Septiembre de 1953, Estados Unidos, California.
Muchacho, hace meses que te has fugado y recién ahora puedo pensar bien sobre ti.
Diría que estoy sobrio, pero en este punto, escribiendo algo para alguien que jamás va a regresar… puede que esté más ebrio que nunca, y no me diera ni cuenta. Pues hasta ahora que veo a lo lejos del pasado, me doy cuenta de todo el mal que causé.
Esa tu cara (cuando recién nos conocimos) no sale de mi mente. Tu rostro ingenuo ocultaba lo desmadroso que podría ser; y aún así eras un buen muchacho.
Sorprendentemente esos primeros años fueron mi mayor esfuerzo de sobriedad, quizá por eso lo recuerdo tan bien ahora.
Te adopté porque yo no quería recordarla, supongo que de eso te diste cuenta. Al principio lo logré, tus ocurrencias me hacían olvidar todos los años que dediqué a una mujer que al final me abandonó, como tu madre a ti, o algo así…
Sentí que éramos iguales, pero no era cierto; todas las cartas que esa gente te enviaban me decían lo contrario. Supongo que debería haberme alegrado de ti, pero me amargué y retomé las noches y mañanas de alcohol… No escribo esto como una excusa, fui una escoria como padre, y como hombre puedo reconocerlo;
Te dejé. Estando en la misma casa, bajo mi propio techo y apellido. Tu volviste a ser un pobre huérfano.
Es tarde para cualquier cosa, ya te has ido. Y eso fue lo mejor, ya eres grande y aguantar toda la vida a un hombre borracho y su vocación de padre habría cortado ese camino que tanto deseabas recorrer…
Decir eso sería lo racional, aunque quizá, realmente no estoy tan sobrio como te había advertido. Quizá más bien estoy drogado, ya no lo sé.
Porque no quiero regresar a casa, no quiero subir a tu cuarto y darme cuenta de que ya no estás. Te fuiste igual que ella…
Y quizás en tu mente llegues a odiar que fuera yo a quien debieras llamar padre, y es verdad, no merezco serlo. Pero al final, por más que tu vida y la mía no se vuelvan a encontrar; siempre serás hijo mío, Esteban. El hijo que he perdido por mi propia culpa…
Me despido para siempre de ti. Tu padre adoptivo, Ryan
(Laura Silva, taller Sin WiF)


