El Arzobispo de Monterrey celebra con su pueblo sus 30 años de ordenación sacerdotal
Por Enrique Zamudio
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Santa Catarina, Guanajuato.- Entre recuerdos de infancia, gratitud y una profunda reflexión sobre la fe, Mons. Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey, regresó a su natal Santa Catarina, Guanajuato, para celebrar una solemne Eucaristía con motivo de sus 30 años de Ordenación Episcopal.
La celebración tuvo lugar en la Parroquia de Santa Catarina Virgen y Mártir, templo que guarda algunos de los momentos más significativos de la vida del prelado y donde estuvo acompañado por el obispo de Querétaro, Mons. Fidencio López Plaza; obispos auxiliares de Monterrey; sacerdotes diocesanos; familiares; amigos y cientos de fieles que se congregaron para agradecer a Dios por tres décadas de ministerio episcopal.
Desde el inicio de la homilía, Mons. Cabrera compartió su emoción por volver al lugar donde nació y donde comenzó a forjarse su vocación sacerdotal.
“Cuando llegué hoy a Santa Catarina me acordé de unas palabras del Papa Francisco: ‘No se olviden de sus raíces’. Eso es lo que siempre he querido vivir”, expresó.
El arzobispo recordó que dejó su pueblo en diciembre de 1961 para ingresar al seminario, cuando apenas tenía diez años de edad. Desde entonces, su ministerio lo ha llevado por diversos lugares del país, primero como sacerdote en Querétaro y posteriormente como obispo en Michoacán, Chiapas y Nuevo León.
Sin embargo, aseguró que nunca se ha apartado de sus orígenes.
“Aunque no los vea y aunque ustedes no me vean, sepan que quiero mucho a mi pueblo y quiero mucho a esta parroquia de Santa Catarina”, afirmó.
Durante su mensaje evocó también algunos de los momentos más importantes de su vida que tuvieron como escenario la comunidad: su Primera Comunión, las clases de Historia Sagrada que despertaron su amor por la Palabra de Dios y su Ordenación Sacerdotal, celebrada en el atrio parroquial en 1978.
Mons. Cabrera dedicó una parte significativa de su reflexión a la patrona del pueblo, Santa Catarina Virgen y Mártir, de quien dijo sentirse profundamente devoto. Incluso relató algunos de los estudios e investigaciones que ha realizado sobre la santa a lo largo de los años, incluyendo visitas al Monte Sinaí, Roma y Turquía para conocer testimonios históricos de su veneración en la Iglesia.
Asimismo, retomó las lecturas proclamadas durante la Eucaristía para exhortar a los fieles a vivir con santidad y responsabilidad, buscando siempre ser mejores personas en la familia, el trabajo y la comunidad.
“Tenemos que aspirar siempre a ser mejores, pedir perdón al Señor por nuestros pecados y nunca perder el deseo de la santidad”, señaló.
También reflexionó sobre el pasaje evangélico en el que Jesús enseña a dar “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, destacando la importancia de reconocer la primacía de Dios en la vida personal y de construir una sociedad basada en el respeto mutuo y la búsqueda del bien común.
“Primero Dios, primero su palabra, y luego debemos unirnos como ciudadanos en el respeto mutuo y buscando siempre el bien común”, expresó.
Al concluir la celebración eucarística se llevó a cabo uno de los momentos más emotivos de la jornada: la develación de una estatua en honor a Mons. Rogelio Cabrera López, como reconocimiento a su admirable labor pastoral, guiada siempre por la fe, la humildad y el servicio a la Iglesia y a la sociedad.
La obra permanecerá como un testimonio permanente del vínculo que el arzobispo mantiene con la tierra que lo vio nacer y del cariño que Santa Catarina conserva por uno de sus hijos más distinguidos, cuya trayectoria episcopal ha dejado una profunda huella en la vida de la Iglesia en México.


