SAN MIGUEL DE ALLENDE, Gto.- La muerte siempre es un misterio. El tema es normal para algunos y difícil de aceptar para otros. A diario cientos de personas abandonan este mundo terrenal; y muchas veces, en nuestro camino, encontramos señales de que en ese punto alguien perdió la vida. Es el caso de las cruces en carretera que en ocasiones son parte del paisaje urbano. A veces, la familia regresa a dejar una flor en recuerdo al ser querido y en muchas de las ocasiones, permanecen olvidadas en el camino.

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Calles, avenidas, carreteras y caminos de México albergan decenas de cruces que indican que alguien, en ese punto, fue la última vez que vio la luz de este mundo; y como si fuera ya una tradición, estos símbolos se han convertido en una muestra de respeto, pero sobretodo en el recuerdo de quien partió al más allá luego de un accidente o de un hecho violento.

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Aunque no hay un dato preciso que indique el origen de inmortalizar con una cruz el recuerdo donde alguien perdió la vida, se cree que fue en la época de la Colonia, donde se ponía una especie de ofrenda en conmemoración a la muerte de una persona en el último lugar que pudo estar antes de morir. Además se cree que, al ponerle una veladora también en el lugar, podrá encontrar la luz, ya que se dice que a veces sus almas se quedan al no saber qué pasó ahí.

Las cruces mortuorias ubicadas en las carreteras llegan a ser visitadas en la fecha de Día de Muertos por los familiares, deudos que buscan a través de la Cruz ese motivo de consuelo de que sus seres queridos descansan tranquilamente y en paz, además es en estas visitas cuando aprovechan para arreglarlas y poner flores en señal de amor hacia ellos.

San Miguel de Allende, en sus carreteras o en el libramiento, tiene este tipo de homenajes, donde se refleja la importancia de esta tradición y en la cruz se puede ver el nombre de la persona, así como la fecha de nacimiento y del día que murió.

Algunos son más que una cruz, pueden ser pequeños mausoleos o capillas pequeñas demostrando así la importancia del familiar perdido, pero hay otras que se envuelven en el paisaje y la maleza olvidadas entre la cotidianeidad del entorno donde ahora pertenecen.

Recordar a través de estas cruces el fin del camino de una persona, es inmortalizarlo y no olvidar lo que en un momento de la vida sucedió. Recordar a los que se han ido de una manera trágica en las carreteras, calles o caminos y es una forma de mantener un recuerdo vivo de ellos.