Es difcil domesticar al Bara, arrebatarle esa alegra feroz que imprime al juego cuando la pelota pasa por sus botas, pero el Newcastle encontr durante muchos minutos la criptonita que anula sus poderes hasta que apareci un antihroe. Repudiado en Manchester por el United, no alcanz la redencin en Birmingham y lleg a Barcelona buscando una paz que emergi en St. James. Marcus Rashford se agigant para rescatar a un Bara sin brillo, que achic agua para sobrevivir durante demasiados minutos, agarrado a Joan Garca y a la fe del britnico, otro jugador rescatado por Hansi Flick que se revela ante la ltima oportunidad. [Narracin y estadsticas: 1-2]
Nunca le perdi la cara a un partido tosco, en el que el Newcastle eligi el camino que haban transitado otros equipos en este arranque de campeonato sin que les llevara a ninguna parte, pero Eddie Howe lo perfeccion. Prepar a sus urracas para conseguir que los azulgranas no gobernaran el juego. La frmula era tan sencilla como difcil de mantener conforme corriera el reloj: ahogar a los cerebros del Bara. Los ingleses no se parapetaron en la frontal, esperando contener a un rival capaz de desatar un vendaval con un toque de Pedri o Fermn. Fueron a buscarlos desde el inicio, buscando la incomodidad y la duda. Gordon fue el primero que se plant ante Joan Garca en el minuto cinco, y despus Barnes le oblig a hacer la primera gran parada, aunque partiera de un ajustado fuera de juego. Hansi Flick empez a ver cmo su equipo sufra para sacar la pelota jugada bajo el hostigamiento permanente.
No err el Bara en toda la primera parte, pero tampoco asust. Con el mediocampo, no el rea, sino 20 metros antes, poblado de rivales, las barras blanquinegras de las camisetas del Newcastle se convirtieron en barrotes que encerraron las ideas de Frenkie De Jong, el ojo de Pedri para encontrar agujeros de fuga y la electricidad de Fermn. Si por la medular no pasaba ni el aire, haba que encontrar el camino por las orillas. Y ah se esforz Marcus Rashford para que no pesara la ausencia de Lamine Yamal.
Lo intent el ingls sin desfallecer una y otra vez, como si tuviera claro que, por insistencia, llegara el premio. Flick le haba hecho un hueco, haciendo saltar a Raphinha de banda y l no iba a desaprovecharlo. Lo demostr cuando busc y biciclete ante Trippier sin poder tumbarlo. Poco ms pasaba y era mal sntoma que al Bara le costara un cuarto de hora hilvanar una jugada. Ni podan hacer correr la pelota ni ganaban a los ingleses por velocidad en las contras. A veces lograban sacar un centro, como el de Raphinha a la cabeza de Lewandowski que el polaco no conect ante la salida de Pope. El propio brasileo prob tambin de testa a centro de Rashford.
Mientras, el orden de las urracas lo rompa Elanga, martirio de Gerard Martn en el costado izquierdo. Arm una contra ortodoxa, de ftbol antiguo, para plantarse en el rea y buscar a Barnes en la otra banda para que la enganchara. Salv Joan Garca con el pie un golpeo que ola a gol. El guardameta fue el seguro al que se agarr un Bara desbravado ante los rejonazos de un rival que dejaba una incgnita: si podra mantener esa tensin todo el duelo.
El paso por el vestuario no dibuj un panorama distinto en la segunda parte. El Newcastle sigui a lo suyo: morder, tapar y correr. No era un planteamiento de equipo menor, porque con cada pelota haca rugir a St. James Park. Sin embargo, no lograba finiquitar a su rival, que empez a brujulear hasta hallar el camino. Es verdad que primero prob Joelinton, a ver si su cabezazo sorprenda. La respuesta lleg al puro estilo Bara: una pelota de Fermn al borde del rea que filtr a Lewandowski y el polaco, sin opcin, se la cedi a Rashford. Su remate se estamp en la cara de Tonali. En el palco del estadio, el seleccionador ingls Thomas Tuchel ya tomaba nota de lo que su compatriota Flick poda acabar haciendo por los Three Lions.
No haba dicho su ltima palabra un futbolista errante que tiene que ganarse un hueco entre estrellas. En un partido gris, con mil cerrojos, apareci para cabecear con un pie en el punto de penalti un centro milimetrado. Por primera vez, el Bara haba tocado y tocado con paciencia cerca del rea, amasando De Jong y buscando la ruptura Kound para ofrecerle la asistencia perfecta.
Por si no era suficiente, volvi a aparecer. Con la certeza de que estaba sosteniendo al Bara, se plant en la medialuna para armar un latigazo cruzado que burl a Pope para abrir una distancia suficiente que ni siquiera el gol de Gordon en el 89 puso en riesgo. Nada eclips la noche en que Rashford permiti al Bara dar su primer golpe en Europa.



