{"id":55337,"date":"2026-03-29T10:17:01","date_gmt":"2026-03-29T16:17:01","guid":{"rendered":"https:\/\/informebajio.com.mx\/?p=55337"},"modified":"2026-03-29T10:17:01","modified_gmt":"2026-03-29T16:17:01","slug":"capitulo-i-alondra-la-primera-desaparicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/informebajio.com.mx\/?p=55337","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo I: Alondra (La primera desaparici\u00f3n)"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Rafael L\u00f3pez<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alondra, no corras, \u00bfa d\u00f3nde vas? Fue lo \u00faltimo que alcanz\u00f3 a escuchar de su esposo\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La noche los tom\u00f3 desprevenidos mientras caminaban en busca de algo de comida para sus hijos. Alondra era madre de dos peque\u00f1os varones, uno de cinco y el otro de tres a\u00f1os. Ambos hab\u00edan nacido sin sombra, y ella, desde hac\u00eda siete meses, tampoco reflejaba ninguna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En cambio, Enrique era el \u00fanico de la familia que a\u00fan la conservaba, aunque sab\u00eda que en poco tiempo tambi\u00e9n la perder\u00eda. Lo sab\u00eda porque segu\u00edan surgiendo noticias de c\u00f3mo cada vez m\u00e1s personas adultas dejaban de proyectar su sombra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando se dieron los primeros reportes, la poblaci\u00f3n adulta pens\u00f3 que ser\u00eda solo un fen\u00f3meno visual y que pronto quedar\u00eda en el olvido; que los primeros desafortunados ser\u00edan casos aislados y extraordinarios. Sin embargo, con el tiempo, los reportes comenzaron a multiplicarse.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras caminaban bajo las farolas de la noche, Enrique no pod\u00eda evitar notar que era el \u00fanico de los cuatro que a\u00fan ten\u00eda una sombra que lo segu\u00eda, que imitaba cada uno de sus movimientos, expandi\u00e9ndose y encogi\u00e9ndose seg\u00fan la posici\u00f3n de la luz. En contraste, su esposa y sus hijos no proyectaban nada; era como si la luz los atravesara.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La noche era fr\u00eda y silenciosa. Desde que comenzaron los casos de personas sin sombra, cada vez menos gente sal\u00eda a las calles. Muchos pensaban que pod\u00eda tratarse de una nueva pandemia y prefer\u00edan evitar el contacto humano, como a\u00f1os atr\u00e1s durante la pandemia del COVID.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Date prisa, amor \u2014dec\u00eda su esposa\u2014. Ya casi llegamos al mercado nocturno.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero, mientras hablaba, Alondra alcanz\u00f3 a escuchar que alguien gritaba su nombre a pocos metros de distancia.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfEscuchas eso?\u2026 Alguien me llama\u2026<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Enrique, por su parte, no lograba o\u00edr nada. Su mente estaba en otro lugar: recordaba el d\u00eda en que naci\u00f3 Esteban, su primog\u00e9nito, y c\u00f3mo le pidi\u00f3 a Dios que no fuera uno de esos ni\u00f1os que nac\u00edan sin la capacidad de proyectar sombra. Dos a\u00f1os despu\u00e9s ocurri\u00f3 lo mismo con Javier, su segundo hijo. Ambos formaban parte de las estad\u00edsticas de los llamados \u201cni\u00f1os especiales\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La realidad era que no hab\u00eda nada extraordinario en ellos, salvo la ausencia de una sombra que los acompa\u00f1ara durante sus j\u00f3venes vidas.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014En serio, Enrique, \u00bfno lo escuchas?<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su esposa, con una expresi\u00f3n de miedo, insist\u00eda en que algo \u2014o alguien\u2014 gritaba su nombre de forma aterradora. Cada vez lo percib\u00eda m\u00e1s cerca. Sent\u00eda una presencia invisible, aunque no lograba ver nada a su alrededor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alondra no quer\u00eda asustar a sus hijos, as\u00ed que decidi\u00f3 mantener la calma y dejar de acelerar el paso para caminar junto a su esposo. La presencia de Enrique \u2014un hombre de 47 a\u00f1os, robusto, de cabello negro y con un peque\u00f1o espacio entre los dientes que para muchos era un defecto\u2014 para ella era sin\u00f3nimo de seguridad. Ese detalle le recordaba c\u00f3mo, en su juventud, \u00e9l hab\u00eda perdido ese diente defendi\u00e9ndola de dos ladrones que, en aquel enfrentamiento, perdieron mucho m\u00e1s que una pieza dental.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Controlando sus nervios, Alondra le sugiri\u00f3 que regresaran. No ten\u00eda un buen presentimiento esa noche; las compras pod\u00edan esperar. A\u00fan ten\u00edan en casa huevos y leche para un par de d\u00edas m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero Enrique, con total tranquilidad, le asegur\u00f3 que todo estaba en su imaginaci\u00f3n, que no se preocupara. \u00c9l los proteger\u00eda de cualquier peligro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que Enrique no sab\u00eda era que Alondra se convertir\u00eda en el primer caso documentado de una persona que desaparec\u00eda despu\u00e9s de escuchar su nombre en la oscuridad.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00a1Alondra!\u2026<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo escuch\u00f3 justo en su o\u00eddo.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El tono era siniestro. Una voz que parec\u00eda provenir de alguien con la garganta destrozada, como si las palabras se rasparan al salir.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces, grit\u00f3.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alondra no pudo m\u00e1s y ech\u00f3 a correr en medio de la noche. No sab\u00eda de qu\u00e9 hu\u00eda. No pod\u00eda verlo. Pero s\u00ed sab\u00eda que esa voz la persegu\u00eda. Estaba segura de que no proven\u00eda de su mente, de que no se estaba volviendo loca.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el impulso, solt\u00f3 la mano de su esposo\u2026 y la de su hijo de tres a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00a1Alondra, no corras! \u00bfA d\u00f3nde vas? \u2014alcanz\u00f3 a gritar Enrique.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero en la oscuridad dej\u00f3 de verla.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sus hijos, entre l\u00e1grimas, gritaban por su madre. Enrique solo pudo encontrar la ropa que ella llevaba puesta, tirada en el suelo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fue lo \u00faltimo que qued\u00f3 de Alondra en este plano terrenal: un vestido rojo que durante a\u00f1os hab\u00eda despertado el deseo de su esposo.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Pap\u00e1, \u00bfd\u00f3nde se fue mam\u00e1? \u2014dec\u00eda Esteban entre sollozos, mientras Javier no dejaba de llorar.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante meses buscaron a Alondra. Enrique acudi\u00f3 a la fiscal\u00eda de su estado con la esperanza de obtener alguna noticia. Cada ma\u00f1ana actualizaba su perfil de Facebook con una imagen distinta de ella y el t\u00edtulo: Mujer desaparecida, madre de dos hijos, esperando que alguien pudiera darle informaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero la realidad result\u00f3 a\u00fan m\u00e1s siniestra.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con el paso del tiempo, comenzaron a surgir en las noticias m\u00e1s casos de personas desaparecidas que, antes de dejar su ropa atr\u00e1s, afirmaban haber escuchado su nombre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Siempre describ\u00edan lo mismo: una voz que los llamaba, con un eco extra\u00f1o, un acento indefinible que raspaba las palabras\u2026<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tal como lo hab\u00eda descrito Alondra antes de desaparecer.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El d\u00eda que perdimos nuestra sombra<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cap\u00edtulo I: Alondra (La primera desaparici\u00f3n)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Rafael L\u00f3pez<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alondra, no corras, \u00bfa d\u00f3nde vas? Fue lo \u00faltimo que alcanz\u00f3 a escuchar de su esposo\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La noche los tom\u00f3 desprevenidos mientras caminaban en busca de algo de comida para sus hijos. Alondra era madre de dos peque\u00f1os varones, uno de cinco y el otro de tres a\u00f1os. Ambos hab\u00edan nacido sin sombra, y ella, desde hac\u00eda siete meses, tampoco reflejaba ninguna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En cambio, Enrique era el \u00fanico de la familia que a\u00fan la conservaba, aunque sab\u00eda que en poco tiempo tambi\u00e9n la perder\u00eda. Lo sab\u00eda porque segu\u00edan surgiendo noticias de c\u00f3mo cada vez m\u00e1s personas adultas dejaban de proyectar su sombra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando se dieron los primeros reportes, la poblaci\u00f3n adulta pens\u00f3 que ser\u00eda solo un fen\u00f3meno visual y que pronto quedar\u00eda en el olvido; que los primeros desafortunados ser\u00edan casos aislados y extraordinarios. Sin embargo, con el tiempo, los reportes comenzaron a multiplicarse.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras caminaban bajo las farolas de la noche, Enrique no pod\u00eda evitar notar que era el \u00fanico de los cuatro que a\u00fan ten\u00eda una sombra que lo segu\u00eda, que imitaba cada uno de sus movimientos, expandi\u00e9ndose y encogi\u00e9ndose seg\u00fan la posici\u00f3n de la luz. En contraste, su esposa y sus hijos no proyectaban nada; era como si la luz los atravesara.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La noche era fr\u00eda y silenciosa. Desde que comenzaron los casos de personas sin sombra, cada vez menos gente sal\u00eda a las calles. Muchos pensaban que pod\u00eda tratarse de una nueva pandemia y prefer\u00edan evitar el contacto humano, como a\u00f1os atr\u00e1s durante la pandemia del COVID.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Date prisa, amor \u2014dec\u00eda su esposa\u2014. Ya casi llegamos al mercado nocturno.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero, mientras hablaba, Alondra alcanz\u00f3 a escuchar que alguien gritaba su nombre a pocos metros de distancia.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfEscuchas eso?\u2026 Alguien me llama\u2026<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Enrique, por su parte, no lograba o\u00edr nada. Su mente estaba en otro lugar: recordaba el d\u00eda en que naci\u00f3 Esteban, su primog\u00e9nito, y c\u00f3mo le pidi\u00f3 a Dios que no fuera uno de esos ni\u00f1os que nac\u00edan sin la capacidad de proyectar sombra. Dos a\u00f1os despu\u00e9s ocurri\u00f3 lo mismo con Javier, su segundo hijo. Ambos formaban parte de las estad\u00edsticas de los llamados \u201cni\u00f1os especiales\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La realidad era que no hab\u00eda nada extraordinario en ellos, salvo la ausencia de una sombra que los acompa\u00f1ara durante sus j\u00f3venes vidas.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014En serio, Enrique, \u00bfno lo escuchas?<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su esposa, con una expresi\u00f3n de miedo, insist\u00eda en que algo \u2014o alguien\u2014 gritaba su nombre de forma aterradora. Cada vez lo percib\u00eda m\u00e1s cerca. Sent\u00eda una presencia invisible, aunque no lograba ver nada a su alrededor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alondra no quer\u00eda asustar a sus hijos, as\u00ed que decidi\u00f3 mantener la calma y dejar de acelerar el paso para caminar junto a su esposo. 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A\u00fan ten\u00edan en casa huevos y leche para un par de d\u00edas m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero Enrique, con total tranquilidad, le asegur\u00f3 que todo estaba en su imaginaci\u00f3n, que no se preocupara. \u00c9l los proteger\u00eda de cualquier peligro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que Enrique no sab\u00eda era que Alondra se convertir\u00eda en el primer caso documentado de una persona que desaparec\u00eda despu\u00e9s de escuchar su nombre en la oscuridad.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00a1Alondra!\u2026<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo escuch\u00f3 justo en su o\u00eddo.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El tono era siniestro. Una voz que parec\u00eda provenir de alguien con la garganta destrozada, como si las palabras se rasparan al salir.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces, grit\u00f3.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alondra no pudo m\u00e1s y ech\u00f3 a correr en medio de la noche. No sab\u00eda de qu\u00e9 hu\u00eda. No pod\u00eda verlo. Pero s\u00ed sab\u00eda que esa voz la persegu\u00eda. Estaba segura de que no proven\u00eda de su mente, de que no se estaba volviendo loca.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el impulso, solt\u00f3 la mano de su esposo\u2026 y la de su hijo de tres a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00a1Alondra, no corras! \u00bfA d\u00f3nde vas? \u2014alcanz\u00f3 a gritar Enrique.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero en la oscuridad dej\u00f3 de verla.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sus hijos, entre l\u00e1grimas, gritaban por su madre. Enrique solo pudo encontrar la ropa que ella llevaba puesta, tirada en el suelo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fue lo \u00faltimo que qued\u00f3 de Alondra en este plano terrenal: un vestido rojo que durante a\u00f1os hab\u00eda despertado el deseo de su esposo.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Pap\u00e1, \u00bfd\u00f3nde se fue mam\u00e1? \u2014dec\u00eda Esteban entre sollozos, mientras Javier no dejaba de llorar.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante meses buscaron a Alondra. Enrique acudi\u00f3 a la fiscal\u00eda de su estado con la esperanza de obtener alguna noticia. Cada ma\u00f1ana actualizaba su perfil de Facebook con una imagen distinta de ella y el t\u00edtulo: Mujer desaparecida, madre de dos hijos, esperando que alguien pudiera darle informaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero la realidad result\u00f3 a\u00fan m\u00e1s siniestra.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con el paso del tiempo, comenzaron a surgir en las noticias m\u00e1s casos de personas desaparecidas que, antes de dejar su ropa atr\u00e1s, afirmaban haber escuchado su nombre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Siempre describ\u00edan lo mismo: una voz que los llamaba, con un eco extra\u00f1o, un acento indefinible que raspaba las palabras\u2026<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tal como lo hab\u00eda descrito Alondra antes de desaparecer.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<p><script>(function(d, s, id) {\n  var js, fjs = d.getElementsByTagName(s)[0];\n  if (d.getElementById(id)) return;\n  js = d.createElement(s); js.id = id;\n  js.src = \"\/\/connect.facebook.net\/es_LA\/sdk.js#xfbml=1&appId=546007945598485&version=v2.3\";\n  fjs.parentNode.insertBefore(js, fjs);\n}(document, 'script', 'facebook-jssdk'));<\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael L\u00f3pez \u00a0 Alondra, no corras, \u00bfa d\u00f3nde vas? 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