Ana Saavedra Villanueva
Sigo con el gusto de compartir con ustedes las creaciones de mis alumnos del taller Sin WiFi, apaga el mundo, prende tu historia. En esta ocasión disfrutemos de un cuento de Valentina.
Agua de estrellas
Valentina Cantú Ramírez
13 años
Querido Teo:
Otra vez te escribo, como lo he hecho a diario. Ya es la tercera noche que nos quedamos aquí y, la verdad, ya me harté. Ya veo a qué se refería Alma cuando dijo que hay que cuidar el agua. Aquí no hay grifos. No hay fregadero. Tenemos que ir todos los días al lago que está cerca de aquí y poner el agua en un filtro, el cual nos trajimos nosotros.
Mis amigos y yo logramos encontrar comodidad a la hora de dormir, pero los alimentos eran… difíciles de conseguir.
El día de hoy me tocó ir al lago por agua, pero no fue la caminata normal. Justo cuando iba a llegar al cuerpo de agua, escuché un pájaro cantar. Su canto era muy peculiar, así que decidí seguirlo. No lo veía, ya que estaba escondido entre las ramas de los árboles, pero yo sabía que estaba ahí. Estuve caminando unos minutos más hasta que llegué al final del bosque. O al menos eso pensé.
Cuando salí de los árboles, me encontré con una vista hermosa y mágica: un manantial limpio y brillante. El agua resplandecía tanto que parecían estrellas. Pensé que estaba soñando. Agua de estrellas. ¿Era real este lugar? ¿O ya tenía tanta sed que estaba alucinando?
Me acerqué al manantial y extendí la mano para sentir el agua. Cuando la sentí fresca y mojada, supe que era real. Llené mi cubeta y regresé al rancho. Le conté la historia del agua de estrellas a mis compañeros y, aunque al principio no me creyeron, en cuanto los llevé al sitio del manantial, ¡sus ojos se abrieron como platos!
En fin, mañana regreso a casa y te podré contar todavía más sobre el agua de estrellas. Espero que te haya interesado mi historia, porque en cuanto podamos venir de nuevo al rancho, te llevaré ahí y jugaremos junto a los pájaros que aprecian el agua resplandeciente.
Con mucho amor,
Tu hermana, Somi
FIN
En este cuento titulado “Agua de estrellas” podemos percibir uno de los ejes centrales del taller: la construcción de atmósferas. Valentina logra transitar de la incomodidad inicial de la falta de agua, el cansancio, la rutina y transformarla en asombro. Ese contraste, en apariencia casual, sostiene la narración y permite que el descubrimiento del manantial tenga un peso emocional.
De la misma forma apreciamos el trabajo de voz narrativa. Este fue parte de los ejercicios para contar historias en formato epistolar (una carta a su hermano).
Aquí no se trata solo de contar un hallazgo, sino de compartirlo con alguien querido; eso le da sentido íntimo a la experiencia y fortalece la intención comunicativa del texto.
Por último, destaca el uso de la imagen poética. “El agua resplandecía tanto que parecían estrellas” no es solo una descripción: es una metáfora que da título y corazón al cuento. En el taller se impulsa precisamente esa capacidad de mirar lo cotidiano con ojos simbólicos, de transformar una caminata por agua en una experiencia casi mágica.
Si tienes entre 12 y 24 años y te gustaría aprender a transformar una experiencia sencilla en una historia luminosa, el taller Sin WiFi es tu espacio. Nos reunimos los sábados de 10:00 a 12:00 en el CEART para escribir, leer en voz alta y descubrir cómo convertir ideas sueltas en relatos con fuerza. El taller se extiende hasta el mes de junio y tú puedes ser parte de ello.
Escribir fortalece la imaginación, pero también la seguridad personal: cuando un adolescente encuentra su voz, aprende a expresarse con claridad, a organizar su pensamiento y a escuchar el de otros con respeto. Además, mejora su capacidad de concentración y amplía su vocabulario de forma natural y creativa.
En Sin WiFi, apaga el mundo, prende tu historia, desconectamos pantallas para conectar palabras. Aquí las historias no solo se escriben: se comparten, se pulen y se celebran. Te esperamos para que tu propia “agua de estrellas” encuentre la página.
Recuerden que pueden anotar a sus adolescentes al taller, escriban a: Whatsapp 442 822 2182 ó [email protected] Síganme en Facebook como Ana Saavedra Villanueva escritora_queretana


