No hice nada distinto. Acab el partido, fui al centro del campo, di la mano a los jugadores del otro equipo y estaba yendo al vestuario cuando me pegaron una patada por detrs a la altura de la rodilla. Antes no me haba dado cuenta de nada. Me ca al suelo. Y varios me empezaron a pegar patadas por todo el cuerpo. Por instinto me tap la cabeza con las manos, pero dej de entender lo que estaba pasando, abr los ojos y lo vea todo negro. Hasta unos minutos despus no pude moverme. Mi entrenador y mis padres vinieron a ayudarme, pero estuvo un rato atontado.

L.F., de 16 aos, juega una liga ms, una liga como cualquier otra, el Grupo 27 de la Segunda Divisin juvenil de Catalua. Es el portero del actual lder, el Colegio Sagrat Cor de Sarri en Barcelona, y uno de los equipos menos goleados. Hasta el pasado 27 de enero, simplemente se diverta jugando a ftbol. Disfrutaba de su deporte desde pequeo y estaba con los amigos, sin ms pretensiones, centrado en aprobar primero de Bachillerato y encaminarse a alguna Ingeniera. Pero aquel da sufri una agresin sobre el campo que todava hoy no logra entender.

Tras finalizar el encuentro aficionados jvenes del equipo local han entrado al campo y han agredido a jugadores del equipo visitante, saliendo mal parado el portero del Sagrat Cor, con varias patadas en la cabeza. Slo he conseguido apreciar a un jugador del equipo local, L.P., dndole una patada. Posteriormente se ha avisado a las fuerzas pblicas, relata el rbitro del partido en una acta fra, pero precisa. Segn los testigos, en el campo del Club Barcelonista Terlenka, en El Prat, justo despus del silbido final entre 10 y 12 personas saltaron desde un fondo al campo para golpear a los jugadores del Sagrat Cor y acabaron enganchando al portero. Lo apalearon con la ayuda incluso, como registr el colegiado, de un futbolista local. El gol en el ltimo minuto del Sagrat Cor para llevarse la victoria por 1-2 fue la excusa para el ataque.

Cuando marcaron, mi hijo lo celebr cerrando los puos y escuch que alguien desde la grada le gritaba: ‘No celebres que ahora te parto las piernas’. No le hicimos caso, pero despus… Cuando llegu a donde estaba l despus de la paliza, estaba temblando, fue horroroso. Poda haber sido una muerte en el campo. Si no se llega a proteger, le parten la cabeza, lo matan, denuncia la madre del guardameta, Patricia, que detalla el parte de daos.

Denuncia ante los Mossos

Adems de varios hematomas craneales, L.F. tiene roto el dedo pulgar de la mano derecha lo que, no slo le impedir jugar durante varias semanas, tambin le impide seguir sus clases con normalidad y pincharse la insulina que necesita como diabtico. Un parte del Hospital Sant Joan de Du de Esplugues confirma la lesin y es la base de la denuncia que la familia del portero ha presentado contra L.P., el futbolista local que particip en la paliza. El procedimiento deportivo, en cambio, ya est cerrado. Por lo registrado en el acta, la Federacin Catalana de Ftbol impuso tres partidos a puerta cerrada al C.B. Terlenka y ocho encuentros de sancin para el jugador agresor en cuestin. Nada ms. Aunque el Sagrat Cor reclam y subray que los Mossos ya actuaron en otro partido del mismo equipo esta temporada.

La entrada a las instalaciones donde se produjo la agresi

La entrada a las instalaciones donde se produjo la agresin.GORKA LEIZAARABA

Estamos colaborando con los Mossos y el chaval sancionado no est viniendo a entrenar. Lo que hizo es grave, pero es un cro de 16 aos, no lo podemos sentenciar, dice Jos Sandoval, directivo del Terlenka, pero la vctima, L.F. no est de acuerdo. Quien me peg va a poder jugar antes que yo y, adems podr estar en el partido de vuelta. Despus de todo, este mismo ao vamos a volver a coincidir en un campo de ftbol. No lo entiendo, seala.

Todas las agresiones, en el ftbol

Lo que le ocurri es otro ejemplo ms de la lacra que ensucia al ftbol, que ennegrece su ambiente desde la lite hasta las categoras inferiores. Los datos son alarmantes y, pese a las campaas, no mejoran. Segn el recuento de la Guardia Civil para la Comisin Estatal contra la violencia, el racismo y la xenofobia y la intolerancia en el deporte, en la temporada 2018-2019, la ltima con datos, hubo agentes en 9.118 partidos no profesionales, 6.362 de ftbol y 2.756 de otros deportes y casi todos los incidentes registrados, un 98,8%, fueron en el ftbol. En concreto actuaron en 174 encuentros y slo dos fueron de otro deporte, , el baloncesto. La mayora de veces (107) tuvieron que proteger al rbitro, aunque tambin se contabilizaron muchas agresiones entre espectadores (45) y, como en el caso de L.F., de espectadores a jugadores o viceversa (20).

El resumen anual de la Oficina Nacional de Deportes de la Polica Nacional, que slo acta en eventos profesionales, tambin desprende nmeros parecidos: la temporada pasada, la 2021-2022, expulsaron de las gradas a 593 espectadores y detuvieron a 93 y todos estaban viendo ftbol.

“En el basket no tendra problemas”

Es deprimente que para jugar al ftbol tenga que pasar por esto. Si me fuera al basket no tendra estos problemas, seala el agredido, L.F., que aos atrs ya dej un club para huir de su ambiente competitivo y regresar al colegio. A m porque me encanta el ftbol. Si alguien se apunta por ver qu tal, sin tanta pasin, no dura ni un ao. En cada partido recibo insultos, amenazas… me dicen de todo, aade desprotegido pese a la evolucin de la legislacin.

Segn los artculos 47 y 48 de la Ley de proteccin integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, la llamada Ley Rhodes, aprobada en 2021, todas las entidades implicadas -federaciones, clubes…- tienen tres obligaciones especficas: la formacin de los profesionales que trabajan con los nios, contar con un delegado de proteccin y elaborar protocolos que aborden la discriminacin, los insultos y la humillacin en contextos deportivos.

En la mayora de casos no se cumple ninguno de los tres requisitos y eso acaba en un entorno agresivo, cuando no violento, y, al final, en incidentes y hartura. Un estudio conjunto de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla y la Universidad de Huelva, revel que un 40% de los adolescentes abandonan el deporte entre los 12 y los 14 aos -un 48% en el caso de ellas, un 33% de ellos- y concluy que la causa principal era el impacto del entorno deportivo en su autoestima.

Despus de todo lo que ocurri, de ir al hospital y a los Mossos a denunciar, llegamos a casa a las 12 de la noche, nos sentamos en el sof y le dije a mi hijo: ‘Me hars feliz el da que dejes el ftbol’, recuerda la madre, Patricia, que, al parecer, no ver sus deseos cumplidos: l quiere volver a jugar y lo har. Pero tendr que pasar unas semanas por rehabilitacin y le costar poner la mano. Ya le he dicho que es libre de jugar de nuevo, pero no quiero que comparta campo con alguien que le ha pegado una patada en la cabeza.