Howard Salas 

Noticias 

La lluvia es una invitación a unirnos con las criaturas, los árboles, las plantas y todos los que se alegran; la lluvia siempre será una bendición”. Así lo expresó el obispo de Querétaro, Fidencio López Plaza, que junto a cientos de feligreses dieron recorrido al Corpus Christi, a pesar de la lluvia, que acompañó todo el recorrido a los creyentes.

Bajo una precipitación leve, pero constante, cientos de feligreses, que juntos efectuaron un techo móvil de paraguas e impermeables, salieron en unión con la diócesis del estado, despidiendo al Santuario de la Congregación, con el repicar de las campanas y pirotecnia que dieron inicio al recorrido del cuerpo de Cristo.

El camino de los fieles pasó por Plaza de Armas, en dirección hacia Zaragoza, girando por Corregidora Sur, llegando así a su primera parada, el Templo de San Francisco de Asís, que recibió a los devotos con las campanas, callando por instantes el sonido de las gotas golpeando el suelo del Centro Histórico. 

Circundando el Jardín Zenea, y con el Templo de San Francisco, de lado,  la procesión fue encaminándose hacia el Jardín Guerrero y de ahí hacia el Templo Expiatorio Carmelitas, bajo las consignas de “Viva Jesús” y cantos de animación que impedían pensar en el hecho de que caminan bajo el agua. 

Familias completas, adultos mayores y jóvenes se mantenían unidos durante el recorrido. A cada paso, los fieles continuaron acompañando la imagen del Corpus Christi entre oraciones y cantos, sin que la lluvia modificara el ánimo de quienes participaron en esta manifestación pública de fe. Los paraguas y capas impermeables se convirtieron en parte del paisaje de la celebración, que mantuvo su curso previsto a lo largo de la jornada. 

Fue así que, pese a haber una llovizna que nunca paró, la fe queretana, logró llegar hacia la última parada del Cuerpo de Cristo, el Templo Expiatorio Carmelitas, siendo acogidos por devotos que repartieron comida a los fieles y cumpliendo lo que en inicio declaró el Obispo de Querétaro: “La lluvia siempre será una bendición”. 

Howard Salas 

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La lluvia es una invitación a unirnos con las criaturas, los árboles, las plantas y todos los que se alegran; la lluvia siempre será una bendición”. Así lo expresó el obispo de Querétaro, Fidencio López Plaza, que junto a cientos de feligreses dieron recorrido al Corpus Christi, a pesar de la lluvia, que acompañó todo el recorrido a los creyentes.

Bajo una precipitación leve, pero constante, cientos de feligreses, que juntos efectuaron un techo móvil de paraguas e impermeables, salieron en unión con la diócesis del estado, despidiendo al Santuario de la Congregación, con el repicar de las campanas y pirotecnia que dieron inicio al recorrido del cuerpo de Cristo.

El camino de los fieles pasó por Plaza de Armas, en dirección hacia Zaragoza, girando por Corregidora Sur, llegando así a su primera parada, el Templo de San Francisco de Asís, que recibió a los devotos con las campanas, callando por instantes el sonido de las gotas golpeando el suelo del Centro Histórico. 

Circundando el Jardín Zenea, y con el Templo de San Francisco, de lado,  la procesión fue encaminándose hacia el Jardín Guerrero y de ahí hacia el Templo Expiatorio Carmelitas, bajo las consignas de “Viva Jesús” y cantos de animación que impedían pensar en el hecho de que caminan bajo el agua. 

Familias completas, adultos mayores y jóvenes se mantenían unidos durante el recorrido. A cada paso, los fieles continuaron acompañando la imagen del Corpus Christi entre oraciones y cantos, sin que la lluvia modificara el ánimo de quienes participaron en esta manifestación pública de fe. Los paraguas y capas impermeables se convirtieron en parte del paisaje de la celebración, que mantuvo su curso previsto a lo largo de la jornada. 

Fue así que, pese a haber una llovizna que nunca paró, la fe queretana, logró llegar hacia la última parada del Cuerpo de Cristo, el Templo Expiatorio Carmelitas, siendo acogidos por devotos que repartieron comida a los fieles y cumpliendo lo que en inicio declaró el Obispo de Querétaro: “La lluvia siempre será una bendición”.