La empresa quiso pagar su vida con 15 mil pesos
Ella era el único sustento y dejó niños huérfanos
Es primero de mayo de 2026 y Marisela, trabajadora, madre de familia, no se encuentra disfrutando de su descanso de ley, tampoco festejando reivindicaciones obreras en un desfile.
Ella, necesitada del dinero para su familia, está en su puesto acostumbrado de trabajo, sin imaginar en lo más mínimo que está a punto de sufrir una muerte espantosa.
Sin la capacitación necesaria, maneja una trituradora de cartón, y aunque el trabajo requiere de varias personas y de medidas de seguridad, está sola y sin apoyo de ningún tipo.
Presionada por la economía y por los patrones que la obligaron a trabajar, parece no haber tenido más remedio que jugarse la vida sin saberlo.
Porque este 1 de mayo, Día del Trabajo, ella será la infortunado protagonista de un tragedia que se instaló en la planta recicladora KS Trade Logistic and Service, S.A de CV, ubicada en Arista 470 de la Noria San José.
Empresa cuyos representantes se escondieron a los familiares luego del suceso, y que después aparecieron ofreciendo solo 15 mil pesos como indemnización por esa vida que se perdió debido a la negligencia e irresponsabilidad empresarial.
Eran las 12:30 del mediodía cuando la llamada al C5 alertó: una mujer había caído dentro del triturador de cartón mientras laboraba en la línea de producción.
Los compañeros, paralizados entre el ruido metálico y el polvo del papel molido, corrieron a pedir auxilio, pero la máquina ya había destrozado la vida de la mujer.
Se trató de un accidente laboral que desnuda la fragilidad de quienes trabajan entre engranajes y cuchillas industriales.
Paramédicos y peritos acudieron al sitio, pero solo pudieron certificar la ausencia de signos vitales de la víctima.
Los funcionarios designados para el levantamiento del cadáver se convirtieron en testigos de una trabajadora que ya no volvería a salir por la puerta de la fábrica caminando.
El relato de los vecinos y trabajadores que se congregaron afuera habla de incredulidad y dolor:
“Marisela Estaba moliendo cartón, como siempre, y de repente ya no la vimos”, dijo uno de ellos con la voz quebrada.
La planta, dedicada a transformar residuos en materia prima, se convirtió en un espacio de muerte, recordando que detrás de cada proceso de reciclaje hay vidas expuestas a riesgos que pocas veces se nombran.
La mujer, la trabajadora, la madre de familia, representa a miles de trabajadoras invisibles que sostienen la cadena del reciclaje en condiciones precarias.
Su caída en la trituradora no es solo un accidente: es el reflejo de la falta de protocolos de seguridad, de la indiferencia empresarial y de la ausencia de supervisión laboral.
Mientras las autoridades levantaban las actas correspondientes y anotaban en sus reportes la hora exacta del deceso, afuera se acumulaban las preguntas: ¿quién vigila las condiciones de trabajo?, ¿qué medidas de protección existen para evitar que una persona termine atrapada en la maquinaria?, ¿qué responsabilidad asumirá la empresa?
La crónica de este primero de mayo, que debía ser jornada de festejo y reivindicación obrera, enlutó a los familiares de la infortunada mujer.
En la Noria de San José, el cartón triturado se mezcló con la memoria de una empleada que ya no volverá a casa, donde la esperaban sus hijos.
Su muerte interpela a las autoridades laborales, al Ayuntamiento y a la sociedad entera: detrás de cada caja reciclada hay manos que merecen respeto, seguridad y vida.


