Un sobreviviente relató que pasó 23 días privado de la libertad en un centro de rehabilitación de Buenavista

Lo que debería ser un espacio de ayuda terminó, presuntamente, convertido en un infierno para decenas de personas en la zona entre Michoacán y Jalisco. Un sobreviviente relató que pasó 23 días privado de la libertad en un centro de rehabilitación de Buenavista, aunque ni siquiera tenía problemas de adicciones. Según contó, todo ocurrió después de negarse a dar información sobre personas que aseguró no conocer.

La víctima aseguró que dentro del lugar había alrededor de 300 personas, entre ellas menores de edad y personas traídas de otros estados. También denunció que recibían comida en mal estado, sufrían agresiones constantes y en algunos casos permanecían atados, mientras a sus familias les pedían dinero e insumos con la promesa de permitir visitas o liberarlos.

El caso se suma a otros testimonios de habitantes de esa región que afirman haber sido obligados a abandonar sus casas o presionados para integrarse a grupos criminales en medio de la disputa territorial entre organizaciones rivales. En La Loma, Jalisco, un poblador contó que hombres armados llegaron a su rancho y les dieron apenas tres horas para irse; desde entonces no han podido regresar.

Lo denunciado vuelve a encender alertas sobre sitios que tendrían que servir para rehabilitar, pero que presuntamente estarían siendo usados como espacios de control y miedo.