Por Jahaira Lara

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En un llamado a la empatía y a la corresponsabilidad social, el vocero general de la Diócesis de Querétaro, Martín Lara Becerril, manifestó su profunda preocupación por el incremento de casos de suicidio en el estado de Querétaro, un fenómeno que se ha agudizado tras la crisis sanitaria y que demanda una mirada más humana y menos juiciosa sobre la salud mental.

​En este sendido, destacó que históricamente, el suicidio fue un tema rodeado de estigmas y barreras religiosas. Sin embargo, la Iglesia subrayó una evolución fundamental en su postura: el reconocimiento de que la pérdida de la vida por mano propia no debe ser juzgada desde la moralidad, sino comprendida desde la fragilidad emocional y clínica.

​Bajo esta premisa, se confirmó que la atención religiosa, las misas de cuerpo presente y el sepelio en camposanto se brindan de manera íntegra y sin distinciones.

Este cambio, dijo, responde a una comprensión madura de la psicología y la psiquiatría, entendiendo que detrás de cada caso existe un dolor profundo, ansiedad o depresión que nubla la libertad del individuo.

“Cuando la psicología no estaba tan desarrollada, cuando la psiquiatría no estaba tan desarrollada, entonces normalmente se hacía un juicio de tipo moral no de tipo clínico, no de tipo médico. Cuando ya estas ciencias estuvieron en una madurez plena, vamos a decir ahora las circunstancias han cambiado completamente”, concluyó.

 

​”Casitas de la Escucha”: Espacios de dignidad

Ante el aumento de la ansiedad y la depresión en la sociedad queretana, la Iglesia ha impulsado el proyecto “Casitas de la Escucha”; centros, ubicados en diversas parroquias que funcionan como espacios de primera acogida donde especialistas en psicología, psiquiatría y ciencias de la familia ofrecen su tiempo para atender a quienes se sienten desbordados por sus circunstancias.

​El enfoque es claro, compartió Monseñor Martín Lara, antes que el consejo espiritual, se ofrece el oído profesional y humano; aunque no se cuenta con una estadística centralizada debido a la autonomía de cada comunidad, la afluencia de hombres, mujeres y jóvenes que buscan ser escuchados confirma la urgencia de fortalecer los lazos de apoyo comunitario.