Patricia López Núñez

Noticias

 

Mediante un experimento que muestra cómo la clorofila reacciona a la luz ultravioleta, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), campus Querétaro, explicó la manera en que los avances en la luminiscencia, un fenómeno aplicable a tecnologías ópticas, podrían mejorar la próxima generación de celdas solares, pantallas y otros dispositivos de uso cotidiano.

Junto con sus compañeros investigadores y divulgadores científicos del laboratorio de Ciencia e Ingeniería de Materiales del Cinvestav, Cristian Iván Enriquez Flores detalló que mediante el uso de materiales fluorescentes de base orgánica, se estudia la emisión de diversos colores, principalmente, para la industria de los LEDs, donde se exploran diferentes tonalidades. 

Esa búsqueda de matices pretende responder a diferentes necesidades. “Hay teorías que dicen que cuando es la noche debemos tener luz amarilla para que nuestros ojos descansen y a mediodía, debemos tener luz completamente azul para que nuestros neuroreceptores se activen”, detalló el investigador Enriquez Flores. 

Esos compuestos de nivel micrométrico sirven para las matrices LEDs y se pueden crear imágenes a nivel macroscópico, ya que, por ejemplo, en la televisión solamente se ven tres o cuatro colores primarios que generan el resto de los colores. 

La investigación que desarrolla el Cinvestav permitiría trabajar la luminiscencia de los materiales cotidianos para mejorar los aparatos como las pantallas de televisión o bien, alcanzar el sueño de generar luz en la oscuridad a partir de las celdas solares mediante dispositivos muy pequeños llamados puntos cuánticos que se podrían distribuir en esas celdas. 

Añadió que la posibilidad teórica de generar energía solar nocturna “es un trabajo muy a futuro que se tiene, un sueño, pero también se está trabajando en esas áreas, por eso nos dedicamos a trabajar con materiales y sus propiedades”, para crear una nueva generación de dispositivos LED. 

El  Cinvestav es uno de los centros de investigación científica más grandes del país con sedes en la Ciudad de México, su base principal y en Querétaro, donde se pueden estudiar los posgrados de Matemáticas y Ciencia e Ingeniería de los Materiales, con terminales como materiales optoelectrónicos para la industria aeronáutica, así como materiales cuánticos, entre otras.