El pasado 1 de febrero, el Tractor Sazi FC denunci el apagn informativo con el que el rgimen de los ayatols haba querido sofocar otra oleada de protestas. “Cunto dolor se ha vivido, cuntas vidas se han perdido estos 24 das”, lamentaba el vigente campen de liga, an perplejo por el “asesinato” de su ex jugador, Mujtaba Tarshiz, abatido a disparos junto a su esposa. Estas muertes redoblaron la indignacin en Tabriz, la ciudad del Tractor, al noroeste del pas, cercana a la frontera con Azerbaiyn y Turqua, las dos naciones con las que sus hinchas se sienten realmente identificados. Durante los dos ltimos partidos como local, las muestras de dolor se sumaron a las tradicionales protestas en el estadio Sahand.
“Los aficionados de Tractor no suelen corear consignas directas contra el rgimen, sino que reclaman la educacin a sus hijos en lengua turca y azer, la liberacin de presos polticos o denuncian el racismo sufrido por los turcos en Irn”, explica a EL MUNDO el socilogo Vahid Qarabagli, enfrascado desde hace aos en la lucha por los derechos civiles de los azeres iranes. “Desde su ascenso en 2009, el Tractor se convirti progresivamente en algo ms que un simple club de ftbol para ser visto como un smbolo de Azerbaiyn y de la poblacin turcoparlante de Irn”, aade el activista.
Segn una encuesta de la Confederacin Asitica de Ftbol (AFC), realizada en enero de 2021, el Tractor es el equipo ms popular de su continente, donde se estima que cuenta con 35 millones de seguidores. La mayora, turcos azeres procedentes de Irn y de la dispora mundial turcoparlante. “Para ellos, su equipo representa a una comunidad que ha luchado durante largos aos por el reconocimiento de su lengua e identidad cultural dentro del Estado iran”, revela Qarabagli, estableciendo similitudes con lo que represent el FC Barcelona durante los estertores del franquismo.
Agravios histricos
A esta tesis se suma Emil Aslan, profesor de Estudios de Seguridad en la Universidad Carolina de Praga. “La mayora de los aficionados del Tractor muestran sus reivindicaciones separatistas, como las de algunos catalanes. Son partidarios de formar parte de Turqua o la Repblica del Norte de Azerbaiyn en el Cucaso. No obstante, tampoco dira que esta agenda irredentista suponga un gran problema para toda la comunidad azer iran, ya que muchos an se consideran ciudadanos leales y no quieren la secesin”, valora Aslan sobre esta etnia de religin musulmana chi, que representa alrededor del 30% de la poblacin iran.
El pasado 25 de febrero, tres das antes del primer bombardeo de Israel y Estados Unidos sobre Tehern, el Tractor remiti una carta a Mattias Grafstrom, secretario general de la FIFA. En su escrito cargaba con dureza contra la federacin de su pas, a la que acusaba de violar el principio de imparcialidad, de un mal uso del protocolo VAR y de pasar de puntillas sobre los cnticos racistas sufridos por su portero, Alireza Beiranvand, titular indiscutible de la seleccin, y su capitn Shoja Khalilzadeh, fijo tambin en los planes del combinado nacional. “Solicitamos la intervencin del Comit de tica de la FIFA para examinar las razones por las cuales la Federacin no aborda los prejuicios tnicos y raciales, incluyendo si tal inaccin se debe a presiones externas o consideraciones no deportivas”, finalizaba el texto.
No se trataba de una reclamacin puntual, sino el ltimo captulo de una serie de agravios histricos que haba alcanzado su clmax en mayo de 2015. Entonces, el Tractor denunci un escndalo a gran escala durante la ltima jornada liguera. A falta de 20 minutos para el final de su partido ante el Naft Tehern, con 1-3 favorable, el rbitro expuls de forma muy rigurosa a Andranik Seymourian. De modo que la ventaja se diluy hasta el 3-3 definitivo. En cualquier caso, aquel empate les bastaba para ser campeones, ya que el Sepahan, su rival por el ttulo, no haba pasado del 2-2.
Una pancarta contra el racismo persa, en el estadio Sahand.
O eso es lo que pareca cuando en el minuto 87 la televisin, la radio y los telfonos se apagaron repentinamente, dejando a todos en ascuas. Confiados en su destino, los futbolistas del Tractor ya no buscaron el 3-4. Tras cinco minutos de celebracin, la noticia de que el Sepahan en realidad se haba impuesto 2-0 cay como una bomba en el vestuario. “Nos engaaron”, clam Toni Oliveira, su entrenador, que haba sido personalmente informado del presunto 2-2 por miembros de la Federacin iran.
Tuvo que pasar justo una dcada, hasta el pasado 15 de mayo, para que el Tractor superase aquel trauma. “Abajo el racismo persa!”, “Qu alegra ser turco!”, “Tabriz, Bak, Ankara! Persia nos queda muy lejos!”. As retumbaban las gradas del estadio Sahand, mientras ms de 70.000 aficionados festejaban el primer ttulo liguero de su historia. El delirio entre los Lobos Rojos, como se denominan a s mismo, en referencia al animal totmico de los pueblos turcos. “No existen muchos canales para plasmar la desconexin con la Repblica Islmica, as que se hace a travs del ftbol, el deporte ms popular del pas. Es un fenmeno que se ha acentuado desde principios de la pasada dcada”, sostiene Aslan.
Burro turco y mono persa
Haban pasado 55 aos desde la fundacin del club, destinado a dar alegras a los trabajadores de las fbricas de maquinaria pesada en Tabriz. La revancha tanto tiempo postergada contra el Esteghlal, el gran rival capitalino, que siempre arrastr fama de progubernamental. Primero por sus lazos indirectos con el Sha de Persia y, tras la revolucin de 1979, por sus vnculos con el gobierno islmico que se haba hecho con las riendas del club. “Durante sus partidos se escuchan muchos eslganes peyorativos. Los hinchas de Tehern se refieren a los de Tabriz como “el burro turco” y los azeres les responden con “el mono persa”, revela Aslan.
“Sabemos que la polica se ha vuelto menos dispuesta a aceptar los insultos tnicos, especialmente los que provienen de los azeres iranes. Son mucho ms tolerantes con los insultos de los persas, pero mucho menos con lo que se dice contra ellos. Por lo tanto, tenemos pruebas indirectas de que las fuerzas del orden han intervenido tras estos partidos para localizar y sancionar a los aficionados azeres iranes”, aade desde Praga el autor del estudio Football Nationalism Among Iran’s Azeris, publicado en 2015.
En enero de 2010, el periodista deportivo Abdollah Sadoughi fue detenido en Tabriz tras publicar un cartel de apoyo al Traktor, el equipo de su corazn. Tras ser encarcelado sin cargos, se declar en huelga de hambre. Fue recluido en rgimen de aislamiento y trasladado despus a una celda con delincuentes comunes. Un ao ms tarde Sadoughi volvi a ser arrestado por sus actividades en favor del lago Umbra, convertido en un enorme salar por la negligencia de las autoridades. En 2020 volvieron a registrar su domicilio para confiscarle material.
En cualquier caso, las tribunas del Sahand tambin han acogido escenas mucho ms esperanzadoras, como la presencia de mujeres. “Con el tiempo, el estadio se ha convertido en un espacio donde los aficionados plantean diversas preocupaciones sociales y culturales, como los derechos de las mujeres. En los ltimos aos, se han producido algunos cambios y cada vez se permite ms la asistencia femenina a ciertos partidos, incluidos los del Tractor, donde ellas han mostrado un apoyo firme y apasionado al equipo”, finaliza Qarabagli.



