Los viajes en coche se hacan largos para un nio de 12 aos. Haba que recorrer ms de 100 kilmetros en cada partido y cada entrenamiento. Aquella rutina supona ms de una hora al volante para Berthold Kimmich, su padre, que haba cambiado los turnos en el trabajo con tal cumplir con la formacin del pequeo Joshua. A menudo no quedaba ms remedio que turnarse con otros familiares del equipo, pero Beppo aprovechaba cada minuto. Mientras conduca reiteraba sus mensajes al chaval, ms bajito y enclenque que sus compaeros, pero capaz de procesar mejor que el resto. Desde Bsingen, un pueblo de poco ms de 3.000 habitantes, hasta las instalaciones del VfB Stuttgart, Joshua no slo aprendi las leyes fundamentales del ftbol, sino que fue construyendo unos lazos que jams se quebraran. Nadie iba a cuidarle mejor que su familia. Ningn tcnico de la cantera podra motivarle como su padre, cuyo fuerte carcter ya se haba ganado cierta fama por los contornos. Hoy, casi dos dcadas despus, Kimmich sigue sin representante. Su ficha anual ronda los 20 millones de euros y su vnculo con el Bayern expira en junio de 2025, pero nadie, salvo l y los ms cercanos, tomar decisiones en su nombre.
Durante aquellos trayectos en coche, Beppo hablaba sin cesar a su hijo de un mediocentro zurdo llamado Krasimir Balakov, el antiguo dolo de la hinchada del Stuttgart, considerado el mejor futbolista blgaro de la historia, por detrs de Hristo Stoichkov. Joshua idolatraba a Zinedine Zidane y Xavi Hernndez, aunque durante los Mundiales slo tena ojos para Bastian Schweinsteiger. Pese a su notoria inferioridad fsica, Joshua siempre quiso sentir que el juego pasaba por sus pies. Desde muy nio se sinti centrocampista, no lateral derecho.
Y cuando aterriz en Leipzig, con 18 aos, ni siquiera intua la dureza de la Dritte Liga, la tercera categora alemana. Cada partido se resolva en los duelos areos, las disputas a ras de hierba, los pelotazos en largo… Adems, desde haca tiempo arrastraba molestias de pubis. Todos le superaban en altura y velocidad y l se senta un alfeique. “Me decan que el salto haba sido demasiado grande, que me iban a devorar. Me sent muy decepcionado y enfadado. Desde entonces slo quise demostrar lo equivocados que andaban”, admiti, durante una entrevista con Sports Illustrated.
“Un absoluto profesional”
Si no llega a ser por la paciencia de Ralf Rangnick, mximo responsable tcnico del Red Bull, nunca hubiese podido llamar la atencin de Pep Guardiola. El Bayern pag 8,5 millones de euros por un chico de 20 aos del que Marcus Sorg y Horst Hrubesch, desde las divisiones inferiores de Alemania, ya hablaban maravillas. Su pasin desbordante en los entrenamientos, su deseo de aprender, encandilaron a Guardiola.
Un material tan dctil resultaba demasiado tentador para el tcnico espaol, que empez a alternarle como central y pivote defensivo, con algunas apariciones espordicas en el lateral o el flanco derecho del ataque. La riqueza tctica del Bayern quedaba patente con varios cambios de sistema en un mismo partido. Incluido aquel 0-0 en Dortmund, cuando Guardiola dedic una inolvidable reprimenda a Kimmich por no haberse puesto de acuerdo con Mehdi Benatia para tapar el vaco dejado por Xabi Alonso durante los minutos del aadido.
“Es un absoluto profesional, un monstruo de la mentalidad. Siempre est en el partido y nunca se rinde. Presiona como nadie, aunque le sobre calidad con el baln”. El elogio de Hansi Flick compendia un peculiar modo de entender la profesin. El mismo que le haba transmitido su padre, cuando le insista en que golpeara con los dos pies en el jardn de casa. “Rendirse nunca fue una opcin. Hasta el da de hoy, mi lema es creer siempre en m mismo”, sostiene durante uno de los captulos del documental de Jan Mendelin para el diario Bild. En otro episodio comparte entrenamiento con Tommy Haas, ganador de 15 torneos de la ATP y ex nmero dos del circuito. El dominio mental propio del tenis sigue muy vigente para Kimmich, que an hoy festeja los goles con el ndice en la sien, al modo de Stan Wawrinka.
Lateral en la sexta Champions
Kimmich marc en sus dos ltimas visitas al Bernabu, durante los cuartos de 2017 y las semifinales de 2018, pero slo tras regresar al lateral derecho, cubriendo la ausencia del lesionado Benjamin Pavard, pudo al fin alzar la sexta Copa de Europa del Bayern. Desde aquella fase final a puerta cerrada en Lisboa, su liderazgo en el vestuario se ha multiplicado. All donde otros prefieren la discrecin ante los micrfonos, Kimmich se descuelga con una feroz autocrtica. “No es de los que hablan mucho y luego no dicen nada. Se pone a s mismo bajo presin, pero tambin parece dispuesto a cumplir con lo que exige a los dems. Y eso me gusta”, elogiaba el ex presidente Uli Hoeness.
Desde que en el verano de 2015 se ejercit por primera vez en las instalaciones de Saebener Strasse, bajo la tutela de Philipp Lahm y Manuel Neuer, comprendi el papel de los veteranos a la hora de mantener la cultura ganadora del Bayern. Y eso fue, precisamente, lo que se ha propuesto con Jamal Musiala. Despus de cada partido, Kimmich enva mensajes de WhatsApp a sus compaeros, sea con cumplidos o con crticas. Es su manera de ganarse el respeto. No conviene enfadar al lder del vestuario, aunque tenga esa cara de nio.

