Frente a la discusión nacional para legalizar la eutanasia en el país, la Diócesis opta por acompañar y dar valor espiritual a la enfermedad terminal

Patricia López Núñez. 

 

La Diócesis de Querétaro reafirmó su postura de defensa de la vida hasta el último momento, porque el dolor y el sufrimiento humano encuentran un propósito de salvación en la cruz de Cristo. El vocero diocesano, Martín Lara Becerril, subrayó que el verdadero reto ante una enfermedad terminal es descubrir el sentido espiritual del dolor y ofrecer un acompañamiento constante. 

Ante las propuestas que se analizan a nivel federal para reconocer el derecho a una muerte digna y la eutanasia, explicó que el dolor por las enfermedades terminales debe entenderse como un espacio de fe en el que el sufrimiento y los cuidados al final de la vida adquieren un significado profundo, que permite participar en el dolor para la salvación de los demás.  

“Para nosotros los católicos el tema es muy sencillo. Creemos en un hombre que se llama Jesús, que sufrió una muerte violenta e injusta y que, sin embargo, esta muerte tiene un sentido y el sentido es la salvación, el perdón de nuestros pecados a través del dolor de la muerte, del sufrimiento. Entonces, para nosotros los cristianos, la muerte y el sufrimiento tienen un sentido y ese sentido se llama salvación”, agregó.

A medida que en el país se debaten iniciativas como la Ley Trasciende, así como la necesidad de impulsar los cuidados paliativos, el vocero de la Diócesis llamó a la feligresía a descubrir el sentido del dolor humano como una posibilidad de “participar en la cruz de Cristo para la salvación de los demás esperando la resurrección”. 

Mientras en la Ciudad de México se tiene prevista una marcha nacional el próximo 28 de agosto para avanzar en la aprobación de la Ley Trasciende en favor de una muerte digna y sin sufrimiento, Lara Becerril advirtió que para los cristianos el sufrimiento y la manera de entender su sentido no representan un problema.

“Imagínate sufrir junto con una persona en estado terminal, emocionalmente es un sufrimiento muy grande, pero para nosotros los cristianos no es tanto ese problema, para nosotros los cristianos es más bien descubrir el sentido del dolor humano y el sentido del dolor humano nosotros lo hemos aprendido de la Biblia de diversas formas, tenemos el caso de Job, tenemos el caso del siervo doliente, del siervo sufriente y desde luego tenemos la imagen de Jesús de Nazaret”, insistió.

El vocero de la Diócesis insistió en que eso justifica “que un cristiano puede estar al lado de una cama por meses, al lado de un familiar o de una persona acompañándolo en su dolor y que la persona que sufre pueda hacer de su vida una ofrenda a Dios”.

Activistas de todo el país convocan a una marcha el viernes 28 de agosto desde Palacio de Bellas Artes hasta Palacio Nacional, en  la que se espera reunir  a pacientes con enfermedades crónicas, a sus familiares, cuidadores, académicos y la sociedad civil que empatiza con la causa para avanzar en la legislación que permita la muerte médicamente asistida para evitar el sufrimiento desmedido.