En este lamentable estado se encuentra la Capilla cuyo régimen de propiedad es federal

Por Luis Montes de Oca

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A 1.5 kilómetros del entronque a Ezequiel Montes, sobre la carretera Querétaro-Tolimán, en la Delegación Municipal de San Martín, se encuentra la Capilla del mismo nombre cuya construcción data del siglo XX.

Se aprecian aún, pese al abandono y el deterioro, la fachada de aplanado blanco; sus muros de piedra de 0.45 m., así como su cubierte de ladrillo y su forma abovedada de cañón corrido, según datos del INAH de Nov. De 1986 y según constatamos el sábado pasado, ese deterioro y abandono sigue paulatinamente, inclusive hay evidencias de estar vandalizado.

Hay una placa sobre cantera con la leyenda Marzo 12 de 1920- febrero 1 de 1922, es decir a 106 años del inicio de la obra y a 108 del término de su construcción y sigue en pie, junto al troje y la fragua.

El memorial de esta capilla es de Ygnacio Gorozpe y Morán, la Señora María Echeverría e hijos: María, Pedro, Ignacio y José y su bóveda data de 1940.

Su troje anexo, fue bautizada como San Juan y cita la misma fuente en su catálogo Monumentos Históricos Inmuebles que al ampliarse la Hacienda de Ajuchitlán por uno de los hijos del hacendado, Ignacio Gorozpe, se construyó la casa del hacendado, trojes y capilla; calpanería (casas de los peones), corrales y fragua.  

Como pasó con las haciendas en México a partir de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, promulgada aquí en 1917 y que consolidó la reforma agraria, que limitó el tamaño de los terrenos, repartió la tierra a los campesinos y acabó con el sistema latifundista, provocando el abandono en la década de los 30 del siglo pasado.

De ahí en adelante todo fue deterioro paulatino, hasta que nuevas reformas a la ley permitieron el rescate de las haciendas, pero ya no con una función agrícola sino con otros potenciales, como centros de eventos y hoteles.

Observar la capilla de San Martín, evoca la nostalgia de otros tiempos y la esperanza de que a toda capillita le llega su fiestecita y quizá algún día, la veamos remozada y en funciones, porque vale la pena conservarla como propiedad federal.