María Guadalupe Espinosa de los Reyes, habló para Noticias.

Por Luis Montes de Oca

Noticias

Primera parte

 

María Guadalupe Espinosa de los Reyes, secretaria municipal de Medio Ambiente, nos recibió en sus oficinas, abajo del Centro Cívico entre muros de piedra, un vasto espacio con cubículos y personas trabajando en corros o frente alguna computadora, imagen muy distante a otras oficinas gubernamentales donde de las 8 horas laborables siete son de chacoteo o comida, ahí, en ese espacio subterráneo se encuentra el cerebro de la protección al medio ambiente, del cuidado del planeta.

La inquietud que nos llevó hasta este espacio y ante esta joven funcionaria es referente a la situación que guardan nuestras Áreas Naturales Protegidas, la reserva territorial y los incendios que están siniestrando flora, fauna y suelos.

—Es importante empezar mencionando que existe a nivel mundial un convenio, el Convenio de Biodiversidad Biológica, en el que los países inscritos, entre los que México cuenta, firmaron un compromiso, que es proteger el 30% de su territorio, en algún esquema de protección o de conservación para el 2030. Por ello se llama el Convenio 30×30, Convenio de Biodiversidad Biológica, y con mucho agrado tengo que decir que desde hace años el municipio de Querétaro ha estado trabajando por lograr esta meta, a través de diversos mecanismos e instrumentos.

—¿En qué porcentaje estamos? Si se pide el 30, ¿en cuál estamos? —inquirimos.

—Ahorita te comento. Hemos estado trabajando arduamente para lograr esta meta, y comentarte que hoy el municipio de Querétaro tiene cerca del 40% de su territorio en algún esquema de protección o de conservación. Comentarte que hoy tenemos 12 Áreas Naturales Protegidas dentro de nuestro territorio, que abarcan cerca del 24% más o menos.

Este esquema es importantísimo —abundó—, porque las áreas naturales protegidas son un esquema que viene desde la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, y que de alguna manera garantiza que estas áreas se quedarán protegidas para la posteridad. Una vez que son decretadas, es muy difícil revertir el decreto. Pase lo que pase en esa área.

Pase lo que pase en esa área, a reserva de que la autoridad ejecutora, que puede ser federal, estatal o municipal, decida revertir el decreto. Pero para eso tendría que seguir todo un procedimiento legal y administrativo, que también tendría que tener certeza jurídica, y que, además, tengo que decirlo, incluye la participación ciudadana. Entonces es realmente muy difícil que un decreto de Área Natural Protegida se tire abajo.

—Es decir… ¿estas 12 áreas las tenemos seguras?

—Es correcto. Representan el 24% del área total de nuestro municipio.

Y también tengo que decirlo, fue un compromiso del alcalde Felifer Macías, al inicio de su administración, decretar dos nuevas áreas naturales protegidas. Al inicio de esta administración contábamos con 10, hoy tenemos 12, y con cerca de 60 hectáreas de conservación.

—Y acaban de darle 12 hectáreas al Cerro Colorado.

—Fueron 12 hectáreas del Cerro Colorado, y el año pasado en Cañada Bolaños, 44 hectáreas. Esto es importantísimo, porque además se trata, en estos casos específicos, son áreas que se encuentran inmersas en la mancha urbana. O sea, ¿qué quiere decir? Que estamos construyendo pulmones verdes dentro de nuestra ciudad.

Y tenemos otros esquemas de conservación, además de lo que ordena el Programa Municipal de Desarrollo Urbano, en donde se destinan o se definen cuáles son los usos del suelo. Tenemos áreas todavía muy extensas de uso de suelo de preservación ecológica, que se empatan con nuestro Programa de Ordenamiento Ecológico Local del municipio de Querétaro. Un programa que también está mandatado desde la Ley General del Equilibrio Ecológico, y que desde 2014 ordena en términos ambientales a nuestro territorio.

¿Qué quiere decir? —se pregunta y responde María Guadalupe Espinosa de los Reyes— Que gracias a este programa están definidas lo que se conoce como Unidades de Gestión Ambiental, en donde se determina cuáles son destinos urbanos y cuáles son destinos no urbanos. Estrategias y criterios específicos para esas zonas, para salvaguardar el capital natural. 

—¿Estas zonas en algún momento sirven también como cárcamos para evitar que corra el agua tan fuerte en la ciudad? 

—Definitivamente. Tanto el Programa de Desarrollo Urbano como el Programa de Ordenamiento Ecológico, que repito, están emparejados, empatados, toman en cuenta el tema de la infiltración, las zonas de recarga de acuífero, las zonas de escurrimientos, todo lo que tiene que ver con formar un corredor biológico alrededor de la ciudad que pueda aportar servicios ambientales, como precisamente infiltración, evitar escurrimientos y por supuesto captura de carbono. 

Entonces sí tiene que ver. Comentarles en este sentido, la Secretaría de Medio Ambiente está trabajando con la UNAM, para generar un documento técnico que establezca cuáles son las medidas de conservación del suelo dentro de nuestro territorio.

 

Es decir, se hizo un análisis muy puntual de los suelos de nuestro territorio, para saber cuáles son esas zonas de gran importancia, no solamente por su valor ambiental, sino por su valor hidrológico. O sea, cuáles son las zonas de recarga de los acuíferos, cuál es el tratamiento que se le debería de dar a esas zonas por lo que respecta a la conservación únicamente del suelo. Entonces esto está emparejado con las políticas públicas de planeación que se toman en el municipio.

—Cada vez somos más urbanos y menos rurales. Terrenos de cultivo, áreas de cultivo. 

—Sí, por supuesto que el municipio cuenta con una extensión grande todavía de terrenos de cultivo, que además están tipificados, es decir, están clasificados igual en el Programa de Desarrollo Urbano y en el Programa de Ordenamiento Ecológico como áreas de cultivo.

O sea, sí existen y sí hay programas y políticas que lleva a cabo la Secretaría de Desarrollo Económico a través de la Dirección de Desarrollo Rural y Agropecuario para salvaguardar y conservar esas zonas y apoyar a quienes todavía fungen como productores. 

Por ejemplo —abundó—, tenemos nosotros un programa con la Dirección de Desarrollo Rural y Agropecuario que tiene que ver con dar impulso a los apicultores. Tenemos un registro de más de 20 apicultores todavía en el municipio.

—Y con problemas muy severos. Porque les destruyen, les roban y los maltratan —argumentamos— y la gente no acepta fácilmente que tengas tus colmenas por las abejas.

—Sí, es correcto —responde— y, además, quiero decir, estos productores, la gran mayoría no solamente son apicultores, son también productores del campo. Entonces, para nosotros apoyarlos a través de un pago por servicios ambientales ha sido importantísimo, para mantener su actividad. Llevamos ya cuatro años apoyándolos. Esta administración decidió volver a apoyarlos con un poquito más, para que puedan seguir manteniendo su actividad a razón del cuidado de la biodiversidad, porque la polinización, este servicio que prestan las abejas, es importantísimo para mantenerla. Además de la riqueza de la miel, está todo en su entorno.

—¿Tienes una cifra de cuántos apicultores habrá en el municipio? 

—Sí, hoy tenemos registrados 27 apicultores.

—¿27 apicultores? 

—Y espero que este año se vuelvan a registrar en el programa. Y que no nada más ellos, sino que existan otras personas que ya estén interesadas en apoyar la actividad porque de verdad es importantísimo: más del 80% de lo que consumimos en el mundo está derivado de la polinización. O sea, los alimentos. Y esto, no lo digo, yo lo dice la ONU y lo han repetido desde la FAO desde hace muchos años.

 

Es la única manera en la que realmente vamos a garantizar nuestra seguridad alimentaria. 

—Entonces, estamos en áreas naturales protegidas. ¿Me diste o me ibas a dar el dato de cuál es la reserva territorial que tenemos en el municipio? 34.7% es el porcentaje con categoría de área natural protegida.

—Sí, en este sentido comentarles que tenemos lo que se conoce… es otra herramienta de política ambiental que se contempla en el Código Ambiental del Estado que se llama Fragmentos de la Conservación de la Biodiversidad Urbana.

—¿Qué son estos? 

—Son predios que pueden ser privados o particulares en donde se reconoce que se cuida arriba del 80% de la biodiversidad que existe ahí. O sea, se conserva el 80% y obviamente, en estos espacios se considera, por ejemplo, la existencia de flora y fauna nativas. Este programa en conjunto, o esta figura, lo estamos manejando en conjunto con la Universidad de Santa Rosa Jauregui en donde ellos certifican, ellos visitan. A nosotros nos llega una solicitud por parte del propietario del predio, de querer certificar su predio.

Se va a análisis a través de la universidad y la universidad certifica y dice si sí cumple con las características de ser un predio o un fragmento de conservación de la biodiversidad. Y se les entrega un sello, una placa, en donde la intención es… Ahora formamos una comunidad de más de 200 personas que estamos apoyando acciones de conservación y de educación ambiental. 

Entonces, ¿qué es? Es darle sentido justamente que estos lugares sean esos pulmones verdes dentro de la ciudad en donde se lleven a cabo actividades ambientales para que la gente que está alrededor, la gente, no solamente los propietarios del predio, sino los colonos, empiezan a permear este tema de la concientización ambiental, pero con ese sentido de sustentabilidad.

Explicó María Guadalupe Espinosa de los Reyes, que tenemos 43 y vamos para 53 fragmentos de biodiversidad biológica que representan una superficie de 24.965 hectáreas. 

 

—Qué bien por esta administración que está vinculando la academia con la función pública. Mencionaste a la UNAM, la UAQ, la Universidad Politécnica de Santa Rosa de Jauregui. ¿Con cuántas más instituciones tienen convenios o trabajos que se estén vinculados con todo esto? 

—Pues la verdad es que me da mucho, mucho orgullo decirlo. El trabajo del equipo de la Secretaría ha sido maravilloso en estos dos años, en este año y medio que llevamos.

 

Hoy tenemos vinculación con más de 10 universidades. Y traemos un montón de proyectos. La gente en las universidades nos ha respondido de la mejor manera.

¿Me puedes dar el dato de cuáles son? Claro, porque hay universidades chiquititas que por ejemplo no conocíamos y que ahora son parte de nuestro proyecto de agentes de cambio, que así les llamamos. Es involucrar a la mayor cantidad de gente posible: UNAM, UAQ- Sustentabilidad; UAQ- Facultad Ciencias Naturales; Universidad Politécnica de Santa Rosa Jáuregui; Universidad Tecnológica de Querétaro; Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores (ITESM) Campus Querétaro; Universidad del Valle de México; Unitec; Universidad de Londres; Universidad Marista; Universidad Cuauhtémoc; Universidad Mondragón y Anáhuac.

—Es importantísimo. Para que sean agentes del cambio, para ustedes, para la universidad, para los jóvenes que están resolviendo problemas reales.

—Y son ellos —precisó— los que nos han acompañado a las jornadas de reforestación, cuando hacemos eventos.

—Y justamente, siento que esa es la manera de concienciar a la gente. Crear conciencia.

—Claro. Definitivamente. Entonces hoy tenemos un vínculo muy estrecho con ellos. 

—Entonces, vamos al último punto porque si no esto se va a alargar y voy a necesitar un periódico para ti solita. 

—Sí, sí, ¿verdad? Estaría bien.