Diego González 

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En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, Abigail Arredondo, presidenta estatal del PRI en Querétaro, mencionó que durante los últimos años, la salud mental se ha convertido en una de las principales alertas de salud pública en el estado.

La también legisladora federal subrayó que la depresión no distingue edad, género ni condición social, “es una enfermedad que afecta la forma en que las personas piensan, sienten y enfrentan la vida cotidiana; en Querétaro, los datos oficiales muestran una realidad preocupante: en los ultimos años, la presencia de la depresión se ha incrementado de manera significativa, al grado de duplicarse en un periodo reciente. Esta tendencia confirma que no se trata de casos aislados, sino de un fenómeno que exige atención inmediata, sensible y responsable”.

Asimismo dijo que uno de los aspectos más alarmantes es que la depresión impacta de manera más profunda a las mujeres, una proporción considerable de ellas presenta algún nivel de este trastorno emocional, mientras que en los hombres también existe una afectación importante, aunque con menor prevalencia; “esta situación no solo refleja desigualdades estructurales, sino también cargas sociales, emocionales y económicas que recaen de manera desproporcionada en ciertos sectores de la población, 7 de cada 10 mujeres tiene algún nivel de depresión, mientras que en los hombres solo aplica en 3 de cada 10”.

“Organizaciones de la sociedad civil dedicadas a la atención psicológica en Querétaro han advertido que, tan solo durante el último año, los casos de depresión atendidos registraron un incremento considerable. A ello se suma un dato que no puede ser ignorado: nuestro estado se encuentra entre los primeros lugares a nivel nacional en tasas de suicidio, una realidad dolorosa que evidencia la urgencia de fortalecer las acciones de prevención, atención y acompañamiento emocional”.

“Actualmente, la atención a la salud mental y a las adicciones en Querétaro se brinda principalmente a través de los Centros

Comunitarios de Salud Mental y Adicciones. Si bien estos espacios representan un esfuerzo importante del Estado, la realidad es que la demanda de atención rebasa por mucho su capacidad operativa. Las personas que buscan apoyo enfrentan largas esperas, atención limitada y, en muchos casos, la imposibilidad de recibir un seguimiento constante”.

“A esta problemática se suma una carencia estructural: la salud mental continúa siendo una de las áreas con menor asignación presupuestal dentro del sistema de salud. No existe un presupuesto claramente identificado у suficiente para atender de manera integral los trastornos mentales y emocionales. Los incrementos anunciados en años recientes no representan mejoras reales frente a la inflación y al crecimiento de la demanda, lo que mantiene a este tema en una posición secundaria, cuando debería ser una prioridad”.

Abigail Arredondo también agregó que otro de los grandes retos es la estigmatización, “muchas personas aún consideran la depresión como un signo de debilidad o algo que puede resolverse únicamente con voluntad, esta percepción errónea impide que quienes la padecen busquen ayuda a tiempo, profundizando el sufrimiento y el aislamiento. Hablar de salud mental con empatía, información y responsabilidad es una tarea impostergable”.

Asimismo, —recordó— que en el Congreso de la Unión, presentó una iniciativa para que, desde las escuelas de educación básica, se cuente con psicólogos que brinden atención constante, profesional y gratuita a niñas, niños y adolescentes.

Desde el PRI sostenemos que la salud mental debe ser tratada como una verdadera política de Estado y como parte fundamental del derecho humano a la salud, —comentó.

“No puede reducirse únicamente a la atención psiquiátrica o al uso de medicamentos; debe incluir el cuidado emocional, psicológico y social, con enfoques preventivos, comunitarios y accesibles”.

Para concluir, —hicieron— un llamado a los tres niveles de gobierno para que aumenten de manera “real y sostenida” el presupuesto destinado a la salud mental, fortalezcan la infraestructura existente, amplien la cobertura de atención y promuevan campañas permanentes de información у sensibilización.