Por Jahaira Lara
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La labor de la Iglesia católica no reside en el proselitismo ni en intentos de manipular o comprar adeptos, sino en un proceso de evangelización basado estrictamente en el testimonio de vida y la atracción, señaló el vicario general de la Diócesis de Querétaro, Sacramento Arias Montoya, durante la Santa Eucaristía que presidió en la Catedral de Querétaro.
Durante la homilía, ante cientos de feligreses, el clérigo subrayó que la misión cristiana se fundamenta en la coherencia de los fieles, quienes deben reflejar los valores del Evangelio en su entorno cotidiano para invitar a otros a sumarse a la comunidad de fe por convicción propia y no por estrategias externas de persuasión.
Al reflexionar sobre el pasaje de los discípulos de Emaús, Arias Montoya señaló la importancia de que el encuentro con la Eucaristía produzca una transformación real en las personas que se proyecte hacia la sociedad.
En este sentido, explicó que la fortaleza de la institución desde sus orígenes ha radicado en cómo los creyentes viven y se relacionan entre sí, lo cual históricamente despertó el interés de quienes no formaban parte de la Iglesia.
“La Iglesia no hace proselitismo tratando de comprar adeptos o manipular. La Iglesia evangeliza y hace misión sobre todo a través del testimonio, por atracción”, afirmó el vicario general, quien recordó que en los primeros años de la fe, los cristianos eran conocidos como “los del camino” debido a la conducta ejemplar que mantenían en su vida pública y privada.
Por otra parte, hizo un llamado a los feligreses a revalorizar el significado del domingo y la asistencia a misa como un motor de cambio para resolver conflictos personales y familiares. La misa no debe verse, indicó, como un simple precepto legal, sino como una oportunidad para que el ciudadano y el padre de familia regresen a su hogar con una actitud renovada.
“Algo tendría que notarse un poquito que vinieron a misa al regresar a casa. Si regresan igual, pues van a decir los que no vinieron: ‘bueno, ¿y a qué vas?’”, cuestionó Arias Montoya, al insistir en que la eficacia de la labor pastoral se mide en la capacidad de los asistentes para convertirse en mejores ciudadanos y mejores seres humanos una vez que abandonan el templo.
Finalmente, en el marco de la celebración de las vocaciones, representantes del Seminario Conciliar hicieron un llamado a la juventud a “no tener miedo de abrir su corazón al llamado de la Iglesia”, recordando el mensaje de esperanza que la institución deposita en las nuevas generaciones y se agradeció el apoyo económico y espiritual de los fieles, quienes con su compromiso sostienen la formación de aquellos que buscan servir a la diócesis, lo que reafirma la importancia de la comunión fraterna en el fortalecimiento de la vida religiosa y sacerdotal.


