El vigilante de seguridad de la Ciutat Esportiva del Barcelona se levanta de golpe del asiento, sorprendido, al ver aparecer, todava en la oscuridad, a Hansi Flick. Son las siete de la maana. No ser la primera vez. Tambin lo hacen otros de los trabajadores ms madrugadores de la ciudad, una hora antes, al cruzarse al entrenador alemn mientras pasea a su perro por la Diagonal. Si alguien lo identifica, no regatea una sonrisa. Nada ms.

Flick escogi vivir en una zona cntrica, nada de una casa a las afueras, a orillas del mar, como buena parte de los jugadores, para tener fcil salida hacia Sant Joan Desp, donde se ubica la Ciutat Esportiva, y acceso rpido a Montjuc o el Camp Nou. Flick no pide a nadie llegar a las siete de la maana, pero exige que todos los jugadores estn preparados cuando aparece para dirigir el entrenamiento. Un retraso, por mnimo que sea, implica el correctivo que ms duele. Nada de multas que en los vestuarios de lite se abonan entre risas para despus pagar una comilona. No. Lo que duele es la suplencia. Que se lo pregunten a Kound o Iaki Pea. Lo que podra parecer el castigo propio de un sargento de hierro, de un lder inmovilista, es, segn el alemn, todo lo contrario, una forma de cohesionar al grupo, porque llegar tarde es una falta de respeto con el trabajo y con los compaeros.

La norma es la primera piedra del ecosistema emocional construido por este alemn de 60 aos en muy poco tiempo, y que es la base del xito del mismo equipo que tena Xavi Hernndez, salvo por la llegada de Dani Olmo, con un rol, por ahora, circunstancial. Los mismos jugadores, entonces adocenados y pasivos, juegan, hoy, posedos por un frenes incontenible. La norma es la armadura del respeto, con el respeto aparece el dilogo y el buen dilogo permite liberar las pasiones. Son los elementos clave en esta reconstruccin de Flick, con la aportacin de una preparacin fsica ad hoc, y un sistema tctico de riesgo que slo es posible ejecutar si se cree en el entrenador sin fisuras. En la Lnea Maginot del alemn, una duda es un gol.

Los antecedentes del Bayern

El castillo de las emociones edificado en Montjuc reproduce en buena parte la obra de Flick en el Bayern. Si a Barcelona lleg para sustituir a un entrenador confundido y desbordado, a Mnich lo hizo para relevar a otro, Nico Kovac, distanciado y enfrentado a los futbolistas. Conquist el triplete en su primer ao (Bundesliga, Copa y Champions), y al siguiente ao complet la obra con las dos Supercopas y el Mundial de Clubes. El Inter le ha privado de reproducir ese primer ao en Barcelona.

Segundo de Joachim Lw en la seleccin alemana desde 2008, cuando vio desde el banquillo cmo el gol de Torres decantaba la Eurocopa para Espaa, hasta el ttulo mundial, en Brasil, el parecer de internacionales como Neuer o Mller, enfrentados a Kovac, allan su llegada al Bayern. En semanas, la atmsfera cambi. La puerta del mster siempre est abierta. Tiene una manera muy positiva de liderar al equipo, nunca haba visto nada igual, declar Alaba, actual jugador del Madrid, a Kicker. La relacin despertaba admiracin, asimismo, puertas afuera. Sabe cmo convencer a los jugadores y hacerlos sonrer, deca una leyenda, Lothar Matthus.

Flick abraza a Raphinha tras el cl

Flick abraza a Raphinha tras el clsico.Joan MonfortAP

Esa parte de su trabajo haba dejado huella en Alemania. Tanto es as que cuando Joan Laporta, convencido de que deba fichar a un tcnico de la nueva escuela alemana tras su regreso a la presidencia, fue en busca del orculo de Ralf Rangnick, hoy seleccionador austriaco, encontr la misma conclusin. Laporta le habl de Jrgen Klopp, Julian Nagelsmann, Thomas Tuchel y el propio Flick. Rangnick explic que el juego ofensivo de todos ellos poda encajar en el Bara, pero distingui una cualidad en Flick: la capacidad de construir equipos y trabajar con los jvenes. Obligado a mirar a la cantera por la crisis, Laporta lo tuvo claro. Sin embargo, el presidente cedi ante un barcelonismo que se inclinaba por Xavi Hernndez, el hijo prdigo, ante la nostalgia del paraso perdido. Cuando, tres aos despus, tuvo que relevar al cataln, no dud, favorecido, adems, por la mala experiencia de Flick en la seleccin, donde le falt el da a da con el jugador.

Tarde para Joao Flix

Cuando Deco y Bojan Krkic fueron a entrevistarse con el alemn, en Londres, la sorpresa fue que tena una especie de archivo con los futbolistas azulgrana. Habra querido disponer de Joao Flix, al que crea que poda sacar partido, pero ya era tarde. Lo primero que traslad es que para la velocidad que necesitaba el Bara no era adecuado Gndogan. Volvi al City.

Durante las negociaciones, Flick pidi llegar con sus ayudantes. El primero, Marcus Sorg, su segundo, que como seleccionador sub-19 gan un Europeo despus de eliminar a la Espaa de Luis de la Fuente. Tambin Heiko Westermann y Toni Tapalovic, durante ms de 10 aos preparador de porteros en el Bayern pero en el Bara dedicado a la tctica y jugadas de estrategia. Deco acept, pero le dijo que el club haba tomado ya una decisin acerca de la preparacin fsica. Se hara cargo Julio Tous, que haba trabajado con Antonio Conte en la Juventus, el Chelsea y la seleccin italiana. El ritmo de los equipos de Conte era frentico. Flick acept. Tras el 7-0 al Valladolid, el 31 de agosto, llam al director deportivo y le agradeci la decisin. Es difcil encontrar a un tcnico con el que tengas una sintona tan grande y puedas influir en todo, dice, a su vez, Tous, que presume de hacer que sus jugadores corran como caballos.

El da de ese 7-0, Flick tuvo un aparte con Hctor Fort para explicarle por qu no le haba dado minutos, pese al marcador. Lo mismo ha hecho con Lamine Yamal o Gavi en otras situaciones, especialmente con los jvenes. Tambin con Iaki Pea, que perdi su lugar por Szczesny. Manda y decide, pero explica las razones, y negocia si lo cree oportuno, como cuando Araujo y Raphinha, capitanes, le pidieron volver de la Supercopa en la misma noche del ttulo, al contrario de lo planeado. Acept antes de jugar con el Madrid. Arrasaron. No han dejado de hacerlo, implicados en la aventura de un personaje camuflado en su ingls traducido puertas afuera, pero que entrena las emociones como ninguno.