Toledo, Real Unin de Irn, Alcorcn, Alcoyano… Y Albacete. El Real Madrid, que desde el lunes es el Real Madrid de lvaro Arbeloa y no de Xabi Alonso, fracas en la Mancha ante el 17 clasificado de Segunda Divisin. Ese fue el debut del nuevo tcnico y la continuacin de una serie de lamentables actuaciones del vestuario madridista, aunque el entrenador les quit responsabilidad: “Si alguien es el culpable de esta derrota soy yo. Solo puedo agradecer a los jugadores la bienvenida que me han dado, recuperarles anmicamente y ganar el sbado”, declar, en otro elogio directo a un vestuario al que ha llegado entregado.
Los dos grados de Albacete recibieron a Arbeloa en su estreno como entrenador del Madrid, aterrizando el equipo en avin desde Barajas tras un vuelo de 35 minutos, amenazado por la extensa niebla, por las 16.000 almas del mtico Carlos Belmonte y por el gol de Javi Villar que meti el miedo en el cuerpo de todo el conjunto blanco. La direccin del club haba esperado al final de la Supercopa para despedir a Xabi Alonso y le haba ofrecido al tcnico del filial un calendario ameno para coger el Madrid, pero el Albacete se revolvi.
Y eso que Arbeloa quiso mandar un aviso desde la alineacin. Le dio a Jorge Cestero la manija del Madrid. “Es el mejor centrocampista defensivo de Espaa”, dijo de l hace unas semanas. El joven de 19 aos, el ms utilizado en el Castilla, disfrut de su primera titularidad y fue el mejor del Madrid. No fue difcil, cumpli en el pase corto y en la buena orientacin cuando al resto le falt inspiracin y energa.
Mientras, Arbeloa observaba desde la banda. Traje negro, impoluto, zapatillas blancas, relucientes, las manos en los bolsillos durante todo el duelo y ni una indicacin a sus futbolistas. El nuevo entrenador les dej hacer, les mir de pie desde el rea tcnica y slo se sent, casualidad, durante un minuto antes del gol de Villar, el 1-0.
Se fue a hablar con su ayudante y al levantarse se produjo el tanto. A unos metros, Antonio Pintus, de nuevo jefe de la preparacin fsica y gran fichaje del club en este mercado de invierno, perda la mirada en el horizonte. El italiano haba saltado con los once jugadores al calentamiento, con un trote casi militar, y dirigi los ejercicios, algo que no haba hecho en toda la temporada con Alonso.
Arbeloa llen el equipo de suplentes, pero mantuvo a Vinicius y Fede Valverde para liderar el juego junto a Asencio, Huijsen, Gler y Gonzalo, titulares habituales en los ltimos partidos. Podra parecer suficiente para vencer con comodidad al 17 clasificado de Segunda Divisin, pero no hay cambio de tcnico que active tan rpido a una plantilla. “El que quiera calificar esto como fracaso lo entiendo. El fracaso est del camino al xito y esto a m esto me har mejorar. He sufrido eliminaciones coperas peores que esta”, desliz el tcnico.
30 horas despus de su presentacin, el Madrid de Arbeloa se pareci mucho al Madrid de Alonso o al ltimo Madrid de Ancelotti. Permiti las llegadas de su rival y dependi de jugadas aisladaa para todo. En el tramo final, Arbeloa segua igual, de pie, manos en los bolsillo, impasible, mientras todo se calentaba a su alrededor. No hubo gritos, gestos al aire ni indicaciones. Nada. Y s el mismo ftbol espeso de los ltimos meses y el mismo drama.
Drama final
Un drama que se hizo grande con el 3-2 definitivo en el 94. Y ah, en el banquillo, ante el ridculo madridista en los octavos de Copa, las manos al bolsillo de Arbeloa. No est Alonso, pero s el mismo Madrid. “El que quiera calificar esto como fracaso lo entiendo. El fracaso est del camino al xito y esto a m esto me har mejorar. He sufrido eliminaciones coperas peores que esta”, desliz el tcnico, que insisti en elogiar a los futbolistas: “Lo que he visto son jugadores que han querido ganar, no les puedo reprochar nada. Las derrotas no marcan, marcan los ttulos”, asegur, finalizando, otra vez, liberando al grupo de la culpa: “Lo que pasa en el campo es responsabilidad del entrenador. Si el equipo juega mal es porque yo no he sabido hacerlo mejor”. A unos metros, Carvajal no dudaba: “Hemos tocado fondo estrepitosamente. Los culpables somos los jugadores”.

