Lleva un tiempo comprender que aficin casi nunca es sinnimo de satisfaccin. El aficionado de verdad lleva sus colores como el cofrade su paso, y en la encrucijada de cada partido encuentra mucho antes razones para el sufrimiento que para el disfrute. El madridista fetn, que conoce como nadie el hbito feroz de la victoria y colecciona ms ttulos de los que caben en un museo descolonizado, en realidad se siente incmodo en vsperas de disputa
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