Actualizado

“Los escaparates estn decorados de azul, amarillo y blanco y las banderas ondean en las esquinas de las calles. En los bares, en las tiendas y por los mviles no se habla de otra cosa”. Lo cuenta Stefano Cergol, originario de Trieste, pero ya curazoleo de adopcin. Porque a ms de ocho mil kilmetros de Italia, en pleno corazn del Caribe, la isla de Curazao “est viviendo das que sus habitantes nunca habran imaginado poder contar”. La seleccin ha llegado por primera vez a un Mundial y el pasado domingo salt al campo frente a Alemania. Incluso marc un gol. Pero para todos fue casi como una victoria, al ritmo de la msica.

“Durante el partido decisivo para la clasificacin, cuando le anularon el penalti a Jamaica, el pase al Mundial se convirti en realidad y la isla explot de alegra -contina Cergol-. Fue una fiesta increble. Aqu hay escaparates decorados, recuerdos por todas partes, gente bailando en la calle. Incluso han creado una aplicacin que te permite ponerte virtualmente la camiseta de la seleccin. Para una isla pequea como esta, es algo histrico”.

Desde hace trece aos, Cergol observa pasar la vida bajo el sol del Caribe desde su casa en Willemstad, la capital. l y su esposa, Franca, llegaron en 2014 junto a sus hijos Tommaso y Caterina, que entonces tenan 10 y 9 aos. Hoy los jvenes han regresado a Europa para estudiar. Caterina cursa un mster en Bolonia despus de sus estudios universitarios en los Pases Bajos, donde ahora tambin se encuentra Tommaso. Pero el vnculo de la familia con la isla sigue siendo muy fuerte.

“Estbamos cansados de Italia -explica Cergol-. Trabajaba en una agencia de publicidad en Trieste y los negocios no iban bien. Mi mujer se dedicaba al marketing para un gran grupo asegurador. Estrs, preocupaciones, una vida que ya no nos satisfaca. As que empezamos a mirar hacia Amrica Latina y, leyendo un libro de Spinoza, descubrimos Curazao”.

El cambio lleg despus de un viaje para explorar de Franca. “Se qued aqu cuarenta das. Cuando volvi me dijo: ‘Se puede hacer’. Y as decidimos intentarlo”.

Una decisin tomada casi con ligereza, pero que lo cambi todo. “Quiz fuimos un poco despreocupados. Pero fue la mejor decisin de nuestra vida. Cero arrepentimientos”.

Hoy la pareja dirige una boutique de ropa italiana llamada ‘Capri’. Adems del negocio comercial, alquilan apartamentos tursticos y estn a punto de inaugurar un bed and breakfast.

Mientras tanto, la isla tambin ha cambiado. “En los ltimos aos el turismo se ha disparado. Curazao es un lugar tranquilo, multicultural, donde todos hablan tres o cuatro idiomas. La lengua local es el papiamento, una mezcla de portugus, espaol y neerlands. Aqu conviven comunidades llegadas de todo el mundo: sudamericanos, europeos, estadounidenses”. Y los italianos? “Somos unos cuarenta”.

La postal tropical, sin embargo, no basta para explicar su decisin. “Si piensas en mudarte al Caribe para vivir un sueo, corres el riesgo de llevarte una decepcin. Aqu se trabaja como en cualquier otra parte del mundo. Yo voy al mar una vez cada dos meses. Pero vivir con sol todo el ao te cambia el nimo y la forma de afrontar la vida”.

Y ahora es el ftbol lo que une a toda una comunidad. “Ya nos sentimos curazoleos -concluye Cergol-. Les apoyaremos. Incluso nuestros amigos italianos (decepcionados) apoyarn a Curazao. Es imposible no simpatizar con estos chicos. Algunos incluso han pasado por mi tienda: he conocido a cuatro o cinco. Les haba preguntado cules eran las opciones de clasificacin y me dijeron que era un sueo. Ahora ese sueo se ha hecho realidad”.