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La temporada del Manchester City no le permite prescindir de jugadores que son la clave de bveda del equipo de Pep Guardiola. Ya est siendo duro sobrevivir a la ausencia de Rodri como para tener que hacerlo tambin a la de Haaland… en el Santiago Bernabu. Les toc hacerlo, esforzarse en evitar ser sepultado por el maremoto desatado por el Real Madrid que quera enterrar una era y evidenciar que, ni con dinero, encuentra el City la medicina que le cure su envejecimiento.

Ni Guardiola lo oculta. “Hemos sido un equipo cojonudo, pero este ao, por muchsimas razones, hemos perdido esa contundencia. Las cosas no son eternas”, dijo el tcnico antes de recordar los mritos de su equipo en los ltimos aos y de dejar claro que puede ser el fin de un ciclo, pero no del suyo en el banquillo. “S tengo fuerza para quedarme, s tengo ganas de seguir, s”, confes en declaraciones a Movistar.

La tarea titnica de la remontada “ante el mejor Real Madrid que me he encontrado en aos”, dijo el entrenador cataln, se le complic al City desde antes de saltar al campo cuando se comprob que el noruego no estara en el once.

La estadstica, en este caso, estaba reida con el estado de nimo. Marcaba que el City solo haba perdido tres partidos cuando el gigantn no era titular y ninguno en la Champions. Pero era otro City, aquel poderoso que no tena la mandbula de cristal. El actual, donde a veces, solo a veces, brillan el noruego, Gvardiol y empieza a dar fogonazos Omar Marmoush, no puede permitirse el lujo de no amenazar con su mejor delantero.

Justific Guardiola la suplencia de Haaland en que se senta mal, sin ms detalles, pero es que ni siquiera toc pelota en el rondo de suplentes del calentamiento. No pareci ms que un susto el problema en la rodilla que sufri en los minutos finales del duelo ante el Newcastle, pero puede andar entre algodones porque si la empresa en el Bernabu era temible, el domingo en la Premier espera el Liverpool.

Lo cierto es que sin Haaland en el campo, el City no tir entre los tres palos de Courtois en toda la primera parte y vio cmo Mbapp le haca jirones para convertirse en jugador que ms goles le ha marcado igualando a Messi (7) y superando a Benzema (6). Nunca ha tenido el noruego una noche dorada ante el Real Madrid y le toc asistir como espectador a la coronacin del francs.

Le cost cuatro minutos desnudar a los centrales, y a Ederson, para empinar a proeza. Y, para colmo, al City le lleg otro golpe en forma de lesin de Stone. Dos mensajes de desaliento antes de que se cumplieran diez minutos de un partido que se converta en imposible. Como toda la temporada, desgraciada, aciaga. Esquiv de milagro la deshonrosa eliminacin sobre la bocina de fase de liguilla, pero el cruce contra el Real Madrid aventuraba lo peor.

Erling Haaland, en el banquillo.

Erling Haaland, en el banquillo.kiko huescaefe

Si tras el primer gol nada haca pensar que Guardiola pudiera evitar salir del Bernabu con su tercera derrota europea, el segundo antes del descanso lo confirm. Al tcnico le toc hacer un ejercicio de resignacin viendo cmo su equipo hasta caa en fuera de juego en jugadas a baln parado. Era un City desconocido al que dos de sus archienemigos europeos, PSG y Real Madrid, lo convirtieron en vulgar endosndole goleadas vergonzosas.

Fue un ttere en manos de los blancos toda la eliminatoria, aunque por momentos se sostuvieran en el Etihad. Pero el Bernabu son palabras mayores. No pudo arrebatarle el control del baln a los blancos y tampoco asfixi para recuperarlo como sola hacer. A eso se suma que cuando lo tuvo, lo manej al trantrn, muy lejos de las zonas de peligro y sin conseguir que llegara a las botas de Savinho, Foden o Marmoush. Los tres fueron fantasmas hasta el aadido, cuando el egipcio estrell una falta que escupi el poste pero reba Nico para marcar un gol estril.

Imposible focalizar de dnde naca la mediocridad de los mancunianos. Fall la defensa, Nico Gonzlez y Gndogan fueron incapaces de incomodar a Tchouamni y Ceballos, y el Madrid tocaba arrebato con suma comodidad para encerrar a rival deseando que el colegiado rumano Kovacs acabara con el sufrimiento.