Miles llegan al monolito sagrado a recibir energía
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Esta madrugada se volvió a sentir el peso del Equinoccio en la Peña de Bernal, que desde hace tres décadas inició con esta tradición, gracias a un grupo de jóvenes entusiastas que querrán algo más para su pueblo.
Como marca la costumbre, primero se hace una ofrenda en el templo de las Animitas y de ahí partiendo la noche los concheros y afines se suman a la procesión para caminar en la oscuridad uno de los tres monolitos más grandes del mundo.
Horas antes en el Kiosco de Bernal, la mesa de la Santa Cruz, de Don Manuel Rodríguez, elaboran las custodias, mismas que al filo de las 07:40 horas tras recibir los rayos del sol sobre el Cuarzo Sagrado, irradian su luz a los cuatro puntos cardinales, los cuatro vientos o los cuatro rumbos, pidiendo por la salud y la paz en el mundo.


