El templo de La Congregación se convirtió en el epicentro de la devoción guadalupana

 

Howard Salas 

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Miles de personas se reunieron con el tradicional motivo de cantarle las mañanitas a la Virgen María. Desde las 22:00 horas, fueron pasando, ordenados y juntos, hacia el Templo de la Congregación, bajo las luces amarillas y ámbar de los puestos de comida, para llegar finalmente al Templo para, así, honrar a la Guadalupana.

Mientras avanzaban en dirección al altar, poco a poco entre todos se fueron rodeando, apretando, con una sensación de calidez, y hermandad que unía a los fieles. Toda la bóveda del templo estaba retumbando  por el canto ominoso de la Estudiantina de la UAQ.

A las 23:02, mientras la estudiantina seguía cantando para la Virgen, el Padre Juan Vega, se presentó, junto al altar, alegrándose de ver a tantos feligreses juntos para cantarle a la Virgen de Guadalupe. Poco después,  antes de las 23:30 el padre volvió a hablarle a la gente reunida, y celebró a la estudiantina por la importancia, que tiene para la ciudad con su valor histórico, así mismo el Padre continuó pidiendo a los creyentes que lo acompañaran en oración ante la cercanía de la medianoche todos los presentes se unieron con oración por la Virgen. 

Mientras el acto de la Estudiantina seguía con cantos eclesiásticos y clásicos para conservar la atmósfera de celebración. A las 23:43  el Padre Vega, permitió que un niño pasara al altar para que juntos gritaran “Viva la Virgen de Guadalupe” todos los asistentes siguieron juntos aquel clamor. 

Posteriormente, poco antes de las 23:50, el clérigo despidió a la Estudiantina  de la UAQ, dándoles su bendición y agradeciéndoles por tan bello acto que hicieron frente a la Santa María de Guadalupe, esto para proceder con una plegaria, que marcó a las personas presentes, pues, declaró que “México necesita de hijos de dios comprometidos que pongan su grano de arena para que el país esté en paz. Así debe estar nuestro país, unido”. Fue así que el sacerdote pidió que la Guadalupana nos concediera el país que merecemos. 

Finalmente, a las 23:57, el eclesiástico Juan Vega mandó la señal para que se prepare el campanazo de repique doble junto al Coro del Santuario, los creyentes se fueron preparando para cantar a Nuestra Virgen María. El ambiente se fue cargando de emociones de todos los presentes; hasta que, dando exactamente las 00:00 horas; sonaron las campanas junto al coro, todos cantaran con pasión por la advocación mariana del Tepeyac. Y juntos fueron entonando hasta que finalmente los cantos cesaron, y las campanas  y fuegos artificiales turbaron el Centro de Querétaro en conmemoración a la fiesta que acabaría hasta las 05:00 horas.