Diego González 

Fotos: Diócesis de Querétaro 

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La madrugada de este domingo 18 de enero, cientos de peregrinos se dieron cita en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, la Congregación, para recibir la bendición de buen viaje en la edición 55 de la peregrinación mixta a pie de Querétaro a la Basílica de San Juan de los Lagos, un camino que inició el pasado 15 de enero en la parroquia de San Pedro, Toliman.

Lo anterior de acuerdo con información de la Diócesis de Querétaro, quien detalla que el subdirector espiritual de esta columna, el Pbro. Juan Angel Hernández de Jesús invitó a los peregrinos a tener presente que “partimos de nuestra casa, la Congregación, y vamos por los campos a nuestra otra casa la Basílica en San Juan de los Lagos”.

Por su parte, el director espiritual de esta romería, el Pbro. Raymundo Frausto Hurtado exhortó a los peregrinos a vivir este camino de fe sintiéndose transformados después del encuentro con Jesús y bajo las tres miradas de la Madre Santísima: Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de San Juan y Nuestra Señora de los Dolores, “son tres miradas pero un solo corazón”, dijo.

Posteriormente, el padre Martín impartió la bendición con el Santísimo Sacramento y la columna inició su peregrinar hacia el campo ubicado en Ejido Modelo, en la parroquia de los Beatos Mártires Mexicanos, donde el obispo de Querétaro, Mons. Fidencio López Plaza, presidió la Santa Eucaristía.

En la homilía pidió a los peregrinos que recuerden que no están en esta peregrinación por casualidad, sino que han sido elegidos y llamados por su nombre, que cada uno es peregrino en esta tierra y se debe pasar haciendo el bien hasta que el Señor llame a su presencia, se debe vivir como hermanos, dijo.

Al concluir la misa, el obispo invitó a vivir esta peregrinación con fe, esperanza y caridad, les dijo, además, “sientan sus pies y agradezcan la bendición de poder caminar, porque hay mucha gente que está enferma y ustedes tienen la bendición de contar con el instrumento de su vocación peregrina, unos pies sanos; saquen de su mente todo pensamiento negativo y que no permite ver las maravillas de Dios, que nuestra mente tenga solo pensamientos buenos y positivos, tengan un corazón limpio, libre de rencor y malos sentimientos”.