Por Lina Salinas

Fotos Sixto Picones

 

“El 8 de marzo simboliza la revolución más importante del Siglo XX y lo que va del Siglo XXI, se trata de una revolución que involucra a más de la mitad de la población del mundo, goza de una enorme convocatoria, cada 8M salimos millones de mujeres a marchar y cuestionar la desigualdad y violencia que vivimos la mayoría de las mujeres. Se trata de una marcha con una enorme tradición feministas que plantea un nuevo sistema político, económico y social, las feministas no solo luchamos por las mujeres sino por tener un mundo mejor para todas y todos”, comentó Carmen Consolación Gonzáles Loyola Pérez. 

 

Recordó que “el  origen del 8 de marzo data de las luchas de las mujeres trabajadoras de mediados del siglo antepasado, que demandaban la reducción de la jornada laboral,  salarios dignos y días de descanso; en 1910 en la Internacional Social se proclamó como Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en 1975 en el marco del Primer Congreso Mundial de la Mujer convocado por la Organización de las Naciones Unidas y celebrado en la Ciudad de México, el 8 de Marzo se declaró como el Día Internacional de la Mujer, sin lugar a dudas a lo largo de los años sea constituido en un símbolo de lucha y libertad para todas las mujeres. 

Se trata de un movimiento global, nunca en la historia del mundo habíamos coincidido tantas feministas y mujeres de otras organizaciones en una causa común. En la última década la incorporación decisiva de las jóvenes al movimiento feminista ha sumado nuevas demandas y utopías”.  

 

Carmen Consolación González Loyola Pérez explicó como incursionó política “el pensar que es posible un mundo mejor, no solo para mí sino también para mi hija, para mis amigas, para mis vecinas, para todas las personas, todos los derechos y beneficios sociales que hoy disfrutamos son gracias a las luchas y anhelos de otras personas que creyeron en las utopías. Desde muy pequeña aprendí que vivimos en comunidad, qué lo que les pasé a los otros, tendrá de manera directa o indirecta una repercusión en mi entorno, es un error de vida ser indiferente a lo que sucede en el mundo. La cultura neoliberal promueve el individualismo, te dice que sólo tienes que ver por ti, pero lo cierto es que nadie sobrevive sin el apoyo y colaboración de los demás, para mí es muy importante rescatar las utopías, que nos demos el chace de soñar que este mundo se puede organizar mejor, que la desigualdad y la violencia no son naturales, que son un producto social y que todo lo social se puede reconstruir. Desde hace más de tres décadas participo activamente en el movimiento feminista porque éste no solamente lucha por los derechos de las mujeres, sino por toda la humanidad, reprueba y se opone a cualquier tipo de opresión, que el derecho a una vida digna y satisfactoria sea la aspiración y posibilidad de todas las personas”. 

 

Respecto a cuáles han sido los mayores retos que ha enfrentado como mujer en su trayectoria, Carmen Consolación comentó “muchos, no solo en el ámbito político o laboral sino también personal. Las mujeres desde que nacemos nos enfrentamos a obstáculos que al principio son invisibles, pero en la medida que avanza nuestra vida estos se van presentado, en mi opinión uno de los principales obstáculos que tenemos las mujeres es aprender a ser libres, no estar al servicio de los demás, ser una mujer autónoma y responsable de tus decisiones, saber que quiero y hacerme cargo de ello, creo que ha sido uno de mis mayores retos en la vida y puedo decir que ahí la llevo”. 

 

“Vengo de una familia queretana asentada en uno de los barrios más populares y tradicionales de Querétaro, La Cruz. Mi madre fue una mujer  rural originaria de San Pedro,  Huimilpan y  le tocó vivir la extrema pobreza como ocurre en la mayoría de las familias campesinas en nuestro país, mi padre era un abogado insurrecto, nieto de brujos y curanderos del barrio, líder de una confederación latinoamericana de indígenas y campesinos; yo soy la cuarta de mis nueve hermanos, mi infancia como la de todos los niños y niñas de mi barrio estuvo marcada por las actividades religiosas del templo de La Cruz; fui educada en el catolicismo, sin embargo desde muy pequeña había algo que no me identificaba con esa formación religiosa, yo no soñaba con casarme y tener muchos hijitos, nunca me vi cuidando a un marido; en retrospectiva pienso que el destino de una persona se construye por un sinfín de circunstancias, pero en mi vida hay dos que me salvaron de ese mundo conservador,  la primera fue la lectura,  desde muy pequeña mi padre nos inculcó a leer, en mi casa a diferencia de la casa de mis vecinos, siempre hubo una biblioteca llena de libros de muchos temas, leer siempre estuvo a mi alcance a pesar de que éramos muy pobres;   y la otra circunstancia fue gracias a mi madre que a pesar de que era muy religiosa  nos dejó ser, nos enseñó a sus seis hijas y tres hijos a ser muy  autosuficiente,  en los seis años que mi padre estuvo preso,  mi mamá no solamente nos cuidaba sino que tenía que hacer verdaderamente magia para que pudiéramos comer todos los días e ir a la escuela,  fue una época muy difícil en la que aprendimos apreciar lo poco que teníamos y hacernos cargo de  nosotros mismo,  hoy sé que a eso se le llama resiliencia”, comentó la abogada egresada de la Universidad Autónoma de Querétaro. 

 

Recordó que otro de los retos a los que se ha enfrentado “es ser de  feminista y de izquierda en un Querétaro dominado por el conservadurismo,  a los 17 años entré a trabajar como mecanógrafa en un juzgado penal  adjunto centro penitenciario de San José el Alto,  me encantaba mi trabajo,  en el juzgado tenía a mi alcance decenas de expedientes penales con historias súper interesantes, a los poco meses me confiaron tomar comparecencia donde las historias eran narradas  por los propios protagonistas, yo me enteraba de cosas extraordinarias además empecé a agarrarle un gusto al derecho penal; a los 19 años  yo me veía haciendo carrera judicial,  para entonces ya había entrado a estudiar la Licenciatura de Derecho en la UAQ. Sin embargo, todo se truncó cuando participé en el contingente independiente de la marcha del 1ro. de Mayo que conmemora el Día del Trabajo, en ese contingente participaban los sindicatos  y organizaciones sociales de izquierda para entonces yo era una militante muy activa del Partido Mexicano de los Trabajadores que  dirigía el Ingeniero Heberto Castillo; en el presídium  de las autoridades que se ponía enfrente del templo de San Francisco en el centro de Querétaro, se encontraba a un lado del gobernador, el presidente del Tribunal Superior de Justicia, quien para mi des fortuna  me identificó y a los pocos días fui despedida junto con mi hermano Pablo que también trabajaba en los juzgados penales y así fue como terminó mi carrera judicial,  a pesar de que era muy buena nunca pasé de mecanógrafa”.   

 

“Un tercer obstáculo lo viví cuando mis compañeros de la LV Legislatura ejercieron verdaderos actos de violencia política de género en mi contra en represalia a la denuncia y la devolución que hice del bono que se entregó a las y los diputados después de que se aprobara en el Pleno del Congreso, el acuerdo que autorizaba al titular del Poder Ejecutivo del Estado entregar en comodato por 99 años un parque industrial totalmente urbanizado a la empresa Bombardier, acuerdo que voté en contra junto con otra diputada; mi denuncia y devolución del dinero molestó mucho a mis compañeros,  en represalia me suspendieron la entrega de mis prerrogativas y otros apoyos indispensables para desempeñar el cargo al cual fui electa; aun así logré que se aprobara la Ley Estatal de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la tipificación del delito de violencia de género y discriminación, la implementación de órdenes de protección a favor de niñas y mujeres en situación de violencia en el ámbito familiar, y otras demandas importantes en la agenda feminista”. 

 

Carmen Consolación González Loyola Pérez hablo sobre el logro profesional que ha marcado un antes y un después en su vida “cuando el tribunal colegiado confirmó la sentencia del juez de distrito que me otorgaba  el amparo y protección de la justicia federal en contra de la suspensión de mis prerrogativas y otras agresiones que  ejecutaron mis compañeros diputados en mi contra y que hoy conocemos como violencia política contra las mujeres en razón de género, fue muy significativa porque en ese momento no existían todos los mecanismo jurídicos que a lo largo de tres décadas el movimiento feminista ha logrado construir para que las mujeres tengamos acceso a la justicia, al final esos mismo diputados que de manera arbitraria se negaron a entregarme mis prerrogativas, lo tuvieron que hacer el juez de distrito les dio un plazo de 24 horas, de lo contrario serían destituidos de su cargo, y por supuesto que cumplieron; hoy sé que a ese se le llama resiliencia”.

 

En cuanto a cómo equilibra sus responsabilidades laborales con su vida personal y familiar, Carmen Consolación dice “con el apoyo y solidaridad de otras mujeres, solo tengo una hija, los primeros años de su  vida me la cuidó una mujer maravillosa que se llama Mary, trataba a mi hija como su propia hija, le encantaba arreglarla a su gusto e irse a pasear con ella a la Alameda o al Mercado Escobedo, cuando yo tenía mucho trabajo o reuniones se la llevaba a su casa en San José el Alto, lo que a mí me permitía no solo trabajar sino también militar en un partido político a sabiendas de que mi hija se encontraba en buenas manos;  cuando doña Mary ya no me pudo ayudar, me organizaba con mis hermanas quienes también tenían a sus hijos chicos, entre todas nos apoyábamos porque todas trabajábamos y criábamos con padres ausentes; se trató un trabajo colectivo perfectamente coordinado y organizado entre nosotras”.  

“En mi camino por la vida siempre me he encontrado con mujeres maravillosas, amigas entrañables, amorosas y solidarias, sé que siempre puedo contar con ellas,  cuando nos vemos son un apapacho para el  alma, mis hermanas de sangre siempre han estado cerca de mí, también me he cruzado con mujeres que se han convertido en mis maestras y referentes, las mujeres hemos aprendido a tejer redes solidarias, nos gusta platicar entre nosotras cosa que ayuda mucho a la salud mental, compartimos recetas, remedios, libros”, dijo Carmen Consolación al hablar del papel que han jugado otras mujeres en su formación y crecimiento.

 

Carmen Consolación González Loyola Pérez envió un mensaje a las nuevas generaciones de niñas y jóvenes queretanas, “que sean libres y felices”.