Fue un 13 de julio de 2023 cuando Santiago Mourio (Montevideo, 2002) pisaba por primera vez una sala de prensa europea. Era un chaval desgarbado de 76 kilos y mucha timidez. “Tena miedo de decir una cagada”, revela entre risas el futbolista a EL MUNDO. Su novia, ahora mujer, Delfi, estaba entre el pblico y los periodistas esperaban entre los asientos del Metropolitano escuchar al chaval que deba continuar la saga de aguerridos centrales uruguayos en el equipo rojiblanco con Godn y Gimnez como principales bastiones. “Ella me dijo que me vio muy nervioso”, re de nuevo.

La llamada haba llegado tras varios aos en Nacional y uno en Racing, que le rescat de una lesin de menisco en la que le hizo clic la cabeza. En su caso no fue para desanimarse en su sueo de ser futbolista, sino todo lo contrario, aumentar el convencimiento de que se era exactamente y su camino. Un camino para el que quem todos sus puentes. “Dejar los estudios fue una decisin ma ya que vi que tena oportunidades de llegar a Primera divisin. Obviamente, hoy mirando de otro lado sali bien, pero tambin pudo salir mal… cuando uno es ms chico tiene otra cabeza”, reflexiona.

Si alguna vez te lo dicen tus hijos, cmo te lo tomaras?
Yo no los dejo (risas).

As Santiago Mourio dejaba Montevideo, con la ilusin y el miedo, dejaba a sus padres llorando en casa para coger el vuelo que le llevara a Europa, el dorado para muchos futbolistas uruguayos. “Saba que el ftbol europeo era muy difcil, que iba a un campeonato grande y que los jugadores se cuidan mucho ms que en Sudamrica, que haciendo las cosas como all, no te da, tienes que elevar el nivel”, apostilla. Lo haca, adems, a un equipo que llevaba seis temporadas seguidas jugando Champions y, en una de ellas, ganando tambin la competicin domstica. “Que un equipo as se interese por ti y te quiera comprar, fue algo muy lindo y que voy a recordar siempre”, rememora el defensor.

Entrenamiento del futbolista uruguayo.

Entrenamiento del futbolista uruguayo.Alavs

Pero el sueo no fue tan dulce. A los entrenamientos dursimos que le esperaban en los ngeles de San Rafael sigui un mes de convivencia en un hotel donde a l y a su chica le coman las paredes. Y todo, adems, con la certeza de que, pese a su ilusin, tendra que buscar minutos lejos del Metropolitano. “No me doli, porque tambin yo tena ganas de salir para jugar”, explica Mourio.

Entonces lleg lo que para el central fue “esa mili que dicen es muy necesaria” tras salir cedido al Zaragoza, donde se despidi encima marcando, y en una ciudad en la que dej grandes amigos a los que visit recientemente. Y luego le compr el Alavs, que le segua desde su etapa en Uruguay, aunque el Atltico se guard una opcin de recompra. “No le reprocho nada al Cholo, al contrario, desde que llegu al club me trat igual que a todos y me ha enseado muchas cosas”, admite el futbolista.

Tras salir de Uruguay hacia un equipo que viva en Champions y aspiraba a ttulos a otro cuyos objetivos son mantenerse en Primera y jugar con esa presin. “Cuando juegas por el descenso, sabes que un error te condena, es un cmulo de cosas juega mucho con la cabeza y que si no ests fuerte, te puede pasar factura”, explica el futbolista. Afortunadamente, su ltimo triunfo ante la Real Sociedad les hace depender de s mismos, aunque las cosas podran cambiar este sbado ante, precisamente, el Atltico de Madrid. “Van a buscar quedar los ms arriba posible y no van a venir como si no se jugaran nada”, apunta el defensa que, promete, no est pensando en volver a la disciplina rojiblanca aunque “sera lindo” sino puramente en salvarse con el Alavs.

El defensa camino de una concentraci

El defensa camino de una concentracin.Alavs

De bajar volvera a una categora “ms aguerrida” como comprob con el conjunto mao y en la que apenas hay tiempo para girarse porque es un ftbol ms fsico donde siempre “tienes a alguien encima” y donde pudo comprobar, de primera mano, donde la igualdad es tal que no es raro que el ltimo gane al primero, “algo que no ocurre en Primera”.

Lo cierto es que al futbolista uruguayo, ya de por s disciplinado y con la cabeza bien amueblada, se toma muy en serio su profesin. Ha ganado seis kilos de msculo, se ha esmerado en mejorar tctica y tcnicamente y hoy es uno de los bastiones del Chacho Coudet en la zaga del Alavs. Ha jugado completos ocho de los ltimos nueve partidos de los babazorros y el noveno no pudo por acumulacin de amarillas.

Cuando termine la Liga, Santiago Mourio espera tener dos cosas que celebrar, la permanencia con el Glorioso y su aniversario de boda. Un ao ya casado, con 22 se jur amor eterno, con la persona “que le aguanta todos los malos pensamientos”, que lo dejo todo por l y con la que lleva cinco felices aos juntos disfrutando y viendo ftbol, uruguayo o el que toque. “A mi mujer le gusta ms ver el ftbol que a m”, cuenta el jugador entre risas.

Mourio es una metralleta ante preguntas rpidas. Entre Messi y Kike Garca no duda en elegir a su compaero, aunque le cuesta ms escoger el mate antes que las milanesas. Es un acrrimo jugador de Playstation antes que ver el mvil, que se le olvida constantemente. Preferira tener un nio a una nia, porque ya tiene una sobrina y, aunque haya hecho sus pinitos en el baloncesto, el ftbol es su profesin, su sueo y su primera prioridad.