Ana Saavedra Villanueva
El siguiente cuento surge como resultado del taller de creación literaria “Sin WiFi, apaga el mundo, prende tu historia”. En este ejercicio podremos constatar la construcción de atmósferas y el desarrollo de personajes a partir de una leyenda local. A lo largo del relato se aprecia el uso consciente del narrador, la dosificación del misterio, la transformación de lo cotidiano en lo fantástico y la exploración de causas y consecuencias dentro de la trama. El ejercicio permitió fortalecer la observación, la coherencia narrativa y el manejo del suspenso, así como la apropiación de una voz propia que dialoga con la memoria colectiva del pueblo.
La bruja del pueblo de mi abuelo
Sebastián Alemán Trejo
16 años
Hay bastantes misterios en nuestro mundo; nunca se sabe si son verdad o si son falsos o, en el caso de que sean reales, cuáles lo son. En el pueblo de mi abuelo existe una leyenda muy enigmática que siempre lo ha atormentado.
Cuenta la leyenda que, en la época colonial, vivió una mujer en ese mismo pueblo, pero era una bruja. Se dice que era de la casa frente a la iglesia, del otro lado de la plaza, donde ahora está la heladería de Don Goyo. Don Goyo cuenta que todavía, en las noches, se siguen escuchando los rezos de la señora mientras hacía sus rituales.
La señora, como ya dije, era una famosa y a la vez temida bruja del pueblo, pues era la más poderosa. Un día se cruzó en el mercado del pueblo con un hombre muy guapo, junto a su esposa embarazada. Cuando se cruzó con ellos, dejó caer algo en el pulque que traía el señor. Era una espesa pasta blanca, muy parecida al pulque, tanto que no se notó nada.
El señor, al darle un trago, se puso blanco como el algodón y se quedó parado en seco. Su esposa, al verlo, se asustó, pues vio a su esposo pálido, con los labios morados y los ojos rojos, mirando fijamente a la bruja, que ya se iba a su casa. Él la siguió lentamente, mientras la pobre esposa pedía ayuda a gritos. Cuando la bruja llegó, abrió la puerta y dejó entrar al señor. Después de eso, se olvidó de su esposa y de su futuro hijo; tuvo siete con la bruja, pues se enamoró totalmente de ella por el hechizo que le lanzaron.
Ella no era fea; de hecho, era una de las más guapas del pueblo. Por eso, todas las mujeres cuidaban a sus esposos de que no la vieran ni tuvieran contacto con ella para que no los embrujara, y era muy envidiada por su belleza. Después del secuestro del joven, nadie hizo nada, pues, como ya dije, era muy temida la bruja; se rumoraba que quien se metiera con ella, o siquiera quien no le agradara, acababa enfermo de gravedad… si no es que moría.
Pero eso no es todo, pues se decía que también se le podía ver en las noches merodeando por el pueblo, en busca de una víctima para sus sacrificios y rituales. Todavía cuentan que se puede ver su silueta a las tres de la mañana rondando por sus calles.
El misterio llega un día en que su hijo enfermó de gravedad. Dicen que entró a media misa un domingo y caminó hasta donde estaba el altar; se arrodilló y se puso a rezar en voz baja, casi en murmullos. Entonces dejó unas flores blancas muy bonitas justo ahí. Se paró y se fue.
Desde entonces no se supo más de ella, solo de sus hijos. Ellos tuvieron sus vidas y, aunque les preguntaban por su mamá, evitaban hablar de ella y de lo sucedido. También se dice que las flores nunca se han marchitado desde entonces y que todavía están en el altar de la virgen de esa capilla, tan hermosas como siempre. Su hijo se curó a los tres días de que su mamá desapareció y siguió con su vida.
También hay una pintura en la parroquia que muestra a la bruja arrodillada frente al altar y al sacerdote, dejando las flores. En la heladería de Don Goyo está plasmado en una pared el retrato de la bruja, súper bella, que, por más que pinten esa pared, sigue apareciendo ahí.
El taller seguirá hasta el mes de junio. Lleva a tus adolescentes a compartir los sábados de 10 a 12 del mediodía, en un espacio seguro de intercambio creativo y libertad creadora. El taller se lleva a cabo en las instalaciones de la Secretaría de Cultura Estatal, CEART, como parte de sus residencias artísticas. Permíteme acompañar su gusto por crear historias.
Recuerden que pueden anotar a sus adolescentes al taller, escriban a: Whatsapp 442 822 2182 ó [email protected] Síganme en Facebook como Ana Saavedra Villanueva escritora_queretana

