Nayeli Hernández

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A las seis de la tarde en punto, cuando el cielo comenzaba a oscurecer sobre el Centro Histórico de Querétaro, una expectación colectiva se apoderó de las calles. Desde la esquina de Corregidora y Ángela Peralta aparecieron Melchor, Gaspar y Baltazar, anunciando con su paso el inicio de una de las tradiciones más entrañables para la niñez queretana.

El recorrido avanzó por las avenidas Corregidora y Juárez, escoltado por miles de familias que, entre risas y aplausos, daban la bienvenida a los Reyes Magos. 

Los niños, con globos listos para enviar sus cartas al cielo, levantaban la mirada con asombro mientras saludaban a los personajes bíblicos montados en sus animales gigantescos, que se detenían por momentos para regalar dulces.

La cabalgata se transformó en un desfile de colores y fantasía cuando aparecieron payasos, luchadores, personajes infantiles, zanquistas y autos iluminados con miles de luces, quienes acompañaron a los Reyes, creando un ambiente festivo que desbordó alegría en cada calle del primer cuadro de la ciudad. 

La música, los aplausos y los gritos de emoción marcaron el ritmo de una tarde que, para muchos pequeños, quedará grabada como un recuerdo imborrable.

La llegada de Melchor, Gaspar y Baltazar es, año con año, uno de los acontecimientos más esperados por la niñez, porque su visita no solo simboliza la cercanía del Día de Reyes, sino también la permanencia de una ilusión que se hereda de generación en generación y que convierte a la ciudad en un espacio de encuentro familiar.

El Patronato de las Fiestas del Estado de Querétaro, encabezado por Gloria García Alcocer, reiteró la invitación a las familias queretanas para vivir una noche de esperanza, sorpresas y alegría a través de la tradicional Cabalgata de Reyes; una celebración que permite a chicos y grandes convivir, saludar a los emblemáticos Magos de Oriente y disfrutar de los distintos contingentes que recorren el corazón de la capital.

Durante todo el trayecto, los dulces repartidos y las sonrisas compartidas confirmaron que la emoción de la infancia, esa que nace de la inocencia y la imaginación, sigue viva en las calles de Querétaro, cada vez que los Reyes Magos regresan para saludar a sus pequeños anfitriones.