Diego Hernández
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Este jueves en el marco del octogésimo aniversario de la carrera de Arquitectura del Tecnológico de Monterrey, se llevó a cabo un cambio conversatorio donde invitaron a especialistas de talla internacional y nacional para hablar con el alumnado y ex alumnos para dialogar y repensar el papel de esta disciplina en nuestra vida diaria.
Daniel Saavedra, Director del Departamento Regional de Arquitectura en Centro Occidente, con base en Querétaro habló al respecto, desde su perspectiva el llevar a cabo este tipo de ejercicios abona tanto a la universidad, cómo a la arquitectura al fijar objetivos y rumbos, desde su perspectiva es importante el asentar estas bases en los próximos arquitectos.
“Estamos presentando en la galería, sumando ideas en conversaciones de qué nos ha dejado la universidad, qué está haciendo bien la universidad y hacia dónde van las universidades de arquitectura, esperando que nos sirva como un manifiesto para todos nosotros y sobre todo para hacer comunidad”.
En la mañana de este jueves se llevó a cabo una dinámica dónde se juntaron a los alumnos, ex alumnos, docentes e invitados especiales para hablar al respecto del futuro de esta disciplina, su impacto en la sociedad y en el ambiente, con la finalidad de enriquecer las mentes de unos y de otros también.
Asimismo, pegaron sus respuestas en una galería sobre los retos, aportaciones y cambios que debe de haber para que la arquitectura vaya a un mejor rumbo.
Finalizaron con un conversatorio con la participación de los reconocidos arquitectos Luis Enrique Flores, Armida Fernández, Zhang Ke, Andy Groarke y David Barragán en esta se dialogó del valor de esta disciplina, en el cual hubo muchas coincidencias, desde su perspectiva la arquitectura tiene alma e impacta en la vida diaria de las personas, pero también debe de ser funcional y tener un sentido social más allá de lo estético, aunque también es importante.
El Tecnológico de Monterrey ha buscado por ocho décadas, el programa ha consolidado una visión de la arquitectura como una práctica situada, cultural y técnica, conectada con los retos contemporáneos; adaptándose a los contextos de cada campus para formar profesionistas con impacto global, integrando en su formación, una visión hacía la sostenibilidad, la inclusión y el uso crítico de la tecnología.
Sobre esto, Saavedra espera que esto sirva y se haya plantado una semilla y en 10 años en el futuros se vea un cambio en la arquitectura del país.


