Beat Turrientes (Beasain, 2002) es paciente y sereno gracias al influjo de su padre, a quin perdi en la pandemia. “Me acuerdo mucho de l en estos momentos en los que estoy consiguiendo cosas. Me da pena que no est aqu, pero estoy seguro de que est muy orgulloso”, explica a EL MUNDO. El mediocentro de la Real confa en que est dndole “muchos nimos” desde arriba para conseguir el primer ttulo con el equipo de su vida.
Para saber ms
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Porque Turrientes se acuerda perfectamente de aquella Copa del Rey de la pandemia en 2021 en la que Oyarzabal, hoy capitn del equipo, converta un penalti que daba el ttulo a los donostiarras en el derbi vasco. “Haba salido por la tarde con amigos por Beasain y luego me fui a casa con mi familia y lo vimos ah. Cuando ganaron, sal al balcn a gritar y a cantar el himno porque lo pusieron en algn balcn del barrio. Fue un da muy bonito”, revela el jugador.
Ahora tiene la oportunidad de vivirlo l, despus de que gracias a la fe de su padre y a su confianza en l, pese a la impaciencia de la juventud, esperara en el equipo de su pueblo junto a sus amigos la llamada del equipo txuri-urdin y rechazara la oferta que le hizo el Antiguoko, un equipo potente de la regin. “Como era un chaval, quera ir pero mi padre insisti en que me quedase en el pueblo con los amigos y que si segua jugando como lo estaba haciendo me llamara a la Real”, apunta.
Le llam la Real y comenz a quemar etapas en Zubieta hasta llegar al primer equipo donde su etapa antes de la llegada de Matarazzo era testimonial. “Un da ests abajo, otro te puede cambiar la vida. Este ao, que ya era el tercero y no estaba teniendo minutos, crea que era el momento de salir. Pero al final ha venido Rino Matarazzo, ha confiado en m y estoy muy contento”, explica el mediocentro donostiarra que dice que slo le pidi un cosa: “Que fuese yo mismo”.
Pero la llegada de Matarazzo no supuso slo un giro en su situacin, sino tambin en la del equipo. “Cambi el chip”, desvela sobre el cambio de estar luchando por el descenso a hacerlo por Europa y llegar, claro, a la final del torneo copero. “Al ser un entrenador de fuera todo el mundo quiso demostrarle las cualidades que tenamos”, incide.
- Cmo para no hacerle caso al tcnico, con lo grande que es…
- S (risas). Es enorme e impone un poco cuando algunas veces se enfada, pero estamos muy contentos con l.
El centrocampista en las gradas del campo de entrenamiento.Araba
Ya son 14 partidos con Matarazzo con siete victorias, cuatro empates y slo tres derrotas. Dice Turrientes que se puede imaginar la charla que les dar en los vestuarios de La Cartuja antes de saltar a la final y asegura que ser “motivadora”, pero que su obligacin ser “estar tranquilos” porque los nervios les pueden traicionar en una final tan importante y que muchos integrantes de esta plantilla no han jugado.
Tampoco Turrientes, pero el donostiarra s que ha vivido, ni ms ni menos, que una final olmpica en la que fall el penalti que pudo dar el oro antes de la prrroga. “Pas de estar ah abajo a, de repente, Camello meter los dos goles y ganar el oro. Para un deportista ganar un oro olmpico es lo mximo y estar en ese equipo y vivirlo fue algo muy bonito”, revela el campen vasco.
Leyendas enfrentadas
En Sevilla, y en frente, tendr a Griezmann, “leyenda del Atltico y jugador muy querido en la Real”. Pero la debilidad del vasco es Oyarzabal. “Sabemos lo que significa Mikel para la Real, es un referente para todos los chavales que subimos de la cantera y bueno, ahora en la seleccin tambin se est viendo”, alaba el mediocentro.
Oyarzabal era uno de sus dolos cuando corra por las calles de Beasain con sus amigos. Situaciones con las que soaba con jugar en la Real Sociedad y que hoy se harn realidad en La Cartuja. “He tenido momentos malos y buenos, pero todos me han servido de aprendizaje y ahora estoy en uno muy bueno y espero que siga”, dice un jugador que dedica su tiempo libre a pasear sus perros y aprender ingls: “Me gusta y me permite integrar en el equipo a la gente que viene de fuera”.





