vio mejores entradas otros aos. Los rojiblancos, en cambio, no entraron al duelo como le gusta al Cholo pese a que en los inicios Julin perdon una volea slo en el rea tras un crner. Una que no suele perdonar el argentino.
Tuvo otra poco despus que tambin fall tras una cesin de Baena, y los atlticos se preguntaban si el hijo que acaba de recibir Julin y su pareja, Emilia Ferrero, vendra con algn que otro gol debajo del brazo. Empez con un 0 de 2, pero con uno que entrara, valdra para que el delantero intentara recuperar el estatus y la confianza que alcanz el ao pasado. Pese a esos fallos, los rojiblancos inclinaron poco a poco el campo hacia la portera de Remiro.
Brais y Turrientes son buenos centrocampistas, pero no llegan al nivel de los Zubimendi y Merino que pusieron rumbo al lder de la Premier con un ao de diferencia. Y eso, la Real era imposible que no lo terminara notando tarde o temprano. Si adems tienes enfrente a Koke y Barrios, ambos en un gran estado de forma, pareca difcil que los donostiarras consiguieran imponerse en el tempo del encuentro.
Terminara como terminaran los 90 minutos, Matarazzo ha conseguido reactivar a las huestes realistas, decadas y al borde del descenso en un tren de cola preocupante especialmente para clubes que ya se han olvidado de esas latitudes. Ser la disciplina alemana y el espritu estadounidense del tcnico con races italianas. Rarezas.
Como la que le hizo Sorloth a Gmez antes del descanso, como si de Lamine Yamal se tratara. Tiene esas cosas el noruego que sorprenden a propios y a extraos. Es capaz tambin de fallar ocasiones increbles, pero en cambio emboc la primera que tuvo aunque en la portera contraria tras una falta botada por Carlos Soler. Le salv el VAR por fuera de juego posicional de Brais que le despist en el salto.
Giuliano, ante Sergio Gmez, el domingo en Anoeta.
La precaucin deportiva y fsica oblig a la entrada de Gallagher y Le Normand por Barrios y Ruggeri tras el descanso. Perdan toque los colchoneros y ganaban fsico. Pero hemos de volver al noruego, que esta vez s, al principio del segundo tiempo, acert en la portera buena tras una jugada increble de Giuliano. Una de cal y otra de arena. Pudo duplicar la ventaja el Atltico dos minutos despus, pero el britnico desperdici un pase maravilloso de Baena.
La pregunta era cmo respondera la Real a ese aluvin rojiblanco. No se arredraron los donostiarras y aprovecharon una subida de Le Normand al ataque para coger desprevenido al Atltico a la espalda de Hancko. Kubo se la puso a Guedes que tuvo todo el tiempo que quiso para ponerla en la escuadra.
El duelo perdi finura y gan en nervio. Haba urgencia por los puntos, unos para alejarse del infierno y otros para no perder comba con la cabeza. Haba que agarrarse a los lderes y la Real apelaba a la maestra de Oyarzabal, que tuvo un encuentro con Oblak que el pblico reclam como penalti. El Cholo mand a los suyos al banquillo, salvo Griezmann, al que no se le da mal el conjunto donostiarra. Ocho tantos le ha hecho para cumplir la ley del ex. Aunque tuvo un mano a mano slo que marr con una vaselina muy complicada. Empujaron ms en los ltimos minutos los realistas, con cambios ofensivos y con una actitud muy diferente al del primer tercio de tempoarada. Pero al final, nadie contento.



