Fue testiga de los primeros gobernadores pansitas en la transición democrática

Por Luis Montes de Oca

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Primera Parte

 

“¡Ya lo viví! ¡Esto, ya lo viví! ¡Es una película que ya vimos!” —señala Lupita Murguía, senadora del PAN por Querétaro y quien tiene una vasta y exitosa carrera política, al cuestionársele sobre la situación actual de México y si en el momento de estar en la tribuna más alta del país, llega un momento de reflexión, de todo lo que tuvo que pasar para llegar a esta parte de su vida, como mujer, político, funcionaria madre.

—Te voy a decir qué es lo que últimamente se me ha venido mucho a la memoria:

Éramos una generación de jóvenes que nos tocó crecer en un gobierno autoritario, hegemónico, en donde el Ejecutivo controlaba al Legislativo y al Judicial.

La Presidencia, a través de Gobernación, organizaba los procesos electorales y decía quién ganaba, y rara vez perdían.

—Y sí perdían, arrebataba —apuntamos.

—Arrebataban y no había un INE en su momento, IFE, no había una credencial con fotografía, ni tinta indeleble, ni PREP.

—Las urnas eran cerradas —agregamos.

—Las urnas cerradas, nos decían cuáles eran los resultados, y éramos una generación que queríamos elecciones libres, que hubiera alternancia, que hubiera un órgano electoral que contara los votos. Decíamos que en un proceso electoral las reglas tenían que ser ciertas, pero el resultado era incierto y dependía en mucho del desempeño del propio candidato, de la penetración que pueda tener un partido y un candidato, etc. Pero esa batalla, esta generación la ganó. 

Se dice —comentó la senadora— que el sistema hegemónico hizo concesiones para conservar el poder, porque hay que hacer todo lo necesario para que todo siga igual. Pero efectivamente empezó a hacer concesiones a las demandas de la oposición, y tan es así que unos años después se logró una alternancia con Ignacio Loyola aquí en Querétaro, con Fox en el 2000. 

—¿En el norte? —preguntamos.

—En el norte estaba Pancho Barrio.

—¿Pancho Barrio, es el primero?

—No, fue Rufo, que muchos años gobernó Baja California con el PAN. Era Rufo, Pancho Barrio, Beto Cárdenas, el de Jalisco, desde luego Querétaro, y después Guanajuato, que también estaba Vicente Fox como gobernador.

 

—Ya le habían dado el triunfo a Corrales Ayala, y de repente cambió todo, ¿no?

—Quizás por una visión política decidieron reconocerle que el triunfador era Vicente Fox. Y fue un cambio total, y nos sentíamos en un país en donde el cambio era posible, podíamos ser mejor país, había democracia, había fortalecimiento de otras instituciones, que los Derechos Humanos, que Transparencia, la Competencia Económica como organismos y, bueno, hoy, años después, estamos nuevamente en un retroceso autoritario, que es un gobierno hegemónico, autócrata, en función de una persona, que vuelve y que ha tenido como constante la concentración de poder.

—¿Concentrar el Poder Legislativo y Judicial? ¿Eliminar órganos autónomos?

—En la reforma del Poder Judicial, cambiar nuevas reglas de tal suerte que el oficialismo pudiera influir en quienes eran elegibles y esa definición la hizo el gobierno federal. Quien era posible candidato a magistrado, a ministro, a juez de distrito, había sido electo por comités organizadores afines al gobierno. Y luego, pues ya el proceso de los acordeones, en donde era la otra parte, en donde se elegía a los que se querían.

También todas las reformas en materia de telecomunicaciones, que hoy, por motivos de seguridad nacional, pues vamos, Gobernación, la Secretaría de Seguridad Ciudadana, esta nueva instancia que se generó para medios que preside el señor Merino, pueden intervenir en las comunicaciones prácticamente de cualquier persona sin requerir autorización judicial.

Y mira —abunda Lupita Murguía— el argumento de la seguridad es muy importante. 

—Sí, pero se ha abusado. El Tren Maya no puede dar información porque es de seguridad nacional —señalamos.

—Porque son obras que están a cargo del Ejército y son de seguridad nacional. ¿Cuánto se presupuestó? ¿Cuánto se gastó? ¿Quién la ejecutó? Son cosas que son de seguridad nacional.

—Y a fondo perdido —añadimos.

—Y a fondo perdido —acota Lupita—, porque no importa la rentabilidad. De hecho, antes se llamaban empresas productivas del Estado, ahora ya nada más son del Estado. O sea, ya no hay ni el hecho de que tengan que acreditar qué tan productivas son o no. Y bueno, ahorita la Reforma Electoral y el plan “B”.

En el caso específico de esta reforma, el gobierno de Morena, ciertamente no consultó a la oposición en un tema que le es fundamental.

No le interesó ni oír su punto de vista, pero tampoco a sus aliados. Y es ahí donde se ha dado esta fisura.

—Pero el PVEM es veleta y ya están de vuelta —argumentamos.

—Yo creo y digo que es incierto porque hay formas de presionar a los aliados. En el caso del PT —por ejemplo—, ha salido de los contratos que se tienen de las guarderías que maneja. Es una cantidad millonaria en ese sentido. Y el caso del Partido Verde, que se han manifestado algunos de ellos en contra, pero pues no sé qué vaya a pasar.

Don Luis, en esta conformación de la mayoría calificada, que es artificial, repartieron morenistas en el PVEM para subirles la votación y que se les aplicara al PVEM una representación del 8, otros morenistas en Partido del Trabajo para que se les aplicara su representación, sobre representación del 8, pero son de Morena. Es decir, esos que eran prestados para fines de conformar una sobre representación artificial, esos votan por Morena.

 

Un camino recorrido 

 

—En esto, Lupita, estamos tratando ahorita nada más el tema nacional, el tema posiblemente electoral, lo que está pasando con este retroceso que tenemos… ¿otra vez volver a un gobierno hegemónico?

—¡Ya lo viví! ¡Esto ya lo viví! ¡Es una película que ya vimos!

—Sí, sí. Pero ahora estoy encontrando situaciones inéditas para mí y yo creo que, para muchos, como el que se forme un frente para América donde no está incluido México, Venezuela, Colombia, Cuba, ni Brasil… ¿somos los segregados?

—Sí. No fuimos invitados, no se convocó. Se hizo un criterio como que son países de izquierda que no formaban parte de un grupo al que se quería consultar, hablar. 

—¿Los no alineados?

—Esto me parece muy delicado. Es una circunstancia de exclusión que para el caso de México me parece muy delicada. Como me parece muy delicado y también ofensivo, don Luis, el discurso en el que Donald Trump ofende, se burla de la presidenta Claudia Sheinbaum: Es tan bella, es tan elegante. Pero me dice… y entonces hace una parodia, ¿no? Eso no puede ser.

Yo soy una legisladora de oposición y no estoy de acuerdo con que un presidente de los Estados Unidos le dé ese trato a la presidenta de México. 

—¿Pero no hay ni siquiera una nota diplomática?

—Pues no ha habido. Yo lo que supe es que Morena, hicieron un comunicado al gobierno de Estados Unidos. Pero es finalmente un partido político al que pertenece la presidenta quien lo hace, cuando era una nota diplomática que debería de hacerse porque no podemos permitir eso. 

—Sí, difícil, difícil situación. Tanto en lo exterior como en lo interior. Por ejemplo, cuando tuvimos el problema de 78 queretanos en Oriente Medio, que se hizo hasta lo imposible por repatriarlos, La Secretaría de Relaciones Exteriores ni siquiera les contestó.

—Viví algo similar recuerda Lupita Murguía— cuando estaba como secretaria de Gobierno con la administración del gobernador Kuri, con los primeros ataques en Ucrania que había también mexicanos y que los tuvimos que traer, pero bajo riesgo y costa del propio gobierno del Estado porque no hay presupuesto.

—No hay recurso para que Relaciones Exteriores puedan fletar un avión —asumimos.

—Así es. Entonces había que mantener, como lo hizo ahora el gobernador Kuri, comunicación con el grupo, sacarlos de la zona de conflicto y el problema fue llevarlos a Madrid y traerlos a casa, como sucedió.

Ciertamente —explica Lupita— nos enoja mucho un trato ofensivo hacia México, como el que no haya sido convocado al foro, como las expresiones del presidente Trump, pero en el mundo ha cometido muchos agravios el gobierno de Estados Unidos con el presidente Trump. Dicen, no sé, lo he leído, usted me dirá Don Luis, que cuando un presidente entra en guerra retiene la reelección o las internas. O sea, es un país que cuando entran en guerra ese presidente retiene el poder. Puede reelegirse, gana las elecciones de medio tiempo para el Congreso. A eso seguramente le está apostando.

—Sí, además que reactiva su economía —soltamos.