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En cada visita al Santiago Bernabu, el gran villano Guardiola siempre mea con la suya. Pero son tantas veces que ya le ha salido el chorro para todos lados. Ayer le toc sacar del pozo a baln parado un inicio de partido en el que se estaba llevando un buen revolcn de este Madrid que es como Dory en Buscando a Nemo, sin memoria ni para el xito ni para el desastre. Poda esperarse cualquier cosa y sucedi lo ms probable: que a los jugadores les entrara un poco de vergenza torera, que se agitaran, que Gonzalo lo ordenara todo un poco, que volviera a pasar la rbita del cometa Goes por la capital pero que acabase diluyndose el asunto sin mucha explicacin y con cierta fatalidad. Escalofriantes sntomas de empequeecimiento general.

Como el Madrid nunca entendi del todo por qu ganaba, no es fcil tampoco entender ahora por qu pierde. Sirve a medias la intuicin general del club: el ecosistema espaol conduce a la ruina. Pero ni el Florentino de los 2000, me temo, sera capaz de evitar que el camino de argentinizacin imparable del pas se lleve todo por delante. Tambin al ftbol y tambin a Real Madrid y Barcelona, como se llev a Boca y River. Cada vez que encaraba Doku tomaba sentido el Brexit y se achicaba la UE.

Los jugadores parecen conscientes de que el fatalismo no les salvar. Y no son tan estpidos como para pensar que podrn salir indemnes de formar parte de la plantilla que transform al Real Madrid ms ganador de la historia en un perdedor patolgico. El reto de triunfar aqu es tan grande porque despus del Madrid no hay nada. A quien lo logra, en su carrera ya slo le espera el declive. A quien no, el arrepentimiento. No hay tabla de salvacin: quien tenga la intencin de hundir el barco, debe saber que morir dentro.

Tambin Xabi Alonso, que necesita captar el mensaje del estadio, por fin con algo que decir. Los pitos a la triste intencin de llenar el equipo de jugadores-peonza fueron un pequeo brote verde. Endrick, el jugador-dardo por excelencia, mucho mejor.