Una grata y fortificante charla con el Capitán Adolfo Vega Montoto, exsecretario de Seguridad en el estado
Por Luis Montes de Oca
Noticias
El sólo recuerdo de aquel toque de Silencio con prolongadas notas finales como un lamento, cuando se extinguía la llama olímpica en el pebetero del estadio de Ciudad Universitaria, queda en la memoria de la tercera edad y quienes lo vivieron ese contrastante año de 1968, no dejan de sentir emoción y nostalgia por ese emotivo hecho.
El cadete del Heroico Colegio Militar encargado de esa y otras muy importantes ceremonias, era nada menos que nuestro querido y respetado Capitán Adolfo Vega Montoto y su ejecución se escuchó en todo el mundo.
El capitán Adolfo Vega Montoto ríe cuando le hacemos recordar ese momento frente a las cámaras de Noticias. El Capi, como cariñosamente se le trata, es un personaje imprescindible para Querétaro, un funcionario que, lo que es la policía actualmente no se entendería sin su presencia y sin su trabajo.
—Capi Vega Montoto, tu carrera militar inicia aquí, en Querétaro en el Instituto Velazco, que era militarizado.
—Es correcto —responde—. El Instituto Militarizado estaba cerca del Jardín Guerrero y muchos lo identificaban así, la escuela del Jardín Guerrero.
—¿Cursaste ahí toda la secundaria?
—La secundaria, y de ahí nace el último proyecto para la vida militar. Esa escuela era muy interesante, había personas de todo el país, alumnos de toda la República. Los papás los inscribían ahí por dos razones, la primera era por ser alumnos muy destacados académicamente y la segundo, porque eran tremendos y los tenían que disciplinar.
En ese plantel siempre hubo carácter, respeto, formación y, hasta la fecha, los que vivimos disfrutamos de ser alumnos con una gran gratitud por esa formación que nos dio, de niños, porque prácticamente éramos niños de 13, 14 años. Ahí crecimos y nos dimos una forma de ser, de vivir, de tener un proyecto, de ser gente honesta.
—¿Del Instituto Velasco pasas directo al Heroico Colegio Militar, ya con una formación marcial?
—Antes —evoca el capi Adolfo Vega Montoto—, en la primaria también me tocó ser parte de la banda de guerra, A un profesor le regalaron instrumentos para media banda, seis cornetas y seis tambores, me dio una corneta y como no había mucho en que divertirse andaba tocando la boquilla todo el día hasta que hice embocadura. Logré dominar el instrumento.
—Y ¿así nació el Corneta de Orden?
—Años después. Sí, la instrucción del Instituto Velasco me sirvió muchísimo.
Y también hay que decirlo, sin falsa presunción —agrega el Capi—. Nunca en el colegio había sido un nuevo el Corneta de Orden, quien diera las órdenes y yo me la llevé de punta a punta, desde que ingresé hasta que concluí como subteniente, egresé del Heroico Colegio Militar al que amo profundamente, como amo a mi Ejército.
—¿Qué siguió Capi?
—Me mandaron a una unidad. En el segundo grupo de morteros de 81 milímetros y estuve hasta ascender a teniente, Capitán Segundo y Capitán primero. Después un trabajo muy interesante, de mucho aprendizaje. Aprendí más sobre los valores.
En mi Heroico Colegio Militar, con mis comandantes. Seres que admiro y trato de imitar en sus acciones.
Luego viene el nombramiento de una comisión. Que me da una nueva vida, dejo de ascender, pero sirvo a mí país, a mí gobierno al estar asignado a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
—Cuándo decimos que la Policía no se entendería sin tu presencia, es por la mística y eso no se aprende en dos lecciones y tú Capi, intuiste que hacía falta y trabajaste por esa mística para las policías, sobre todo de Querétaro.
—Al dejar el Ejército —precisa el Capi. Vega Montoto—. Soy director de la Escuela de Policía Federal de Caminos y tenía 32 años de edad.
Revaloración de la Policía
El policía debe ser más revalorado. Más. Que la sociedad conozca más de su actuar. Ser policía es sacrificar a la familia en aras de la sociedad. Dejan esposa e hijos para cuidar a la sociedad.
Ser policía. Es elegir el uniforme, portarlo como la propia piel. Ser policía. Es acudir a la cita… sin pensar en el retorno. Aceleras la patrulla, abres la sirena y vas a una cita con tu destino, con la muerte, en el auxilio de una persona, de alguien de la sociedad o de un compañero.
Ser policía es esa contradicción de amar a la vida y acariciar la muerte.
Esto, en mi caso lo transmití a la Policía de Querétaro, se los hice sentir, porque un policía nunca debe fallarle a la sociedad, porque de ella perciben un salario, un uniforme, arma y la patrulla, y no puede ser un traidor a su pueblo.
—Entonces ¿el policía no es un ser humano común y corriente?
—Es un ser humano con vocación de servicio, con espíritu y con lealtad.
Con sentido de sacrificio. Es el hombre que se entrega a la sociedad, porque la sociedad es toda su familia y su familia es parte de todo ese conglomerado habitacional. Eso es importantísimo.
Mira —abunda el Capi Vega Montoto—, la educación policial se gana y no se la puedes dar a cualquiera, menos a un mal elemento porque la usaría contra la sociedad, así que para merecer el conocimiento debes de ser excelente, con una conducta intachable y si no lo cumple, es mejor darlo de baja.
Y de esto, puedo decirlo con felicidad: la policía estatal la forman seres humanos valientes y preparados y estoy orgulloso de ella, merece ser reconocida y admirada, porque ponen todo el esfuerzo para seguir adelante… los tiempos cambian. Pero no los valores. Lo positivo nunca puede cambiar. Nada puede corromper a un policía.
—Fuiste Capi, Vega Montonto secretario de Seguridad del estado. Y años después repites el cargo. ¿Cómo fue la primera vez y cómo la segunda?
—Creo que los tiempos van cambiando. La gente deja su tierra porque algo falta: la escuela. Tuve que dejar mi municipio porque tenía que estudiar la secundaria y eso pasaba en todo el país y en el mundo.
La gente deja su tierra por falta de servicios y esto pasa en todo el mundo, por educación salud, pero mucho muy importante, también por seguridad.
Cuando falta educación, puedes mejorarlo con más escuelas y maestros, la seguridad con abasto de medicamentos con más consulta… pero cuando falta la seguridad, no hay nada, no se puede hacer nada.
Sin seguridad no hay tranquilidad, por eso es algo que debemos cuidar y hacer que permanezca y crezca.
Aquí iniciaste con el Licenciado Enrique Burgos García como gobernador, en tu primera etapa.
—Sí, es mi Maestro y jefe. Mi gran señor. Siempre lo he dicho y lo repito: “gracias por nombrarme. Por ser y por dejarme hacer, mi trabajo para la sociedad.
En el trabajo, especialmente en el trabajo público, hay tres grandes testigos a los que no puedes engañar; les puedes decir mil cosas, pero a ellos no los puedes engañar y son: “Dios, el pueblo y tu conciencia, las autoridades rectoras de la supervisión. Saben si resisten bien o resisten mal. Entonces. Nosotros estamos ahí.
El Capitán Adolfo Vega Montoto, fue alcalde de su pueblo natal, del Municipio de Ezequiel Montes, donde todos somos familia.
—A Toro pasado Capi., cómo hiciste para controlar la seguridad.
–Me ayudaron mucho los deportistas, los taxistas eran vigilantes y me avisaban si había algo en la ciudad. Había esa confianza y ya le caíamos taxistas y policías a los delincuentes en las colonias. Por eso creamos el CAS (Comité de Apoyo a la Seguridad). Iban civiles con nosotros a vigilar su colonia.
Había colonias conflictivas a las que no se podía entrar y además de que abrimos el paso, las mismas familias nos entregaban a sus hijos o parientes si andaban delinquiendo, en malos pasos y así corregimos a miles en Lomas y otros barrios bravos. Ahora son todos mis amigos. Se pusieron en paz y me reconocen y van a saludarme cuando camino por esas zonas.
Pasados los años, José Calzada me hizo el favor y el honor de nombrarme secretario de Seguridad del Estado.
Al señalar esta segunda incursión, en tiempos muy difíciles, interrumpimos al Capi para recordar un hecho que pudo ser grave y lo controló:
—En uno de los momentos más difíciles, nos tocó apreciar tu serenidad para manejar las cosas. Un día que habían agarrado a un malandro y lo llevaron a la fiscalía, antes Ministerio Publico, pero, hábil el delincuente en un momento desarmó a un policía, lo encañonó y lo metió al baño:
Recordamos que mientras tú estabas al mando, dos jefes de la policía, pistola en mano iban decididos a terminar con la situación y te les paraste enfrente y los detuviste con firmeza… creció la tensión, sobre todo porque minutos después se le fue un tipo al delincuente y la alarma fue total, los mandos policiacos tenían las manos sobre sus armas y tú Capi., impusiste la calma.
—Lo recuerdo Luis, era un hombre mucho, muy peligroso, hay policías con mucho arrojo, y eso es una muestra de ello, te van a matar, pero estoy seguro que, de acuerdo a las características del delincuente, pues se iba a disparar también, tenía un arma, 14 cartuchos, y era un tipo muy peligroso, muy peligroso, con antecedentes muy especiales, entonces paré a dos compañeros y hablaron entre sí. Estaba la fuerza y el riesgo. Primero hay que adoptar algunas otras cosas, y empecé a cuestionar, a manejar psicológicamente, al delincuente, que es una de las partes que se maneja en materia de seguridad, manejar psicológicamente al cordero responsable, o al delincuente, etcétera, etcétera, para que accediera. Empecé a platicarle, oye, no tienes familia, no tienes esposa, no hay alguien que te quiera, después de esto todo va a cambiar, tú le disparas a un policía, te vas a obligar a que disparen, no los quieres… lárgate —me decía—, lárgate, no me estés molestando.
Y yo: ¿que no tienes fe? “Yo no tengo esa religión —respondió. ¿Qué hacer? No tenía familia, no tenía fe religiosa, no respetaba nada.
Había tratado de investigar de su familia, que era en un estado de la República, y de suerte, por ahí encontraron a la señora. Así que le soltamos tu esposa se llama Pum, Pum, Pum, Pum, dimos el nombre completo: tu hijo se llama Sas, Sas, Sas… ¿Qué eso no te mueve, por malo que seas? ¿Eso quieres para tu esposa y para tus hijos, pa’ fulano, fulano, fulano? Pues algo me iluminó del más allá, y todo se dio.
Eres un tal por cual, me recordó a mi progenitora, y yo no se la regresé, para evitar que se enojara, entonces, en ese momento, bueno, cayó el veinte, o nombre, de los hijos de la esposa, y apretó la arma, se apartó de la puerta, lo sometimos.
Fue muy interesante, y ahí se manejó esta situación, es toda una anécdota, un aprendizaje, y el resumen es, ante un ser peligroso, también hay algo que le llega a su alma, pero hay que saberlo buscar. —Sí, fue un momento, de los muchos que debiste haber tenido en tu carrera.
—Muchos, tremendos muy tremendos.
—¿Qué es lo que le dices a los dos gobernadores con los que te tocó trabajar directamente?
—Para mí, especialmente mis jefes, los quiero y los respeto, y puedo decir algo con la claridad, que debe decir, un ser humano que ha vivido, y que ha aprendido, son mis grandes maestros, como les he dicho, pero jamás, jamás me dieron una orden contraria a la ley. Jamás me hicieron ni la mínima sugerencia, porque va a parecer un disparate y quizás después ellos vean esta entrevista… si hubiese habido algo contrario, algo negativo, y hablo de seis años con Enrique Burgos y también sexenio completo con José Calzada, nunca hubo nada contrario a la ley a lo legal y si se hubiera presentado, no lo habría hecho. Son seres dignos, a los cuales respeto y admiro, y voy a vivir todo el resto de la vida que me toque, agradecido por su ejemplo, y por la oportunidad que me dieron. Seres humanos, también, irrepetibles, y parte de mi existencia.
Valores y Educación
Capi, esto, desde luego, que tiene una gran carga de educación familiar, y la seguridad también tiene una gran carga en la educación familiar, platícanos de esto.
—¿Cómo no? Yo diría, Luis, que la seguridad nace en el hogar. Si el hijo respeta a los padres, y el padre pone límites, los padres ponen límites a sus hijos, y les enseñan valores, ese ser humano va a ser útil a la sociedad.
Pero si hay un distanciamiento, en el que el hijo le falta el respeto al padre, en el que el padre no pone límites, están creando un ser humano que va a ser problema para la sociedad. Las personas con valores jamás van a ser un problema en materia de seguridad, y es algo que está perdiendo. La humanidad, a través de su historia, nos ha enseñado cómo los países caen por la pérdida de valores.
El ser humano debe tener valores, respeto. Dicen que a veces queremos tanto a nuestros hijos, y les damos tanto que les hacemos daño. Hay que poner límites.
Y en la casa también se encanta lo que se atiende. Hay niños que llegan en un carro, último modelo, y eso me consta, por violencias personales, y se molestan porque le dicen que lo laves. Hay niños que tienden una cama, sin saber que otros duermen en el suelo, en algunas comunidades de este país, y se molestan porque le dicen que tiendan su cama.
El ser humano, para tener, debe merecer y hacer equipo en la casa, para que sea para todo, no sea un problema. Y otra cosa, hay que saber decir no a los jóvenes. Me tocó recoger jóvenes muertos.
El ser humano que es malo, que toma, se droga, y te dice, hazlo porque ni no, no eres valiente, no es tu amigo, porque tarde o temprano pierdes y acabas muerto o en la cárcel y la destrucción de tu familia. Aprende a decir no. No, porque vale por mí mismo.
No me voy a subir al carro, porque estoy tomado. Voy en un taxi, pero no voy a causar un dolor a mi familia. No quiero que me vayan a velar a esta edad.
Eso es equilibrio. Entonces, la seguridad se construye en el hogar, y trasciende a la sociedad. La seguridad es algo que no debe olvidar un ser humano.
Inclusive, decíamos hace algún momento, la importancia en materia de prevención, se habla de delitos, de feminicidios, etc., del noviazgo, cuando no hay respeto, no debe haber matrimonio. Si de novios se gritan, de esposos se golpean. Si de novio se empujan, quizás de esposo se pueden matar.
—Estamos ahora en una época con otro tipo de delitos que no conocíamos. Todo lo que es inteligencia artificial, todo lo que es el ciberespacio, todos esos delitos nuevos.
Es algo que hay que modernizarse, y yo creo que lo estábamos haciendo, lo he observado. La tecnología, tener mejor equipo, servicios de vigilancia, videocámaras y demás, pero se está actualizando al personal, y esto debe perfeccionarse cada día más, porque la delincuencia está muy avanzada. Ahora hay drones, la cuestión de inteligencia artificial, te proyectan una imagen, tu misma voz, un diálogo, y eso va a ser el pan de cada día.
El aspecto de la ciberdelincuencia va creciendo, ya está. Y la cuestión de la inteligencia artificial, cuidado, porque puede suplantar a tu propia personalidad, como les he dicho, hay que tener cuidado y capacitarse. Hay muchas cuestiones internas que parecen artesanales antiguas, aunque vean la imagen, aunque reconozcan la voz, y te queda duda de lo que está diciendo usted, o bueno, que te llama, que hace una videollamada, etc.
Hay técnicas simplonas, y lo digo al aire, porque alguien dirá, pues también los delincuentes escuchan la radio, leen los periódicos, pero yo con toda claridad, ¿qué puedes hacer? Hay muchas cosas que solo sabe uno. Por ejemplo, don Luis, el nombre de mi perro, qué comimos tal día. Y si aquel no dice las cosas, pues ya, ves que es falso.
Y lo mismo pasa en las llamadas telefónicas, que les llaman para pedirles algo, tengo a tu hijo, y lo tengo en este vehículo, y papá, sálvame. Tranquilo, hazle una llamada, localízalo, o bien hazle una pregunta, derivado de lo que solamente conoce el familiar, que se olvida muchísimo. Pero, resumiendo esto, los delitos, los ciberdelitos, la inteligencia artificial, la delincuencia, va un paso adelante.
Hay que prepararlos para ello, hay que prepararlos para ello, porque la tecnología, en este mundo, ahora en tres meses es algo que existe aquí, en tres meses es obsoleto. Está avanzando impresionantemente rápido. Y el delincuente, la utiliza para su beneficio.
Entonces, la sociedad debe buscar esa inteligencia en su defensa, en su protección. ¿Cómo? Aprendiendo y tomando algunas medidas que a veces parecen rudimentarias, pero dan resultado. Y es un reto en la vida moderna, así de fácil.
Y como si fuera aquello largo toque de silencio, se siente el ambiente, al despedir al Capi Vega Montoto, una institución queretana.
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