La rectora de la UAQ reflexionó sobre cómo el empoderamiento nace de la determinación de las mujeres a no renunciar a sus sueños y trabajar con disciplina

Por Jahaira Lara

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El empoderamiento femenino impulsa a las nuevas generaciones a proyectar un futuro sin límites, porque cuando las mujeres rompen los techos de cristal inspiran a más niñas y jóvenes a alcanzar sus sueños, reflexionó la Dra. Silvia Lorena Amaya Llano, rectora de la Universidad Autónoma de Querétaro,  al enfatizar que con disciplina y determinación, las mujeres tienen la capacidad de liderar en cualquier ámbito.

En el escritorio de su oficina luce una placa de identificación, donde en letras doradas se encuentra grabado su nombre y su cargo, un espacio que ha sido conquistado por sólo tres mujeres en los 75 años de historia de la institución y al que llega la Doctora Amaya Llano en enero del 2024, con un ideal firme: construir un proyecto de universidad inclusivo y en el que todas las formas de pensar pudieran encontrar su lugar y fueran respetadas.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la rectora se detiene un momento para reflexionar sobre los retos enfrentados en los pasillos de su Alma Mater durante 32 años de trayectoria como docente, los cuales recorrió también como universitaria desde la Licenciatura en Química de Alimentos. Su historia no es solo sobre un ascenso profesional, sino de cómo aprendió a administrar su tiempo para no sacrificar ninguno de sus sueños.

 

​El Despertar de una Vocación

 

​Todo comenzó con el ejemplo en casa. Al ser la segunda de cinco hermanos, Silvia descubrió temprano que tenía el don de la enseñanza. “Se me facilitaba explicarles a mis hermanos”, recuerda con una sonrisa; pero fue en los salones de clase de secundaria y preparatoria donde la química cobró vida a través de mujeres que la inspiraron.

​”Siempre se tiene la imagen de que la química es muy difícil. Pero cuando ves a mujeres que la dominan, que te hablan de los temas con esa pasión, dices: ‘¡Qué padre, yo también quiero hacer eso!’”, cuenta.

Tras graduarse y trabajar en una empresa de lácteos en el área de desarrollo de nuevos productos, recibió una invitación del maestro Jorge Álvarez para dar clases y lo que empezó como una colaboración temporal se convirtió en su proyecto de vida.

La academia le ofrecía algo que la industria privada no, la posibilidad de gestionar sus tiempos, recurso invaluable ante su deseo de desarrollarse en un entorno donde su crecimiento intelectual fuera compatible con su proyecto de vida personal.

“Las mujeres deben apropiarse de sus sueños con disciplina”: Dra. Amaya

Para la rectora de la Autónoma de Querétaro ser mujer no debe ser una limitante, sino una plataforma para conquistar cualquier espacio, desde un laboratorio de alta especialidad hasta la oficina de Rectoría; por lo que alentó a las nuevas generaciones a apropiarse de sus sueños con disciplina, pero sobre todo enfatizó que no deben sacrificar su vida personal por la profesional. Ambos roles pueden nutrirse si se cuenta con una red de apoyo y se realiza una gestión inteligente del tiempo, asegura.

“O sea, si analizamos el número de mujeres en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, a medida que vamos subiendo en los niveles hay menos mujeres, pues por todo lo que implica alrededor. Yo creo que en la medida que veamos mujeres que rompemos los techos de cristal, pues estamos motivando a las nuevas generaciones y que puedan decir, ‘si ella pudo yo también puedo”.

Es así que recuerda vívidamente su entrevista para ingresar a la Maestría en Ciencia y Tecnología de Alimentos, también en la UAQ: “Era la única con un niño de diez meses y la pregunta obligada fue: ‘¿Cómo le vas a hacer para estudiar si tienes un hijo tan pequeño?’”, relata.

Hoy se detiene a analizar cómo su respuesta ha sido la base para avanzar en el cumplimiento de sus metas profesionales, las redes de apoyo. Y es que asegura que gracias a su madre y sus hermanas, pudo demostrar que la maternidad no es un freno.

​Su doctorado fue un ejercicio de disciplina, con un hijo de siete años y una hija de tres, sus días terminaban mucho después de que ellos conciliaran el sueño; “los dormía temprano y me seguía con lo del doctorado. Al final, no son roles excluyentes si hay convencimiento de lo que quieres hacer”, afirma, al compartir que una buena organización le ayudó también a no perderse los momentos importantes de la vida de sus hijos.

En este contexto,  compartió que el momento definitorio de su carrera fue su año sabático en la Universidad de Alberta, en Canadá; un país extraño al que se fue sola con sus hijos, donde no sólo se enfrentaron a un invierno de ocho meses, sino a la inesperada salida del profesor que la invitó, quien se marchó dejándola a cargo de un laboratorio y sus clases.

“Fue el año más difícil de mi vida. Todos los días decía: ‘Falta un día menos’. Pero hoy, mis hijos y yo reconocemos que ese desafío nos fortaleció”.

Cuando se le pregunta por sus modelos a seguir, Silvia no duda: su madre, una mujer que sacó adelante a cinco hijos, todos con carreras universitarias; mientras ayudaba en el negocio a su padre.

 

Liderar con Sentido Humano

Desde enero de 2024, la Dra. Amaya Llano encabeza la UAQ con una visión clara: la universidad debe ser un faro de inclusión y respeto. Su gestión no se trata solo de atender los mayores retos que es el tema presupuestal y el posicionamiento nacional, sino de generar los espacios para que las mujeres tengan las mismas oportunidades de desarrollarse que los hombres, sin importar el área que ellas decidan, así como de crear las condiciones para que no tengan que elegir entre su carrera y su vida personal.

Como tutora y docente, ha sido testigo de historias que la conmueven: alumnas que trabajan fines de semana para costearse la carrera o aquellas que, tras un embarazo, regresan con más determinación que nunca para obtener su título. Para ellas, la Rectora tiene un mensaje de empoderamiento real, alejado de los discursos vacíos:

​”Hoy más niñas y jóvenes pueden aspirar a ser lo que quieran, sin esos estereotipos de ‘esta carrera es para hombres’. Desarrollar tus sueños permite que tú misma abras los espacios para lograr el objetivo”.

​La Dra. Silvia Lorena Amaya Llano no solo busca dejar una universidad más eficiente y moderna, sino una institución donde el diálogo y la conciliación sean la base del equipo. Su legado para ella, se escribe en cada estudiante que al verla puede decirse a sí misma: “Si ella pudo, yo también puedo”.

​La entrevista concluye con un mensaje final de la rectora para las nuevas generaciones de mujeres: “Luchen por sus ideales, por sentirse plenas, libres y valiosas. La disciplina y la dedicación son las llaves para que sus sueños se vuelvan realidad”.