Luis es nombre de reyes en el pas que sublima la repblica. Los Luises de Francia fueron prcticamente una veintena, incluido Luis Felipe I, de la Casa de Orleans, que rein durante un breve periodo, conocido como la Monarqua de Julio, antes de abdicar y dar paso, en 1848, a la creacin de la Segunda Repblica Francesa. Desde Luis I el Piadoso, los franceses tuvieron de todo: Luis II el Tartamudo, Luis V el Holgazn, Luis VI el Gordo, Luis XI el Prudente o Luis XII del Pueblo hasta el gran Luis XIV o Rey Sol, cuyo reinado, de 72 aos, fue el ms largo de la historia y marc un tiempo de esplendor militar, adems de reorganizar administrativamente el pas y aplacar a la nobleza en favor de la poltica. Tambin llev el centralismo y el absolutismo al extremo, con el lujo de Versalles como metfora. Luis XV, su nieto, fue su nmesis, un desastre, y Luis XVI acab por pagar los desmanes heredados y propios en la guillotina. La restauracin trajo a otro Luis, un Borbn, pero la fascinacin por la Revolucin haba cambiado a Francia para siempre. El pas de todas las revoluciones, la burguesa, la estudiantil y hasta la sexual, vive otra en el ftbol de la mano de un Luis que no llega de Versalles. Es un sans-culotte del ftbol y la Champions, su Bastilla.
La seduccin que produce Luis Enrique en Francia no tiene que ver nicamente con su trabajo en el PSG, a un paso de clasificarse para la finalsima de Mnich, si es capaz de hacer valer su ventaja sobre el Arsenal (0-1)m en la vuelta de las semifinales. Los resultados provocan crtica o reconocimiento, pero con el asturiano existe identificacin merced a su personalidad en un pas que ama la rebelda, la irreverencia. Ms que un pas, una ciudad: Pars. Luis Enrique es perfecto, porque es provocador y soberbio, y eso, unido al xito, encaja bien con la ciudad, dice el filsofo y editor Thibaud Leplat, profesor en el Liceo Internacional de Madrid.
Existe una fascinacin entre la intelectualidad francesa por los personajes irreverentes, provocadores, y Luis Enrique lo es, aade Leplat. Es patente en la literatura, desde Simone de Beauvoir a Michel Houellebecq, pero tambin en el cine y hasta en el ftbol. Uno de los jugadores ms contraculturales y antisistema de la historia fue el francs ric Cantona, nieto de un exiliado de la Guerra Civil espaola. Canton era la revolucin en carne y hueso contra cualquier forma de poder, incluidos los del propio ftbol que adoraba y le encolerizaba.
Luis Enrique da instrucciones, junto a Arteta, en Londres.EFE
Canton acab por pasarse al cine, aunque jams jug en el PSG, en cuyo origen se implicaron muchos personajes de la farndula, humoristas y actores como Jean-Paul Belmondo, uno de los canallas de la ficcin. El entrenador Luis Fernndez o David Ginola fueron en el campo fieles a esa condicin que encaja con el carcter del espaol. “Es un club latino, mediterrneo, en el Pars que buena parte de Francia mira con desdn por el centralismo, porque para todo hay que pasar por la capital. Eso tambin contribuye a ser un club ms odiado y a convertir cada partido en Estrasburgo, Lille, Niza o Marsella en choques con mucha tensin, algo a lo que se adapta bien un carcter frontal como el de Luis Enrique”, contina el profesor de filosofa afincado en Espaa.
Cualquiera que represente la revolucin es, asimismo, adorado, porque la Revolucin no es nicamente un periodo de nuestra historia, sino parte de la idiosincrasia de Francia. Hasta Emmanuel Macron ttulo su autobiografa Rvolution, aunque realmente su revolucin no sea tal. En cambio, Luis Enrique, de alguna forma, ha impuesto la suya en un club sometido al dictado y los caprichos de las grandes estrellas, prosigue Leplat.
El PSG al que lleg era, en realidad, un Versalles de futbolistas siempre adocenados por el lujo, desde Ibrahimovic hasta Messi, y donde slo exista un Rey Sol: Kylian Mbapp. Cuando se march, Luis Enrique dijo que el PSG jugara mejor sin el actual delantero del Madrid. Una declaracin ms que provocadora, temeraria. El tiempo ha demostrado que tena razn. Se ha producido un efecto liberador con su marcha de Pars. Liberador para todos, el entrenador, el resto de jugadores, la hinchada y hasta los propietarios qatares, que ahora estn encantados con Luis Enrique, aunque los inicios fueron difciles, recuerda Leplat.
Mbapp, en un partido con el Madrid en el Bernabu.EFE
Broncas a Mbapp, Dembl o Asensio
El asturiano mantuvo su dialctica habitual con los periodistas, una frontalidad que, unida a la irregularidad inicial del equipo, gener muchas crticas en su contra. A pesar de alcanzar las semifinales de la Champions, la temporada pasada, la forma de caer ante el Borussia Dortmund aument la sensacin de impotencia en un momento de depresin por la prdida de Mbapp, que meses atrs haba comunicado al club su decisin. El documental No tenis ni puta idea, sobre la figura del asturiano y su mtodo de trabajo, realizado el pasado ao por Movistar, no tena inicialmente compradores en Francia, al contrario que en otros pases. Esas voces crticas volvieron a arreciar ante las dificultades en la fase previa de esta edicin de la Champions, pero a partir de noviembre, con el despegue del equipo, todo cambi y el documental, finalmente estrenado, arras.
Michael Jordan coga de los huevos a sus compaeros y se pona a defender como un hijo de puta. Te vas a pegar todo el partido presionando a Cubars, a Ter Stegen y volviendo rpido… Para ser un lder, dice Luis Enrique a Mbapp en una escena recogida por el documental. Hiperactuada o no, ha habido muchas broncas ms. Mbapp se march a un lugar donde presionar no es una obligacin, no por ahora, y tambin lo hizo Asensio, pese a pedir al asturiano discutir el problema en grupo. De eso nada.
Ni siquiera Dembl, al que llam personalmente para que dejara el Barcelona y fichara por el PSG, se libr de sus medidas disciplinarias por no respetar normas que el tcnico considera claves para el crecimiento del equipo. Dembl fue una peticin expresa que Luis Enrique hizo a NasserAl-Khelaifi al llegar al club, la temporada pasada. Un futbolista de una verticalidad tan mortal como incomprensible, algo que conecta con el pasado como jugador del asturiano, delantero en el Sporting, lateral en el Madrid y prcticamente extremo en el Barcelona, pero siempre en vertical.
Dembl celebra su gol en Londres.EFE
La salida de Mbapp tras las de Neymar o Messi, converta al ex azulgrana en la gran referencia. Por ello, su cada de la convocatoria antes de jugar en el Emirates, durante la primera fase de esta Champions, desat una crisis. Lo volvera a hacer, dijo Luis Enrique, pese a caer (2-0). Ousmane no tiene un problema conmigo, es un problema de sus obligaciones con el equipo, aadi. El delantero acudi a pedir disculpas al tcnico. Meses despus, en el mismo escenario, el titularsimo Dembl cobraba la valiosa ventaja de la semifinal.
El tcnico ha conseguido optimizar las cualidades de Dembl, al que suele llevar al centro para dejar las bandas a Barcola o Dou, el gran talento que viene. El crecimiento individual de todos los jugadores ha sido enorme, y la prueba est en el mediocentro Vitinha o hasta en la renovada confianza del gigante Donnarumma. Hay equipo y hay juego, “el mejor de la historia del PSG”, segn concluye en Francia, claro, pero lo que verdaderamente hay es un liderazgo desconocido, que asombra e inquieta a los dueos qatares, y enamora a los parisinos. C’est la rvolution.





